Las vueltas del éxito

En una entrevista radiofónica con una emisora cordobesa, la cantante Fabiana Cantilo le recriminó al aire al conductor que se estaba usando como cortina un tema de ella que ya cumplió más de un cuarto de siglo desde su aparición, en vez de utilizar algo de su producción más reciente.

Por J.C. Maraddón
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En general, puede decirse que con suerte la carrera de los músicos atraviesa al menos una etapa exitosa, instancia que les brinda la posibilidad de darse a conocer y, a veces, pegar el tan ansiado salto a la fama. Casi siempre, ese momento de gloria llega en los comienzos de su trayectoria, cuando son descubiertos por el gran público gracias a un puñado de canciones de fuste. Pero existen casos en que la consagración coincide con la madurez y se transforma en un premio para aquellos que han luchado con esfuerzo durante muchos años para por fin ocupar un lugar destacado.
Ese estado de gracia, en que cada disco que aparece es muy bien recibido por la gente, puede extenderse a lo largo de un periodo más o menos largo, pero es altamente probable que alguna vez empiece a mermar y que el foco de atención de los fans, de manera fatal, empiece a centrarse en el pasado. El veredicto del mercado suele ser impiadoso con esas figuras que intentan resistirse al mandato popular y que pretenden imponer sus nuevos temas, para dejar de lado esas piezas que sirvieron alguna vez para ganar terreno y afirmarse como un astro en ascenso.
A partir de ese quiebre, cuando los mejores días quedaron atrás, empieza una convivencia fatal entre los músicos y ese suceso que alguna vez los hizo felices y que ahora los acecha como un fantasma. En contadas ocasiones, el ídolo disfruta de una segunda oportunidad y se reencuentra con la victoria artística, aun a sabiendas de que esa nueva chance también se disipará y que el paso del tiempo convertirá a esos hits en los caballitos de batalla a los que deberá apelar cuando en sus conciertos comience a decaer la intensidad emotiva y haga falta un empujón de entusiasmo para remontar la velada.
Hay quienes se ajustan a las reglas del juego y recurren a esos temas de forma sistemática, sin que por ello deban pedir disculpas o poner cara de resignación. Después de todo, han sido peldaños en su escalada a la celebridad y, como tales, merecen ser recorridos otra vez cuando la ocasión lo amerita. Pero hay otros intérpretes que no se resignan a relajarse en el sitial que ocupan en la memoria popular, y pretenden que su material más reciente sea adoptado por sus seguidores con el mismo énfasis con que aplauden sus antiguos aciertos musicales.
Algo por el estilo le sucedió a la cantante Fabiana Cantilo hace pocos días en una entrevista radiofónica con una emisora cordobesa, cuando se la escuchó recriminar al conductor al aire que se estaba usando como cortina un tema de ella que ya cumplió más de un cuarto de siglo desde su aparición, en vez de utilizar algo de su producción más reciente. Por cierto, la radio tiene derecho a poner lo que quiera en el momento que quiera; y, en todo caso, el artista puede acordar previamente con la producción del programa qué canción sonará durante la nota.
Pero lo que queda expuesto en el episodio es ese vínculo contradictorio que el músico establece con esa pieza que alguna vez le retribuyó con ovaciones y que, a la vuelta del camino, se ha transformado en un obstáculo que le impide avanzar con una propuesta diferente. Es probable que muchas de las personas que vayan a ver el show de Fabi Cantilo el próximo sábado en la Ciudad de las Artes, lo hagan alentadas por la perspectiva de que ella versione esos viejos éxitos. Estará en ella convencerlos de que sus últimas creaciones están a la misma altura y merecen un trato idéntico.



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