La unidad nacional con los K no cae bien en el PJ Córdoba

Para la campaña, la estrategia oficial de atender el electorado schiarettista se seguirá imponiendo. A nivel político, aseguran que la división entre peronistas PJ y kirchneristas cordobeses, cuyo fin impulsa Caserio, se mantendrá.

Por Bettina Marengo
[email protected]

El esquema nacional del PJ unido con el kirchnerismo adentro, que hizo posible la fórmula presidencial Alberto Fernández-Cristina Fernández y la dupla bonaerense Axel Kicillof-Verónica Magario, ambas a punto de ganar sus respectivas elecciones, no tendría por ahora gran eco en el PJ de la provincia de Córdoba.
Es la apuesta de Carlos Caserio, el presidente del PJ y senador nacional, que desde las Paso viene propiciando un camino de unidad para lograr el ensamble de las líneas paralelas del peronismo cordobés y el kirchnerismo. Por eso las fotos del punillense con los candidatos a diputados del Frente de Todos, que participaron no sólo de la misa peronista para recordar el primer año de la muerte de José Manuel de la Sota, sino también del encuentro con los intendentes y legisladores de Hacemos por Córdoba que encabezó Alberto Fernández y organizó Caserio. En esa reunión estuvieron las candidatas Gabriela Estévez y Mirta Iriondo.
Hasta ahora, y luego de las derrotas nacionales del Frente para la Victoria en 2015 y de Unidad Ciudadana en el 2017, el PJ Capital acogió a varios dirigentes y cuadros provenientes del kirchnerismo. Luego, el gobernador Juan Schiaretti hizo las paces con el villamariense Eduardo Accastello, ex candidato a gobernador K y hoy legislador electo. Pero el trasvasamiento no avanzó más de allí y nunca fue orgánico, sino casi a nivel personal.
“La unidad entre el PJ provincial y el kirchnerismo no va a pasar en Córdoba, al menos por ahora”, afirmó un dirigente encumbrado del oficialismo que conoce sobre todo el peronismo de la Capital. Sostiene el dirigente que el kirchnerismo nunca hizo pie en la provincia porque, más allá de lo que considera “errores” de la expresidenta CFK, tiene “una lógica” de hacer política que no cae bien en Córdoba. Y deslizó que lo que garpa en estos lares es el “modo Schiaretti”, más cercano a la gestión que a la disquisición política, y que en ese sentido hasta al propio De la Sota le costaba llegar a determinados sectores provinciales con capacidad de influencia donde sí juega muy bien el actual gobernador.
Las encuestas que maneja la Provincia dicen que Alberto Fernández puede crecer tres o cuatro puntos en Córdoba (sacó 30,4% en las Paso), pero que Macri no decrecería mucho de sus 48 puntos de agosto, pese a que se prevé una avalancha de votos en contra a nivel nacional. Es decir que no sólo se mantendría el color amarillo en la provincia, sino también la distancia amplia sobre el PJ nacional. Sobre ese dato de la paradoja de un voto duro antiperonista (y no solo anti K) pero fiel a Schiaretti se sostiene gran parte de la posición pragmática-política de los caciques del Centro Cívico de cara a octubre. Y también, la idea de que el gobernador va a cumplir un rol fundamental de interlocutor nacional tras el 10 de diciembre y que, en todo caso, sólo entonces se verá cómo jugar con el peronismo y el kirchnerismo de la fórmula (eventualmente) ganadora.

Estrategias ad hoc
Las proyecciones de los consultores de Hacemos por Córdoba indican que en Capital, donde el oficialismo schiarettista hizo una elección de 17,7 puntos, superior al 16,7% provincial, es poco lo que la lista corta de diputados nacionales puede crecer en octubre. Sin embargo, los estrategas capitalinos consideran que al menos en la mitad de las catorce seccionales todavía hay margen para sumar votos y colaborar en el intento de llegar a la tercera en el Congreso. Los votos nulos son un andarivel para pescar. La mayor participación en los comicios de octubre, es otro.
La línea oficial del PJ capitalino será la dispuesta para las elecciones Paso: se militará artesanalmente y en territorio la lista corta encabezada por Carlos Gutiérrez y el tramo presidencial a elección del vecino. Insisten los responsables políticos de la ciudad de Córdoba que hay seccionales enteras que votarán a Macri y que de ninguna manera se desatenderá esa “clientela”.
Sin embargo, otras estrategias emergen detrás de la Circunvalación y, en general, en los barrios más carenciados. Sectores como el Movimiento Evita, que integra el oficialismo provincial, o la Ctep, con buenos vínculos con El Panal, vienen militando abierta pero no oficialmente la fórmula F-F más la lista corta de Hacemos por Córdoba.
Con el paso de los días (la campaña hoy está lógicamente obturada por la situación de crisis económica) podría haber un blanqueamiento de esta jugada. La consigna, adaptada al diseño de campaña de Hacemos por Córdoba, se agranda: Defender Córdoba es votar FF + lista corta. Se trata de una oferta similar a la de los intendentes PJ alineados con Alberto Fernández, pero en los barrios más postergados de la ciudad.
“Los peronistas votamos peronistas”, sostuvo uno de los dirigentes que habló con el diario Alfil. Hay actividades, en estado larvario de planificación, para expresar esa doble estrategia albertista-schiarettista. Incluso algunos se entusiasman con la posible participación de los candidatos a diputados en algunas de esas acciones, aunque sin que se produzcan definiciones nacionales por parte de éstos.
Lo cierto es que la doble estrategia va a quedar más en evidencia que antes de las Paso, aseguran las fuentes, que admiten que hasta antes de agosto se trató de mantener un equilibrio político que ahora no tendría sentido.



Dejar respuesta