Justo lo que necesitábamos

La muerte de Ric Ocasek, líder de The Cars, llevó a los portales de noticias a explicar la importancia que había tenido este músico en el contexto del panorama internacional. Por eso, también corresponde apuntar cómo y cuándo desembarcaron las canciones de esa banda en nuestro medio.

Por J.C. Maraddón
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Tras el golpe de estado de 1976, la publicación de discos en edición nacional se tornó mucho más caprichosa de lo que ya era. Por supuesto, el material que venía premiado con el éxito desde el hemisferio norte, merecía una salida casi inmediata. Pero el resto seguía un curso por demás aleatorio, que a veces llevaba a las subsidiarias locales a publicar álbumes vanguardistas que al poco tiempo terminaban confinados a las bateas de ofertas. Ese fue, por ejemplo, el destino de “Horses”, de Patti Smith, lanzado por aquí en tiempo real en el año 1975, al igual que el primer disco de The Clash, cuya versión argentina apareció en 1977 bajo el subtítulo de “Arde Londres”.
Tal vez esa, y algo de The Stranglers y The Ramones, haya sido uno de las pocas obras del repertorio punk que tuvo el privilegio de recibir una edición autóctona. Como aquel movimiento coincidió en su apogeo con el tramo más trágico de la dictadura, para conseguir esos vinilos los fans debían pagar fortunas en las disquerías de importados, lo que limitaba bastante su circulación. De este modo, la escena nacional perdió el contacto con las tendencias que proponían los sonidos más audaces del momento.
A la temprana caída en desgracia del punk, le siguió una deriva musical que cuajó a través de las diversas corrientes que lo heredaron. La más experimental, sumergida en las oscuridades de Joy Division, Siouxsie & The Banshees o The Cure, recién iba a prender en estas latitudes unos años más tarde. Pero lo que sí llegó en simultáneo, entre fines de los setenta y comienzos de los ochenta, fue esa movida para nada homogénea a la que la industria catalogó como “new wave”, donde se juntaba el pop de sintetizadores de Gary Numan con el rocanrol de vieja escuela de The Knack y el reggae rock de The Police.
Montada sobre esta moda, llegó para sonar con intensidad en las radios una banda estadounidense que tenía la frescura propia de los tiempos modernos y que contaba con la ventaja de proponer un hit tras otro. Y si bien The Cars era una de las referencias más contundentes del synth pop, el grupo arribó hasta estas regiones alejadas del epicentro de la música internacional como otro nombre de esa nueva ola que entre nosotros iba a ser mucho más shockeante que en su lugar de origen, porque ante la falta de noticias sobre las novedades, por aquí todavía reinaban el rock progresivo y el jazz rock.
La primera formación rioplatense que advirtió la manera en que cambiaban los tiempos fue Virus, en cuyas canciones es fácil de detectar la notoria influencia de The Cars, tanto en los arreglos de teclados como en la entonación del cantante Federico Moura. Haber sido pioneros de la new wave marcó a fuego la carrera del grupo, porque les costó horrores en sus comienzos imponer su estilo directo y atrevido, pero luego ganaron ese reconocimiento que los sitúa entre los representantes mejor conceptuados del rock nacional de los ochenta.
La muerte de Ric Ocasek, líder de The Cars, quien falleció el domingo a los 75 años, llevó a los portales de noticias a explicar la importancia que había tenido este músico en el contexto del panorama internacional. Por eso, también corresponde apuntar cómo y cuándo desembarcaron las canciones de esa banda en nuestro medio. Y por qué, a la hora de escuchar ciertos hits del rock argentino, de alguna manera rendimos tributo a ese artista que tuvo la virtud de aportar la propuesta justa para el momento exacto en que el mundo necesitaba ese sonido que él venía a proponer.



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