El G6 fue a hablar con Alberto pero sostiene confianza en Macri

Los empresarios se reunieron con el candidato presidencial el lunes, en un desayuno reservado. Dicen que no se fueron conformes y que quieren macrismo mejor instrumentado. Inflación, tasas y “adecuación laboral” son algunos de los puntos donde más diferencias hubo, aunque la charla fue amable.

Por Bettina Marengo
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Una hora reloj. Quince varones (la equidad de género se la llevaron a marzo), dos bloques. Un desayuno en un hotel cinco estrellas del norte de la ciudad de Córdoba. Y bastante desconfianza mutua, encubierta con buen trato.
El candidato presidencial del Frente de Todos, Alberto Fernández, se reunió el lunes a las 9 con los representantes del grupo de los 6 (G-6), integrado por los presidentes de las cinco cámaras empresariales más importantes de Córdoba (Cámara de Comercio, Unión Industrial, Cámara de Comercio Exterior, Cámara Argentina de la Construcción y Fedecom) más la Bolsa de Comercio. Todos apostaron y siguen apostando a Mauricio Macri, con matices que van del amarillo huevo al amarillo bebé.
Según lo que le dijeron tres fuentes del G6 al diario Alfil, ninguno de los hombres de negocios se retiró conforme del encuentro, aunque admitieron que fue “constructivo” porque fueron “escuchados en lo que teníamos para decir en nuestro rol de empresarios de Córdoba”. Aunque se cuidaron de mencionar a la expresidenta Cristina Kirchner delante de Alberto F, los informantes asumieron que el principal temor es “la vuelta del kirchnerismo de Cristina”.
El desayuno fue convocado por el equipo de Alberto Fernández en el marco de la primera gira de campaña tras las elecciones Paso. El candidato estuvo acompañado por Santiago Cafiero, miembro de su círculo íntimo y referente del grupo Callao, el intendente Martín Gill y el diputado nacional Wado De Pedro. Los empresarios asistieron con los vicepresidentes de sus instituciones. No hubo fotógrafos y la decisión común fue mantener en reserva lo dicho allí.
En concreto, el G-6 llegó a la cita con un temario de ocho cuestiones prioritarias según su visión, que en algunos puntos coinciden con lo que consideran “logros” de la presidencia de Macri. “Mantener los avances logrados en política de inserción de Argentina en el mundo” y “consolidar el fortalecimiento de las instituciones republicanas”, son dos ellas.
La agenda empresarial incluyó un reclamo sobre el equilibrio fiscal como medio para “poder controlar y reducir la inflación”. En ese marco, plantearon la necesidad de reducir el gasto público para rebajar la presión fiscal a las empresas. También apuntaron como central la “adecuación de las normas y convenios colectivos laborales a las nuevas realidades productivas”, para crear más empleos. Otro ítem que se discutió fue el impulso al mercado interno, sobre lo cual se reclamó tasas bancarias “atractivas para consumidores” y razonables para los comercios minoristas.
Si bien la reunión comenzó con cierto hielo (ninguno de los empresarios conocía a Alberto Fernández), luego discurrió por canales apacibles. La agenda ortodoxa del G6 no encontró eco (algo que sabían de antemano) y, según sus palabras, hubieran querido irse del hotel con una traza del futuro plan económico. “Coincidimos en los objetivos para el país, pero no en cómo llegar a ellos”, deslizó uno de los presentes. Otro avanzó en las críticas al afirmar que el presidenciable tiene “poca coherencia y consistencia conceptual” en materia económica.

Diferencias
En el punto por punto, hubo tres temas en los que aparecieron las diferencias más claras: inflación, tasa bancaria y leyes laborales. Sobre el control de la inflación, los empresarios y Alberto no coincidieron con las causas ni con la forma de solucionarla. Fernández critica la visión monetarista del macrismo para abordar el problema (“creen que bajando el consumo y sacando los pesos de circulación se controla”, suele afirmar el candidato, mientras recuerda que gran parte de la producción va al mercado interno). Para los empresarios, lo prioritario es el equilibrio fiscal (que destacan Macri sobrecumplió en el primer semestre) y el achique del gasto público, como bases para un control de la inflación “sustentable”.
Con respecto al pedido de flexibilización laboral de las empresas, presentado bajo el nombre de “adecuación”, los referentes del G6 aseguraron que Fernández indicó que no es necesario modificar la Ley de Contrato de Trabajo (LCT), pero sí retocar algunos convenios colectivos.
Alberto no ahorró críticas a la actual situación económica, a la que calificó de “desastre” donde “nada salió bien”. Entre las certezas que dejó fue que no habrá default, algo que tranquilizó a los visitantes. Sus interlocutores (sino todos, casi todos) apoyan fervientemente el rumbo económico del actual presidente aunque admiten “problemas de instrumentación”. En tal caso, querrían una especie de macrismo bien instrumentado.

Dudas de un lado, cautela de otro
“Le preguntamos de dónde va a salir la plata que quiere poner en el bolsillo de la gente”, confió uno de los participantes, en relación a una de las propuestas del candidato para promover rápidamente el consumo de la población. “Nos dijo que no le parece oportuno expresarlo, aunque aclaró que tiene un plan”, agregó. Según la reconstrucción de este diario, el ganador de las Paso señaló que no se atará a ningún dogma económico y que no cree en recetas únicas para situaciones distintas. No le pidieron ni mencionó el nombre de su eventual ministro de Economía, aunque algún que otro empresario deslizó que la dupla Carlos Melconian a Finanzas y Martín Redrado al Central, no le disgustaría. Lejos de eso, muchos en el albertismo apuestan por Carlos Heller al frente de la autoridad monetaria.
“Remarcó que hablará con todos y gobernará para todos, pero la verdad que nos fuimos como entramos”, graficó una fuente. Y al cierre de la charla, se sinceró: aunque sabemos que tiene muchas chances, no hay ganas de que Fernández sea el presidente. Y casi todos votamos y votaremos a Macri.
La próxima incursión de Alberto Fernández con los empresarios cordobeses podría ser en el Coloquio de la UIC, que se llevará a cabo el 1 de octubre en un hotel de Alto Alberdi. El hombre del Frente de Todos está invitado, pero aunque expresó que tiene “ganas” de asistir, no confirmó su presencia hasta no definir la agenda de campaña. Allí se encontraría estrictamente con industriales, el sector económico quizás más perjudicado del modelo Cambiemos.



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