Postergan campaña macrista hasta octubre

Fuentes nacionales aseguran que 30 días son suficientes para que el Presidente logre los votos necesarios para medirse con Alberto Fernández en un balotaje. En Córdoba, sube el número de “coordinadores” pero no hay un plan.

Por Yanina Passero
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El candidato del Frente de Todos, Alberto Fernández, dijo que no necesita del gobernador Juan Schiaretti para ganar la elección. La frase terminó impactando en el frente de Juntos por el Cambio, en especial en aquellos que admiten por lo bajo que es imposible dar vuelta el resultado obtenido en las Paso y albergan la tenue esperanza de llegar al balotaje. Dicen no tener encuestas, pero la seguridad que proyecta el kirchnerismo les molesta y reaviva las duras críticas contra los campañistas del presidente Mauricio Macri.

Conocidos eran los reproches cordobeses por la ausencia de directivas de los popes de la Casa Rosada. Pasaron 10 días desde el inicio formal de la campaña donde sólo se realizaron reuniones para aumentar el número de fiscales de Juntos por el Cambio en los comicios de octubre. Esta vez, el control de los votos es un eje central, pero la dirigencia reclama líneas de acción concreta que, por cierto, no habrían llegado. Hasta el momento, la campaña cordobesa es cuentapropista. Son los intendentes o referentes departamentales los que comienzan a mover los engranajes, más por sentido común que por apego a un instructivo. Otros admiten que en Córdoba es fácil buscar el contacto con la gente, pero advierten las inconveniencias de salir de las redes para volver al territorio en otros puntos del país, donde la cosecha cambiemita fue flaca. Lo cierto es que fuentes nacionales confirmaron a Alfil que recién se “respirará clima de campaña” a partir del 27 de octubre.
La fecha marcará la convivencia de dos roles de Macri: el de gobernar en medio de una profunda crisis y el de buscar los votos para acceder a un segundo mandato. Mientras, en la provincia que sigue apostando al cambio proliferan los “jefes” de una campaña que no tiene libreto. El diputado Mario Negri designó como responsable a su hijo, el concejal Juan Negri, pero desde Balcarce 50 autorizaron una mesa política que ya integran los radicales Facundo Cortés Olmedo y Orlando Arduh. También sumaron a la legisladora del PRO, Soher el Sukaria, pero antes habían delegado en la senadora Laura Rodríguez Machado la coordinación de las actividades de ministros y de Macri.

En la lista falta apuntar al presidente de la Coalición Cívica, Gregorio Hernández Maqueda, y al colaborador de Luis Juez, su hermano, Daniel Juez. La tan esperada “bajada de línea” a la dirigencia cordobesa llegaría a fines de septiembre, una vez que Marcos Peña tenga los resultados de estudios sociológicos (también, cuantitativos) que encargaron para perfilar la búsqueda de los votos. De todas formas, Macri seguirá recorriendo el país con un discurso de “gestión” como hiciera hace dos semanas en Córdoba. Curioso es que los macristas con despacho en Buenos Aires se muestran reticentes a hablar de encuesta, pese a que desde las canteras del Frente de Todos afirman que tienen números superiores a los de las primarias, incluso en Córdoba. Igualmente, para la campaña que transcurre, no perderán energía en el habitual elector de Juntos por el Cambio, sino que explorarán en otros territorios: los jóvenes y los que apoyaron a candidatos que no pasaron el filtro de las PASO. En tanto, Alberto F. aprovechará las dificultades de Macri para atender los compromisos de la gestión y de la política. Y lo hizo desde Córdoba, “la casa” del mandatario nacional. “Le pido por un rato que deje la campaña y se dedique a gobernar, porque ha creado un cuadro de situación muy difícil en el país”, aseguró.
Fernández le pidió al gobierno que “no se equivoque más”. Y agregó: “Ha hecho las cosas definitivamente mal y ha generado un escenario de inestabilidad como el que vivimos”.



El del kirchnerismo dijo a los medios locales que el presidente Macri “dejo fugar dólares sin preocuparse y a último momento decidió ocuparse pero volviendo a poner un cepo algo que yo le critiqué a Cristina y resulta que lo terminó implementando también”.



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