Maradona y Gimnasia, un idilio político y marketinero

Por Federico Jelic

Diego Maradona como marca, hoy es más político que técnico, ídolo y ex jugador. Su presentación formal como DT de Gimnasia La Plata, nuevo desafío o mejor dicho, la nueva “franquicia” de aquellos que manejan y explotan la imagen del astro mundial, tuvo tintes desde electorales con la política a nivel nacional, y más allá de la nostalgia y la emoción, hoy la industria futbolística lo tiene como un producto necesario. Es una mercancía, por más que disguste a los fanáticos seguidores que siguen embelesados y emocionados con el gol a los ingleses y la copa en alto con los colores nacionales en el estadio Azteca, en México ’86. Su salud sigue deteriorada, su estado emocional es inestable, pero todos, sin excepción, miramos para otro lado y elegimos ver que está de manera óptima para dirigir e invitarnos a soñar. Por más que la realidad nos muestre la cara que no queremos ver. Cada uno elige qué creer, pero la “única verdad es la realidad” como decía Juan Domingo Perón. Gimnasia figura muy comprometido en la zona de descenso, con un promedio que lo distancia en 11 puntos de quien se estaría salvando, por lo que la cruzada de Diego y compañía es casi titánica. Pero alguien se beneficia con esto: sea para tapar el fracaso de una gestión dirigencial o para dar un golpe de efecto, y ni hablar el resto de la comunidad futbolera que podrá disfrutar de cerca al ídolo de multitudes, del mejor de la historia (otra materia discutible), o mejor dicho, de lo que queda de él. Gimnasia, más beneficiado que Diego Gabriel Pellegrino, presidente de Gimnasia La Plata (no es “de” La Plata como se confunde habitualmente) parece haber sido acreedor de la mayor parte del triunfo. Fue un espaldarazo a su campaña política, dentro de un contexto donde el “Lobo” figura en el precipicio del descenso. Su club sumó más de tres mil socios que reportarán casi dos millones de pesos mensuales más a las arcas de la institución, además de acercar hinchas de otros colores a la cancha y los medios no los dejan de nombrar. De repente, cortaron la inscripción en pos de ajustar precios ante tamaña demanda. Solo eso se explica con el “Fenómeno Maradona” que sacudió a La Plata y a un equipo que luce golpeado y sin capacidad aparente de reacción. El mayor estimulante hoy es el “Diegote”. Por eso, las más de 20 mil personas que se acercaron a la presentación formal del cuerpo técnico es el mejor capital de Gimnasia. Ilusionados, soñadores, fieles, los hinchas no piensan más allá del disfrute y el goce personal de que Maradona se calce la camiseta de su amada entidad. Nadie habló de táctica, ni de refuerzos, ni de estilo de juego, solo alcanzó para que la pasión tome vitaminas y Pellegrino se prepare en pos de su reelección en el club platense, con Maradona como mejor propaganda, acción que incluso podría tapar o hacer más aliviado un descenso a la Primera Nacional. Y de paso, además de cimentar su figura política, consigue la envidia del club de la vereda del frente, el multicampeón Estudiantes de La Plata. Y en ese contexto, políticamente la presencia de Maradona agigantará la grieta, sabidas las enormes diferencias existentes entre la leyenda de Nápoli y el presidente “Pincharrata”, el ex futbolista Juan Sebastián Verón. De hecho, de manera elíptica, Maradona lo hizo saber en el saludo por su cuenta oficial en la red social Instagram, cuando dijo que tenía a los simpatizantes del “Lobo” en el corazón (“Acá”, repetía, mientras se golpeaba el costado izquierdo del pecho) mientras le tiraba dardos a la “Bruja”, sin nombrarlos, solo citando a “la yunta del frente, con lo que me hizo, no me lo olvido más”. Casi una declaración de guerra, y en tiempos tecnológicos y político, parece ser una forma más de ganar adeptos, por encima de lo genuino del mensaje. Contra Verón El costado político en este escenario nacional también tuvo sus párrafos en las declaraciones de Maradona. La dirigencia de Gimnasia le cursó invitación a la ex mandataria de los argentinos Cristina Fernández de Kirchner, confesa simpatizante del “Tripero”, de quien el Diego se declaró ferviente seguidor. Pero hubiera sido un cóctel imposible de digerir, con protagonismos cambiantes dentro de los anuncios deportivos. Igual, le regaló a la “jefa” un par de críticas contra Mauricio Macri y otros centros precisos para conectar de cabeza al gol, de lo que mejor sabía concretar con la pelota en el pie. De paso, cuestionó a Verón, ya palpitando un clásico contra Estudiantes al menos desde lo mediático. Y esto va de la mano con aquel fuego cruzado, cuando en tiempos de la Comisión Normalizadora, Maradona repartía diatribas sin piedad contra la “Bruja”, que aspiraba a ser Secretario General de los Seleccionados Nacionales. Como que siempre necesita un enemigo, llámese Bilardo, Menotti, Ramón “Díaz”, Mauro Icardi, Daniel Passarella o la prensa misma, para sacar lo mejor (y peor) de sus ideales y convicciones personales y políticas. Y cuando el “Diez” fue DT del elenco albiceleste, a Verón lo repatrió, lo indultó y después lo condenó en pleno Mundial de Sudáfrica 2010. A lo Maradona, auténtico. ¿Cómo asumirá la faceta emocional “Diegote” en el fútbol Argentino? ¿Está preparado para este desafío? De su último club, Dorados de Sinaloa, se fue por la puerta de adelante, sin cumplir el objetivo, pero sobre todo muy deteriorado de salud. Y no solo en su rodilla operada, que le permite un desplazamiento muy débil, sino a su constante batalla contra las adicciones. Mientras tanto, aprovecha sus influencias y le consiguió trabajo a su ex mujer, Rocío Oliva, en un cargo inventado con el traje a medida como manager del fútbol femenino de Gimnasia. Todo eso es Maradona desde lo político. En marketing, el golpe dio efecto. En lo deportivo, todo es intriga, con los momentos bipolares del mejor de todos como riesgo principal.



Dejar respuesta