Lista larga: piden jefatura colegiada para asegurar fiscalización

En el Frente de Todos hay disconformidad con la fiscalización de las PASO. Ahora quieren que la conducción de la campaña para octubre descanse más en Estevéz y Chacón, y no sólo en Alberto Fernández, para evitar “pérdida” de votos.

Por Bettina Marengo

El Frente de Todos quiere poner en el centro de la atención la fiscalización de las elecciones del 27 de octubre próximo. Con la tensión interna que produjo el affaire judicial de los Saillén, las expectativas no están puestas tanto en la agenda y recorrida de los candidatos a diputados, sino en la estrategia para afinar lo máximo posible el control de los votos propios durante el escrutinio provisorio.

La experiencia en las Paso en materia de fiscalización no fue buena, afirman diversas fuentes de la lista “larga”, que va pegada a la fórmula presidencial Alberto Fernández-Cristina Fernández de Kirchner. Luego del análisis quirúrgico de los resultados de los comicios de agosto, algunos en el Frente llegan a calcular que hubo un 45% de mesas sin fiscalización propia. Y si bien no habrá acusaciones directas en público, la mirada está puesta en el candidato que encabeza la lista, Eduardo Fernández, en su rol como jefe de campaña en Córdoba y responsable de la fiscalización.

En ese escenario, se impulsará que la campaña descanse más en los postulantes que le siguen a Fernández, Gabriela Estévez y Pablo Chacón, en una suerte de conducción colegiada con reparto de responsabilidades y de decisión. Esta movida incluiría necesariamente a Franco Saillén, el quinto de la boleta. El dirigente del Surrbac está imputado por supuesto lavado de dinero y asociación ilícita en el marco de la mutual sindical, y sus acciones están de capa caída. Sin embargo, es quizás el candidato que más infantería de fiscalización puede mostrar.



Estos fueron algunos de los temas que se trataron ayer en la reunión de la lista que se realizó en la sede de la Asociación Gremial de Comercio, con Chacón como anfitrión. No asistieron todos los candidatos a la cita, en la que se puso a consideración un “documento de campaña” de 60 páginas elaborado por un grupo de asesores, en el cual se propuso, además de la conducción colegiada de la campaña, estrategias para mejorar distintas cuestiones operativas, comunicacionales y de agenda de los dirigentes. El paper, además, establece un organigrama con responsabilidades de fiscalización, a partir de la segmentación territorial.

La reunión (la primera tras el escándalo judicial de Saillén y la detención de su padre, Mauricio, junto a su segundo en el gremio del Surrbac) iba a realizarse la semana pasada, pero se suspendió por motivos de salud de Eduardo Fernández. Pero también porque el horno no estaba para bollos al interior del espacio, frente a la decisión concreta de algunos de los candidatos de pedirle al titular de Apyme nacional que «abra el juego» en el manejo de la campaña. Lo que implica, claramente, compartir las decisiones de todo tipo.
La idea que ronda es que una fiscalización más ajustada puede significar entre uno y dos puntos más sobre el 23% provincial que la lista larga sacó en las Paso de agosto. La lista sufrió el corte de boletas de siete puntos en relación al tramo presidencial, que obtuvo 30 puntos. Esos votos fueron a parar a la boleta corta de diputados de Hacemos por Córdoba, cuya estrategia será seguir con la promoción del corte del voto de Alberto Fernández y el ensamble con la lista que encabeza Carlos Gutiérrez.

Con los números de agosto, el Frente de Todos de Córdoba metería dos diputados de Córdoba (Fernández y Estévez). Chacón quedó a unos tres puntos de una banca. Sumar dos puntos por fiscalización parece demasiado optimista, aunque los voceros que hablaron con Alfil aseguraron que están cuantificadas una a una las mesas de Capital e interior donde sufrieron «sustracción de votos» (utilizan otro término más coloquial) y que esa corrección, más el impulso del candidato presidencial, harían posible el ascenso del titular de Comercio a la Cámara de Diputados.

En tren de juntar voto por voto, la campaña apuesta a hacer trabajar a todos los candidatos. La “zanahoria” es que aun los que estén en cuarto, quinto o sexto lugar en la lista tienen chances de ser diputados, por la eventualidad de que Fernández y Estevéz partan a un cargo en el Poder Ejecutivo, y Chacón a alguna función del movimiento sindical nacional, si es que gana lo fórmula de los Fernández. En ese caso, no sólo Saillén tendría una banca, sino también los otros postulantes sin chances numéricas. Claro que para que esa oferta sea eficiente alguien (además de Alberto Fernández y su núcleo íntimo) debería saber cómo y con quiénes se armará el gabinete nacional y de distribuirán los cargos ejecutivos, lo que difícilmente sea del conocimiento de los cordobeses de la lista.



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