La economía argentina sigue siendo una de las más cerradas del mundo

El acuerdo Mercosur y UE abre una oportunidad pero es imprescindible mejorar la competitividad. El punto de partida son reformas macroeconómicas e institucionales. En el análisis importaciones y PBI Argentina mostró en 2018 el séptimo menor ratio en el mundo.

El acuerdo entre la Unión Europea con el Mercosur provoca debates así como hay incertidumbre de qué política instrumentará el Frente de Todos en materia de integración si es electo en octubre. Hay quienes sostienen que una oportunidad de prosperidad al poder vender con menos trabas en el mercado más grande y con salarios más elevados del mundo y otros que resaltan la amenaza para la industria local, la posible desaparición de muchas pymes y el riesgo de retornar a un perfil productivo más primario.

En términos simplificados, establece que se liberalizará el comercio entre la Unión Europea y los países del Mercosur en el término de 10 años. Para algunos productos sensibles, a definirse, este plazo podrá extenderse a 15 años. Uno de los puntos más controvertidos es que los sectores industriales hoy protegidos del Mercosur –como automóviles, autopartes, maquinaria, químicos y farmacia– deberán ser liberalizados mientras que ciertos productos agroindustriales donde el Mercosur es competitivo –como carnes de vaca, cerdo y pollo, azúcar, etanol, arroz, maíz, miel y lácteos– tendrán cuotas.

La consultora Idesa repasa algunos datos: a la Unión Europea se le exportó por U$S 9.000 millones anuales y se importó por U$S 11.000 millones, generando un balance negativo de U$S 2.000 millones.  Al NAFTA que lidera Estados Unidos se le vendió por U$S 4.000 millones anuales y se importó por U$S 8.000, con lo que da U$S 4.000 millones negativos y a China se le exportó por U$S 5.000 millones y se importó por U$S 12.000 millones.

“Estos datos muestran que el bloque comercial que mejores oportunidades le ha generado a la Argentina en los últimos años es la Unión Europea. Es la zona a la que más se le exporta entre los tres principales bloques comerciales globales y de la que relativamente menos se importa. Estos antecedentes permiten sostener que la reducción de aranceles y demás trabas al comercio con la Unión Europea es, de las alternativas disponibles, la que mejores oportunidades ofrece a la Argentina”, indica el reporte.



De todas formas, aclara que los buenos resultados no están garantizados. La liberalización crea un ambiente propicio para generar más inversiones, más exportaciones. Pero para lograrlo es imprescindible mejorar la competitividad. El punto de partida son reformas macroeconómicas e institucionales con la suficiente profundidad y consistencia que permita normalizar la economía: “Es de alto riesgo integrarse con alta inflación y altas tasas de interés y un sector público deficitario y disfuncional”.

Por su lado, el experto Marcelo Elizondo indica que el total de comercio internacional (exportaciones e importaciones de bienes y servicios) en el mundo, en 2018, representó 57,8% del producto global (fuente WB); y para Argentina ese ratio alcanzó apenas 31%; el año pasado fue el noveno país con menor ratio comercio exterior / PBI del mundo.

Insiste en que el problema argentino es histórico: en los recientes años siempre estuvo entre los 10 países con peor ratio comercio exterior total/PBI en el mundo. Entre los 200 países que se miden, en 2017 había sido el cuarto peor, antes de la devaluación de 2018, y en 2016 había sido el sexto peor. Y antes, el tercero en 2015 y en 2014; mientras fue en 2013 el cuarto peor; en 2012 el quinto peor; y en 2011 el noveno.

La historia muestra en el ranking mundial que la regla común para Argentina es estar durante 70 años en el mejor de los casos en algún lugar del 10% de los países con menor ratio de comercio internacional total en relación al PBI, y en el peor de los casos estar entre los 10 peores. Esto, incluso en años de supuesta apertura (los 70 o los 90 del siglo pasado). Y sólo se han logrado relativos mejores ratios después de la devaluación de 2002 pero no por gran alza de comercio comparada con el resto del mundo sino por caída nominal del PBI medido en dólares.

Desagregando, puede además decirse que en materia de exportaciones en particular Argentina logró en 2018 un escaso ratio exportaciones/PBI (de solo 14,4%) que es poco mayor que en 2017, 2016 y 2015, aunque es igual al del 2014.

Antes, tuvo su mayor récord en 2002 (28,3%) después de la megadevaluación tras la salida de la convertibilidad (pese a que no crecieron las exportaciones pero ante la gran y anormal caída del PBI nominado en dólares). y luego, tuvo relativamente buenos ratios por algunos años (hasta 2011 superaba 18%) aunque descendió siempre desde 2001 hasta 2015. El ratio actual exportaciones /PBI no es mucho mayor al de 13% de 1989, que fue el mayor antes de 2002.



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