De la Sota le daría a Alberto la foto con el PJ Córdoba a pleno

En Córdoba esperan al candidato presidencial en la misa por el aniversario de la muerte del exgobernador. Si así fuera, Alberto podría llevarse la foto de campaña que el peronismo provincial no le dio a Cristina en 2011 ni a Scioli en 2015.

Por Bettina Marengo

La expectativa que genera la misa por el primer aniversario de la muerte de José Manuel de la Sota crece a tono con la ansiedad por cuestiones bastante menos espirituales que el eterno descanso del tres veces gobernador de Córdoba.

La ceremonia será en la Catedral de Córdoba, el domingo próximo a las 18,30 horas, y el oficio estaría a cargo de quien fuera uno de los mejores amigos del espacio eclesial de De la Sota, el vicario General del Obispado de Villa María, el presbítero Alberto Bustamante.

La presencia de Alberto Fernández, el casi seguro futuro presidente, fue confirmada desde España  por uno de los integrantes de la comitiva del candidato presidencial que ayer finalizó su gira por ese país. Sin embargo, en Córdoba, los referentes del albertismo y las fuentes de la propia familia del ex mandatario, organizadora de la ceremonia, responden discretamente que “lo esperan” el 15. No quieren dar nada por cerrado hasta los próximos días, porque el ganador de las Paso tiene previsto otro viaje al exterior, concretamente a México, pocos días después de la ceremonia. De  cualquier manera, Córdoba es una meca a visitar por Alberto entre tres y cuatro veces antes de las elecciones del 27 de octubre. Y posiblemente la segunda gira (si se confirma la del 15) sería en la semana del 23 al  27 de septiembre. (Al candidato del Frente de Todos lo esperan encuentros con sectores muy macristas de Córdoba, que lo convocarán un poco para marcarle la cancha y otro para conocerlo)



La expectativa para el domingo próximo está en altísimos niveles porque implica la posibilidad de una foto de alto simbolismo político para Alberto Fernández, aun cuando el gobernador Juan Schiaretti insistió el jueves con que se mantendrá prescindente de la puja presidencial. La foto en cuestión que podría llevarse Alberto Fernández en plena campaña y a 40 días de la elección, no la tuvo Cristina Kirchner en 2011 ni ciertamente Daniel Scioli en 2015.

Es la foto del PJ provincial completo (aún sin entregarse), con el gobernador de Córdoba y el presidenciable en el centro de la escena. Con ellos, más o menos cerca de Schiaretti, seguramente estará el presidente del PJ cordobés, el senador Carlos Caserio. Aunque el dirigente de Punilla no organiza la partida, es junto a su entorno cercano de intendentes y legisladores, quien primero vio a Alberto Fernández como potencia presidente.

“Van todos”, dijo al diario Alfil una fuente del peronismo capitalino bien informada, que dio por hecho que la diputada nacional Alejandra Vigo, jefe del PJ Capital y esposa del mandatario, estará en la Catedral junto al gobernador.

En cuanto a los intendentes, el jefe de El Panal los invitó el jueves a la misa en el marco de una reunión de precampaña realizada en el Centro Cívico. Lo hizo “en nombre de Natalia de la Sota”. Y nadie duda de que los jefes territoriales, muchos de los cuales tienen ADN delasotista, darán el presente masivamente.

Natalia, la legisladora electa de Hacemos por Córdoba y actual concejal, apuesta a ser la figura de ensamble entre el albertismo y el schiarettismo. De hecho, es una de las ganadoras, en términos políticos, del evento cristiano-político, ya que se convierte en quien acerca a todos los actores de este modelo político de Bohr.

Pero la foto, si se produce, les servirá a todos, valga decirlo, aunque la ocasión es el aniversario de una tragedia inesperada.

A Schiaretti, porque se mostrará nacionalmente, con sus funcionarios, y con el PJ que lidera, junto a quien seguramente será el próximo inquilino de la Casa Rosada. Y lo hará en escenario poco comprometido como es una iglesia y sin resignar nada, porque de hecho la semana pasada, ante los intendentes propios, ratificó su prescindencia en la puja presidencial y reclamó profundizar el trabajo con la lista corta de diputados que encabeza Carlos Gutiérrez. Hasta ahora, y nada parece que cambiará hasta octubre, con la excepción del candidato a vicepresidente de Roberto Lavagna, el salteño Juan Urtubey, el cordobés es el único gobernador que no juega abiertamente con Alberto Fernandez.

Obviamente también para Alberto sería una gran foto si, por primera vez, se muestra con toda la familia peronista (que pasó de armónica a disfuncional en poco tiempo) como esos parientes poderosos que todos quieren, pero que todavía no logra ser aceptado del todo por el jefe del grupo.