Quita del IVA a los alimentos beneficia más a sectores medios que a bajos

Es por la modalidad de compra; los más pobres acuden a almacenes que, en su mayoría, no reciben los productos sin el impuesto. A esas familias les llega sólo un cuarto de la reducción del IVA.

Entre las medidas tomadas por el Gobierno nacional para paliar los efectos inflacionarios de la crisis cambiaria se destaca la reducción al 0% de la alícuota del IVA aplicado a ciertos alimentos básicos. Trece gobernadores fueron a la Corte Suprema a reclamar que se declare la inconstitucionalidad de esa decisión porque se tomó por decreto cuando debería discutirse en el Congreso. Un estudio de una consultora privada revela que sólo un cuarto de la quita alcanza a las familias más pobres.
Más allá de la posición de los gobernadores, la resolución tuvo, en general, buena aceptación, fundamentalmente porque se valora la intención de aliviar la situación de los sectores más vulnerables. Idesa -con información proveniente de la Encuesta Nacional de Gasto de los Hogares del Indec- observa que el 30% de los hogares de menores ingresos (pobres) asigna 47% de su ingreso a alimentos, pero compra sólo el 26% de todos los alimentos que se venden en el país.
El 40% de los hogares de ingresos medios asigna 30% de sus ingresos a alimentos y consume el 38% de los alimentos y el 30% de hogares de mayores ingresos asigna sólo el 20% de sus ingresos a alimentos, pero consume el 36% del total de los alimentos que se consumen.
Estos datos confirman que a menor nivel de ingresos del hogar, mayor es la proporción asignada a comprar alimentos. Pero como la brecha de ingresos es tan alta, quienes más alimentos consumen terminan siendo las familias de altos ingresos aun cuando asignan una menor porción de su presupuesto a este destino. Por eso, la mayor parte del esfuerzo fiscal de quitar el IVA a los alimentos es apropiado mayormente por familias de altos ingresos. A las familias pobres les llega sólo un cuarto de la reducción del IVA.
La consultora indica que a esta situación hay que agregar que entre las familias pobres es más frecuente la compra de alimentos en almacenes que operan sin el beneficio de la baja del impuesto y, por lo tanto, no son sensibles al cambio del IVA.
En cambio, las familias de altos ingreso son más propensas a comprar en supermercados que son los más presionados por el gobierno a cumplir con la baja de precios asociada a la reducción del impuesto. La misma Encuesta Nacional de Gasto muestra que sólo el 20% de las ventas de los supermercados es a familias pobres, mientras que el 43% es a familias que están en el 30% de los hogares de mayores ingresos.
De hecho, desde el Centro de Almaceneros de Córdoba solicitaron una audiencia con el ministro Dante Sica para pedir la inclusión de comercios minoristas monotributistas en la quita del IVA en productos de la canasta alimentaria. Indicó que el 58% de los comercios del sector son monotributistas, contra el 42% de Responsables Inscriptos en IVA. Sólo estos últimos pueden aplicar la alícuota cero al consumidor.
Para Idesa un instrumento más eficiente y justo, que además permitiría responder al pedido de los gobernadores, es restablecer la devolución del IVA a las familias pobres cuando pagan con tarjetas de débito. Hasta el año pasado se devolvía parte del IVA a jubilados con haberes mínimos, beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo, del plan Progresar y el servicio doméstico.
“Con un costo fiscal acotado se podría ampliar el padrón de beneficiarios procurando llegar a todas las familias vulnerables y extender la eximición a todos los alimentos, no solo al acotado listado que dispuso el gobierno. Simplemente apelando a este instrumento, que ya está probado que funciona, se podría lograr mayor impacto social y menor pérdida de recaudación evitando el conflicto con las provincias”, agrega.
Además, la devolución del IVA para las compras con tarjeta contribuye a fomentar la cultura del pago bancario entre las familias más humildes. “Tender a eliminar el pago en efectivo, como ya ocurre en algunos países, es una herramienta muy potente para reducir la informalidad. En la misma línea opera la simplificación de los impuestos”, añade.