Macri juega seguro: arranca campaña en Córdoba

Los armadores de Juntos por el Cambio prometen un rol activo del Presidente. La provincia volverá a ser central porque creen que hay una buena porción de “votos posibles”.

Por Yanina Passero
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El jefe de gabinete y responsable de la estrategia electoral de Juntos por el Cambio en todo el país seguirá ocupando su puesto. Marcos Peña no se percibe como el único responsable de la derrota nacional del presidente Mauricio Macri en las PASO. Pero ya anticipó algunos ajustes que antes de este miércoles se terminarán de redondear en influyentes despachos de la Casa Rosada.

Altas fuentes adelantaron a Alfil que antes de que promedie la semana estará listo el mapa de campaña que combinará los elementos básicos del Big Data con los de la política clásica, esto es, un trabajo territorial estructurado en la búsqueda personalizada del voto y en la ampliación de la red de fiscalización de los comicios de octubre. “Y, sí”, ratifican la directriz en los reductos del macrismo cordobés que, por cierto, expresó fuertes críticas al asesor de Macri cobijados en el ala de Emilio Monzó, primero, y de Horacio Rodríguez Larreta, después.

La senadora Laura Rodríguez Machado seguiría al frente de la jefatura de campaña local y, a la luz de las nuevas necesidades, los intendentes de la entente tendrían mayor libertad para trabajar el voto en sus cotos de influencia. Cabe recordar que la virtualidad que caracterizó las acciones proselitistas para las primarias dejó en un último plano a los armadores de base, quienes despuntaron el vicio con algún acto político de controlada concurrencia.



Otra vez, Macri reclamará para sí el núcleo duro de la campaña. Ocupará el centro de la escena y Córdoba volverá a ser el escenario. Si bien aún no está determinado cuántas veces pisará el centro del país, desde influyentes despachos porteños confirmaron que el mandatario nacional tendrá “un rol activo”.

La ratificación busca despejar la incógnita abierta por la depresión económica. ¿Macri puede ser candidato o debe dedicarse a gobernar para lograr ser el presidente no peronista que cumple con cuatro años de gobierno? El macrismo no encuentra la contradicción que los mercados, el resultado del domingo 11 de agosto y el kirchnerismo se esfuerza en remarcar.

Como sea, Macri se moverá como candidato, a tono de las predicciones de su mesa chica: sostienen que la elección puede ganarse con algunos ajustes de estrategia. Se aferran a la experiencia de 2015, a pesar de que el fundador del PRO cuente con un capital político carcomido por los desaciertos de gestión (exceso de diagnósticos, prefieren decir desde canteras amarillas).

La ilusión de dos millones de nuevos votantes (que en las canteras del reciclado Cambiemos creen que los favorecerá ampliamente) y la posibilidad de que varios electores hayan votado otra opción como medio de “tirarles las orejas al gobierno”, son los elementos en los que se apoya la ilusión amarilla de cara octubre.

Macri arrancará su campaña en Córdoba porque los armadores de Juntos por el Cambio consideran que hay “votos posibles”. Será la primera de varias visitas, prometen.

Confían en que varios ciudadanos correrán “espantados” a las urnas, confirmada la posibilidad concreta de que el candidato del Frente de Todos, Alberto Fernández, reubique en las esferas de poder a Cristina Fernández de Kirchner.

Pero detrás de la natural disputa del voto se esconde una réplica a la estrategia diseñada en el Instituto Patria. Córdoba y Capital Federal tendrán novedades permanentes de Alberto F. porque también observan condiciones propicias para crecer. Macri tiene que cuidar su quinta.