La devaluación impulsa exportaciones, el superávit sería de US$ 12500 M

La mejora de las exportaciones pasa por volúmenes y no por precios. La recesión determina una fuerte caída en las importaciones. Expertos proyectan que, más allá del resultado electoral, el 2020 presentará rasgos parecidos y se encadenarán dos años de superávit, algo que no sucede desde 2013-2014.

Con el superávit registrado en julio de US$ 950 millones en la balanza comercial, se alcanzó el año de resultados positivos una situación que no se registraba desde 2012 y que da cuenta de cómo la crisis cambiaria que golpea al resto de la economía estimula a las exportaciones. Lo que se ha dado es una mejora en volúmenes vendidos y no en precios. Con esta tendencia el año cerraría con US$12500 millones de superávit.
Las exportaciones crecieron el último mes ocho por ciento interanual producto de un salto de las cantidades (20% interanual) contrarrestado parcialmente por un deterioro de los precios que cayeron 10% en el mismo período.
Un análisis de la consultora Ecolatina indica que, al igual que en los meses precedentes, el incremento estuvo liderado por el sector agropecuario, dinamizado por baja base de comparación que estableció la sequía del año pasado más la cosecha récord de este año. A contramano, los envíos de productos de origen industrial retrocedieron otra vez, consecuencia del deterioro de la demanda brasileña y un mundo que se cierra cada vez más, no permitiéndonos colocar los excedentes que genera un mercado interno deprimido.
Por el lado importador, los resultados fueron más homogéneos: caídas en casi todos los frentes, consecuencia de una demanda local que se achica en comparación al año pasado y bienes en dólares que se encarecieron en términos relativos. Tal como podía esperarse, los mayores retrocesos se observan en los bienes finales (de consumo y vehículos livianos) y los bienes de capital, acompañando al desplome de la inversión.
Con estos números, el acumulado a los primeros siete meses del año pasó de un rojo de US$ 5.600 millones en 2018 a un superávit de USD 6.500 millones este año. De la misma forma que en el dato mensual, la mejora obedeció fundamentalmente al desplome de las importaciones (baja de 27% interanual pasando de US$41.000 millones a poco más de US$31.000 millones) ya que las exportaciones crecieron tibiamente en los primeros siete meses, tres por ciento respecto a igual período de 2018, trepando de US$ 35.500 millones a US$ 36.600 millones.
Ecolatina estima para lo que resta del año que la racha positiva continuará. Si antes de la reciente crisis cambiaria y financiera, con su correlato negativo en la actividad, proyectaba que el superávit podría rozar los dos dígitos al cierre del año, ahora descuenta que “lo superará ampliamente”.
En ese contexto, calcula un resultado positivo cercano a US$12.500 millones, producto fundamentalmente de la contracción importadora (cercana al 20% interanual), pero también por un avance exportador de alrededor de ocho por ciento, “algo no menor en este contexto global proteccionista y donde nuestro principal socio comercial sigue anémico”.
Más allá del resultado electoral, el año que viene presentará rasgos parecidos a 2019 en este frente, de modo que la consultora entiende que se encadenarán dos años de superávit, algo que no sucede desde 2013-2014 (y por un monto mucho mayor a entonces).
El experto Martín Clement sostiene que quienes están en posiciones de decisión deben apuntar a la internacionalización de la empresa más que a generar exportaciones, “incrementando la presencia en los mercados de destino, formando alianzas con socios locales, viajando, viéndolo como un proceso, un trabajo de largo aliento. También se requiere su aporte para definir temas estratégicos, especialmente los que tienen que ver con la generación de valor, teniendo en cuenta que el mundo es cada vez más complicado y volátil, aunque también lleno de oportunidades”.
“Hablamos de definir las famosas “cuatro P”: producto, plaza (canal), precio y promoción (comunicación, publicidad, etc.) pensándolas para millones de personas que demandan productos novedosos y más sofisticados, sin subestimar nuestro poder, por más pequeños que creamos ser. Existen nichos con mayor valor agregado dentro de los rubros de alimentos, farmacéutica, biotecnología, manufacturas de diseño, software y productos audiovisuales”.



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