Comenzó el deshielo entre el schiarettismo y el PJ albertista

Altos dirigentes y funcionarios del PJ provincial viajaron al bunker de San Telmo para comenzar un vínculo “sin intermediarios” con el candidato más votado en las PASO y su círculo cercano. Aseguran que el gobernador y el presidenciable ya hablaron varias veces por teléfono. En ese marco, ayer se difundió otra foto de Caserio y Alberto F.

Por Bettina Marengo
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deshieloEl resultado nacional de las Paso y la posición favorable en que quedó Alberto Fernández para convertirse en el próximo presidente de los argentinos allanó el camino para un acercamiento entre el gobernador Juan Schiaretti y el candidato presidencial del Frente de Todos. En las últimas horas se conoció que el mandatario provincial hizo saber que recibirá a Alberto Fernández cuando éste visite Córdoba para hacer campaña, una información que el Centro Cívico brindó al diario La Voz del Interior luego de que el presidenciable hiciera público que el cordobés lo había llamado por teléfono y que habían tenido una “buena conversación”. En realidad, habrían sido varios los contactos telefónicos entre ambos. Pero hasta el lunes, las principales espadas de Schiaretti los negaron.

Aceleradamente, en las últimas horas el PJ provincial comienza a mostrar señales de deshielo con Alberto y con el PJ nacional. Ayudó mucho que el ganador de las Paso se esmerara en remarcar que representa mucho más que el kirchnerismo y el cristinismo, y en fomentar el crecimiento de un espacio albertista que convive bien pero que está separado de La Cámpora y al ala dura K. El kirchnerismo en Córdoba es la cara maldita del peronismo y Schiaretti sabe cuidar muy bien al electorado anti K que conforma gran parte de su base electoral.

Hasta ahora, Carlos Caserio tenía el patrimonio del contacto directo con Alberto Fernández, al margen y en contra de la decisión de Schiaretti de mantener al partido “prescindente” de la puja electoral. Cuando Cristina Kirchner dio un paso al costado en la candidatura presidencial y se autonominó para la vicepresidencia, fue el senador quien primero creyó en la posibilidad de que el peronismo recuperara el gobierno nacional. En el Centro Cívico, en cambio, estaban convencidos de que la reelección de Mauricio Macri era prácticamente un hecho. A partir de allí, Caserio se puso al hombro la campaña de Alberto en el interior cordobés. Le aportó unos diez puntos al Frente de Todos con unos sesenta intendentes trabajando en la fórmula FF junto a la boleta corta de Hacemos por Córdoba. Había comenzado con 30 jefes comunales.



Pero en las últimas horas, dos altísimos dirigentes del PJ (uno de ellos, ministro), viajaron al bunker de Alberto Fernández ubicado en la calle México de barrio San Telmo a tomar contacto personal con el candidato y sus colaboradores de mesa chica. Entre esos cercanos al candidato está el también peronista Felipe Solá, quien al igual que el gobernador Juan Manzur suena como posible jefe de Gabinete del eventual gobierno de Alberto F. Algunas versiones indican que los cordobeses también le enviaron señales al diputado Máximo Kirchner, referente del ala cristinista del eventual próximo oficialismo.

Los dirigentes mediterráneos no lo harán público aún (tampoco Schiaretti se reunió ayer con sus pares peronistas por las medidas el Ejecutivo nacional que impactan negativamente en las finanzas de las provincias), pero el acercamiento está en marcha y quieren que sea sin intermediación. Ya la semana pasada hubo un indicio claro de deshielo cuando el oficialismo en la Legislatura provincial aprobó un proyecto de resolución de la kirchnerista Ilda Bustos que le reprocha a Macri su enojo virulento del lunes por las elecciones perdidas y el caos económico-financiero pos Paso. La iniciativa tenía estampada la firma de Oscar González, presidente provisorio de la Legislatura, quien dudosamente podría dar el visto bueno a algo así sin la venia de El Panal.

Hasta ahora, el schiarettismo y el albertismo tenían al referente nacional del Movimiento Evita, Fernando Chino Navarro, como canal de diálogo. El Evita es socio provincial de Hacemos por Córdoba y uno de sus hombres integra la banca oficialista en la Unicameral y su jefe nacional tiene una excelente relación con la diputada nacional y primera dama Alejandra Vigo y con el ministro de Gobierno Carlos Massei, ambos del círculo de más confianza del mandatario provincial. Si bien el Evita continuará cumpliendo ese rol vincular, el schiarettismo busca ampliar su base de referencias en San Telmo antes de las elecciones del 27 de octubre, a la espera de que se confirmen los resultados de las Paso, en cuyo caso en el Panal dan por sentado que la relación será directa entre Alberto y Schiaretti, por mutuas necesidades.

En este escenario, ayer se difundió la foto de un nuevo encuentro entre Caserio y Alberto Fernández en las oficinas del segundo. El senador se reúne regularmente con el presidenciable, como lo hace con Solá o con el gobernador electo de Santa Fe Omar Perotti, otro peronista que se alineó a los Fernández. Un encuentro entre ambos no debería ser novedad, dicen en los corrillos, donde la foto es vista como un mensaje denotativo y connotativo del senador en tiempos de deshielo schiarettista y en vísperas del probable retorno del PJ al gobierno nacional.



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