Corpo judicial ya coquetea con Alberto Fernández

El clima “post PASO” mitigó preocupaciones por pliegos de jueces cajoneados, valoraciones amenazantes del triunfador y agenda K para la Justicia.

Dos semanas antes de la PASO, vía comunicado, el Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires le reclamó a la Comisión de Acuerdos del Senado que activara el trámite parlamentario destinado a cubrir vacantes en la Justicia.
Al igual que otros integrantes de la corporación judicial, la entidad que conduce Máximo Fonrouge expresó su preocupación por las afirmaciones de un grupo de senadores que, según recordó, manifestaron que estaban dispuestos a dejar sin consideración más de un centenar de pliegos, argumentando que frente a un eventual “cambio de signo de Gobierno” no correspondía darles tratamiento.
Los letrados sostuvieron que esa visión era inquietante; en especial, por las valoraciones de “dirigentes políticos y referentes intelectuales de la oposición” que le formularon advertencias a magistrados que investigan causas de corrupción, propician la revisión de sentencias fuera del ámbito de la Justicia, postulan la necesidad de designar vocales militantes en la Corte y “hasta llegan a proponer la lisa y llana idea de suprimir al Judicial para convertirlo en una dependencia del Ejecutivo”.
“Tras esas declaraciones subyace una vocación de hacer efectiva la injerencia política sobre la Justicia y de afectar la independencia e imparcialidad en el ejercicio de la judicatura, circunstancia sumamente grave, ya que evidencia la pretensión de hacer un uso político y electoral del Poder Judicial”, disparó el grupo en relación a dichos del “ala intelectual” del kirchnerismo y de su propio candidato a primer mandatario.
En tanto, opinó que no cubrir vacantes implica la declinación de la responsabilidad que la Constitución le confiere al Senado y “un inadmisible modo de denegación de Justicia”.
Ahora, con los resultados de las primarias a la vista, el colegio que comanda Fonrouge cambió el tono y las prioridades: súbitamente, mermó la inquietud por los pliegos cajoneados, por la agenda kirchnerista para la Carta Magna y el Judicial y por la sucesión de expresiones del candidato presidencial por el Frete de Todos, Alberto Fernández, condicionando la labor de los jueces.
Durante el fin de semana, el grupo sostuvo que apoya “firmemente” el diálogo entre Mauricio Macri y el ganador de la PASO.
“Entendemos que se ha vuelto más que nunca una exigencia de la hora procurar encontrar algunos mínimos consensos básicos en aquellos puntos que resultan sensibles para la toda la población y para quienes han confiado en nuestro país con inversiones y con asistencia crediticia”, manifestó.
En esa línea, e colegio planteó que a la dirigencia política le cabe “la responsabilidad de dar una respuesta clara y despojada de cálculos electorales mezquinos”.
“Se trata de demostrar al mundo que nos rodea que los argentinos somos capaces de alcanzar consensos básicos mínimos sobre cuestiones que hacen a la previsibilidad y al compromiso con el Estado de Derecho”, acotó.
Apenas horas después, Alberto Fernández lanzó nuevas frases sentenciosas sobre los jueces.
“La Corte nunca hizo algo que me hiciera reaccionar en términos de derecho; seguramente dictaron decisiones que no me gustaron o que me gustaron menos que otras, pero todas estuvieron fundadas”, aseguró.
Para el ex jefe de Gabinete, los cinco supremos que integran la Máxima Instancia del país son “dignos”, y aclaró: “Aun los que nombró Macri”.
“Éticamente no se puede cuestionar nada de ellos”, completó, aunque apuntó que el actual presidente de la Corte, Carlos Rosenkrantz, “tiene los compromisos de alguien que dejó de ser abogado para convertirse en juez”.
Paralelamente, criticó nuevamente a algunos los jueces del fuero federal. “Van acomodándose al calor del poder de turno”, ponderó, estimando que durante los últimos años “algunos se olvidaron de hacer Justicia”.
Rosenkrantz está en la mira del kirchnerismo. El 1 de octubre termina su plazo como presidente de la Corte y está aislado de sus pares. Las manifestaciones de Alberto Fernández “perdonando” a los ministros que llegaron al tribunal durante la gestión de Cambiemos hacen que gane fuerza la versión que sostiene que el relevo será Horacio Rosatti, ex ministro de Justicia de Néstor Kirchner.
Alberto Fernández se encargó de exteriorizar la agenda del kirchnerismo para la Justicia antes de ser ungido como precandidato. En su rol de asesor político y editorial de la actual senadora afirmó que algunos jueces iban a tener que rendir cuentas por “las barrabasadas que escribieron”.
La Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional emitió una misiva en la cual cuestionó el tinte descalificante y la forma amenazante de sus expresiones y advirtió que introducen consideraciones propias de las relaciones de fuerza de la política partidaria en el funcionamiento de la Justicia.
En enero, Miguel Ángel Pichetto advirtió que en caso de volver al gobierno el kirchnerismo duro iría por una reforma de la Carta Magna, de corte “chavista”.
Con la campaña presidencial en estado embrionario, el pronóstico del peronista parecía exagerado, pero a principios de mayo El Manifiesto Argentino, el grupo de intelectuales que encabeza Mempo Giardinelli, expuso el ideario del kirchnerismo.
El colectivo pidió por “una nueva Constitución Popular” que incluya una “revolución judicial democrática”. En otras palabras: aniquilación del Judicial como poder del Estado y su reemplazo un “servicio de Justicia”.
Asimismo, explicó que no está interesado en una modificación normativa, sino en el diseño de una Carta Magna, desde cero, “que surja de un referéndum donde el pueblo argentino se manifieste, se constituya en poder constituyente y elabore un nuevo pacto social”.



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