Tras las Paso, amplia libertad para los intendentes

No lo blanquearán, pero el PJ provincial no limitará a los peronistas que quieran trabajar para Alberto Fernández, que entienden puede mejorar varios puntos en octubre en Córdoba. Pero les exigirán a los jefes comunales que sumen para la lista de Gutiérrez.

Por Bettina Marengo
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Con los resultados de las Paso en la mano, el schiarettismo se dispone a flexibilizar al extremo su posición con los intendentes peronistas que militan la candidatura de Alberto Fernández, pero con la advertencia de que el blanqueo sume, a su vez, más votos para la boleta corta de Hacemos por Córdoba.
En el Centro Cívico creen que el candidato presidencial del PJ nacional puede crecer en Córdoba en las elecciones de octubre entre cinco o siete puntos más sobre el 30,3% que sacó en las primarias, pero que no le ganará a Macri. Y quieren que al menos parte de esos nuevos electores albertistas corten el voto y apoyen la boleta que encabeza Carlos Gutiérrez. “Mientras más altos los Fernández, más altos nosotros, porque la lista de diputados del Frente de Todos no convence”, sostuvo un dirigente cercano al gobernador Juan Schiaretti en alusión a la boleta que lidera Eduardo Fernández.
La decisión de ampliar el margen de libertad para el peronismo cordobés que viene trabajando para Alberto F no es solamente una estrategia para juntar más votos (lo mismo promoverán con los intendentes radicales, a quienes pedirán que corten la boleta de Mario Negri). Es también una decisión política de cara a quien puede ser el próximo presidente de la Nación. “No aceptar que trabajen para Alberto sería como intentar alambrar el cielo”, señaló la fuente mencionada.
Hoy, en el Centro Cívico, el ministro de Gobierno, Carlos Massei, recibirá al bloque de intendentes del PJ para trazar una evaluación de los resultados del 11 de agosto pasado. También se comenzará a hablar de la estrategia para el 27 de octubre. No habrá preguntas como “¿a ustedes qué les suma la foto con Alberto Fernández?”, dicha por un enojado e influyente ministro en el momento más tenso con el senador Carlos Caserio, por la jugada de acercarse a los Fernández y romper la prescindencia lanzada por Schiaretti. Tampoco se cancelará la prescindencia oficialmente, pero los caciques territoriales ya no estarán incómodos con su militancia por la fórmula Fernández- Fernández. Pero si, obviamente, se contarán los porotos, se fijarán nuevos objetivos numéricos y se establecerán las reglas de juego para lograrlos.

Escenario desde el Panal
Aunque las reuniones de cara a las presidenciales de octubre están a full, en el Panal entienden que públicamente la campaña tiene que quedar entre paréntesis frente al “cáncer terminal” que es hoy la crisis económica nacional. Pese a la derrota nacional de Mauricio Macri y el fin del macrismo como actor político creador de expectativas, y aun con el caos financiero-cambiario-económico de la semana pasada, en el oficialismo no prevén un incendio al estilo del año 2001 (en parte, porque no se confiscaron ahorros a la clase media y porque la población más pobre puede seguir comiendo con los planes sociales, argumentan).
Sin embargo, deslizan la hipótesis de que, con la reducción de ingresos propios y de coparticipación, algunas provincias emitan cuasimonedas para pagar sus obligaciones, lo que produciría un aumento de la conflictividad social con resultados imprevisibles. En ese escenario, no descartan un llamado a los gobernadores por parte de Macri (o eventualmente de Alberto F, si se aceleran los tiempos).
El resultado nacional de las Paso no funcionó como un Pear Harbor que obligara a Schiaretti a abandonar la neutralidad, más allá de que el mandatario estaba muy seguro de que la continuidad de Macri no peligraba. Pero en Córdoba ganó el actual presidente con el 50% de los votos y ese motivo es uno por los cuales el mandatario no abandonaría la prescindencia antes del 27 de octubre. “No le podemos hacer morisquetas a Alberto por coherencia con nuestros electores, sería suicida”, dicen desde el Panal.
Al acercamiento a futuro con el PJ nacional lo ven como una necesidad mutua. En el círculo íntimo del jefe de estado provincial entienden que el próximo presidente, si se confirma el resultado de agosto, necesitará de los gobernadores peronistas para contrarrestar la puja de poder que se le abrirá con La Cámpora y el cristinismo duro. Y Schiaretti, dicen, sigue siendo la referencia de la Liga de Gobernadores. El cordobés conversa a diario con sus colegas, que según el Centro Cívico “entienden su posición neutral”.

Números
Volviendo a los porotos que se contarán hoy y se exigirán para octubre, hay casos y casos. A los referentes del departamento General San Martín, por ejemplo, se les llamará la atención. La lista de diputados que encabeza Carlos Gutiérrez obtuvo 10,2 puntos contra el 16,7% que sacó a nivel provincial: casi seis puntos menos.
Allí estuvo a cargo de la campaña el intendente de Villa María, Martín Gill, quien fue uno de los impulsores de Alberto Fernández en la provincia. “Se van a tener que poner a trabajar los tres, Martín, Nora (Bedano) y Accastello para sumar ahí”, sostuvo la fuente oficialista que habló con el diario Alfil. La tensión entre ellos volvió, luego de la tregua para la campaña de los comicios provinciales y las elecciones municipales de Villa María. En ese departamento, que fue histórico bastión K de la mano de Eduardo Accastello, el tramo presidencial del Frente de Todos sacó seis puntos más que en la media provincial (36,5% contra 30,3%) pero no superó a Mauricio Macri. Y en Villa María, Alberto perdió.
En departamentos como Cruz del Eje, donde Alberto F arrasó y la lista de diputados que encabeza Eduardo Fernández casi duplicó lo que sacó a nivel provincial (42% contra 23%), la boleta de Gutiérrez estuvo dos puntos por abajo del promedio general. Allí se reclamará más corte a favor de la lista de HPC.
Todo estos reacomodamientos se darán en el marco de una extrema cautela por parte del gobierno rovincial, que cree que la gravedad de la situación económica no da para hablar públicamente de campaña electoral y que está sintiendo en la recaudación propia (y pronto en la coparticipación de la Nación) la reducción de los ingresos.
Justamente de plata intentarán hablar los intendentes y jefes comunales que este martes asistirán con Massei: hay inquietud por las finanzas propias, la baja de la coparticipación y por los retrasos en los envíos de algunos fondos específicos que hasta ahora la Provincia venía girando al día. Preocupados, unos veinte intendentes del departamento Unión se reunieron ayer con el apoderado del PJ, Domingo Carbonetti, en la sede partidaria de Bell Ville, ante quienes plantearon sus penurias políticas y económicas.



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