Con Macri impedido, PRO larga campaña anti fugas

Los campañistas de Juntos por el Cambio dan por descontado que el Presidente tendrá que recostarse sobre sus dirigentes para las elecciones de octubre. El macrismo de base se aleja de las redes para “cazar” el voto en la calle.

Por Yanina Passero
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En las canteras de Juntos por el Cambio predomina una sola visión de futuro: imaginan al titular de la Casa Rosada, Mauricio Macri, sofocando focos de incendio hasta el 10 de diciembre. Con el poder formal, pero no real por el rechazo a su reelección que dominó en la Paso, la hazaña se concretará si cumple con los cuatro años de mandato. En el PRO dirán públicamente que el resultado puede revertirse, aunque puertas adentro los sacude la decepción.
Sin embargo, en política nada es terminal y ese fue el mensaje que trataron de expandir Macri y su mesa chica en la última reunión de gabinete ampliado en Buenos Aires. Lo último que necesitan son militantes y referentes abatidos por los 15 puntos de ventaja que obtuvo el kirchnerista Alberto Fernández.

¿Qué margen dejará la profunda crisis para la campaña del presidente Mauricio Macri? Se sospecha que será muy poco a la luz de los acontecimientos. Se escucha con frecuencia que seguirá visitando la única provincia del interior que le reportó un contundente triunfo el domingo 11 de agosto, aunque dudan que pueda cargarse el 100% de las acciones proselitista en su persona.
La estrategia pergeñada por el duranbarbista Marcos Peña combinó un fuerte trabajo en redes sociales y una intensa agenda de Macri en distritos clave para el objetivo reeleccionista. El mandatario nacional visitó en tres oportunidades el suelo cordobés en tiempo de campaña, incluso en el cierre local en la Plaza de la Música cargó el peso de un potencial triunfo en los hombros de los comprovincianos. Sabía que Córdoba sería central para equilibrar la derrota que esperaban en Buenos Aires.

El escenario se presentó aún más dramático. La dirigente que mejor mide, la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, fue aplastada por el rival del Frente de Todos, Axel Kicillof. Incluso en Capital Federal hubo indicios de un fuerte descontento porque el escrutinio mostró los puntos flacos en el territorio del jefe de gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, que aprovechará el kirchnerismo. Mendoza y Jujuy, tierras gobernadas por aliados, completaron el mapa del caos amarillo.
Con Macri supuestamente impedido por la crisis para dedicarse a las minucias del proselitismo político, asoman como protagonistas los “ninguneados” por culpa de la fascinación que ejerce el Big Data en los campañistas en los que influye el asesor ecuatoriano, Jaime Durán Barba. Son los referentes de Juntos por el Cambio, los que tienen anclaje territorial, sobre los que se recostará el presidente.
Los necesita para evitar la fuga de votos que supone un resultado cantado y la economía de esfuerzos de los dirigentes, si se permite el eufemismo. En Juntos por el Cambio están determinados a forzar el hoy impensado balotaje.
Ese fue el objetivo de la primera reunión del macrismo, a una semana de las Paso. La jefa de campaña local, la senadora Laura Rodríguez Machado, convocó ayer a los líderes departamentales del PRO para presentar el análisis y conclusiones de la elección que pasó, el informe de cada responsable de departamento sobre los resultados y su situación frente a la fiscalización (tema que genera tensiones entre los aliancistas) y la estrategia de campaña para las generales de octubre.
El macrismo local se revela a la virtualidad en política y promete acciones clásicas: salir a buscar el voto en la calle. Creen que puede revertirse el “voto bronca”, incluso, ganar los favores del electorado independiente pese a que las matemáticas perfilan un imposible.



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