Mestrismo pedirá “orden” en comité electoral de campaña

Por Alejandro Moreno
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Puedan o no las medidas populistas de emergencia anunciadas por el presidente/candidato Mauricio Macri mejorar las condiciones de gobernabilidad, o las chances de competir en una segunda vuelta con el kirchnerista (y también populista) Alberto Fernández, la próxima semana ya debe recomenzar el trabajo de los equipos de campaña pensando en octubre.
Aunque los aliancistas de la provincia de Córdoba pueden jactarse de haber sido el principal bastión electoral de Macri en todo el país (incluso por encima de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires), la tarea que tienen por delante es intentar perforar el 50 % para establecer una diferencia mayor sobre el Frente de Todos (alrededor de 370 mil votos), y así colaborar en la búqueda del milagro del ballotage, que por cierto necesitará de una reacción en otros distritos clave.
La jefa de campaña, la macrista Laura Rodríguez Machado, ha recogido comentarios elogiosos desde los estrictos campamentos radicales, en los que sí se oyen críticas al PRO pero apuntando a la Jefatura de Gabinete y al muy raspado Marcos Peña. Otros macristas son un poco más severos y hacen algunos señalamientos a Rodríguez Machado, pero por cuestiones menores, y coinciden con sus malqueridos socios en que la mayor responsabilidad por los errores reposa en Peña (por ejemplo, faltaron recursos materiales para hacer la campaña).
La fiscalización sí fue un problema atribuible a la dirigencia cordobesa, pero con culpas compartidas, aunque radicales macristas y lilistas apuntan con los dedos acusadores hacia el Frente Cívico, que habría incumplido sus compromisos.
Por debajo de la jefatura de Rodríguez Machado, los cuatro partidos socios en Juntos por el Cambio (UCR, PRO, Frente Cívico y Coalición Cívica-ARI) colocaron dirigentes en lo que se llamó el comité electoral, grupo encargado de llevar adelante las fajinas propias de una campaña.
Fuentes del mestrismo aseguraron a Alfil que el Comité Central de la UCR buscará que la composición de ese comité electoral sea distinta a la que tuvo en las PASO.
Para las PASO del domingo pasado, por tratarse justamente de una interna, cada grupo interno del oficialismo aliancista (aquí no cuentan angelocistas y nicolacistas) colocó sus propias piezas.
Los mestristas entienden que ese sistema provocó más desarmonía que orden, e incluso apuntan a las cualidades políticas de algunos de sus integrantes.
Por ello, en las reuniones de Juntos por el Cambio para relanzar la campaña (que por mandato legal no puede hacerse antes del 7 de septiembre), el mestrismo reclamará que el armado del comité electoral sea “institucional”. Esto significa, que por debajo de Rodríguez Machado se ubiquen los presidentes de los partidos o los que cada agrupación designe en su reemplazo.

¿Así será?
El mestrismo ha quedado golpeado por la derrota de Ramón Mestre y de su sorpresivo aliado en la ciudad de Córdoba, Rodrigo de Loredo, como para poder golpear con fuerza sobre la mesa y exigir condiciones. Más complicado es aún si se considera que el archirrival 2019 de Ramón Mestre, Mario Negri, encabeza la lista de candidatos a diputados nacionales de Juntos por el Cambio. De todas maneras, el reclamo mestrista podría estar ilustrando que las tensiones en el radicalismo permanecen latentes. Una vez que el duelo presidencial acabe, con Macri o con Fernández como vencedor, en la UCR largará el proceso de discusión interna.
Las derrotas provincial y municipales sobrevolarán la riña por la renovación del Comité Central, que actualmente preside Ramón Mestre. El mandato de las autoridades partidarias concluye en septiembre del año que viene, pero mantendrá ocupados a los radicales apenas pasen las vacaciones estivales (y como aperitivo, en diciembre debe elegirse un nuevo presidente del Ente de Intendentes).



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