Dorado como el pop

Del fanatismo generado por el episodio “San Junipero” de la tercera temporada de “Black Mirror”, da cuenta la realización de una fiesta temática basada en la estética y la música que se utilizan en ese capítulo, donde “Heaven Is A Place On Earth”, de Belinda Carlisle, es reivindicada como una canción memorable.

Por J.C. Maraddón
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Como muchos de los astros del pop ochentoso, la californiana Belinda Carlisle tuvo un arranque vinculado al punk, en el que militó con su banda de chicas The Go-Gos’s, que después de su debut en 1978 viró rápidamente hacia la new wave, el siguiente estilo de moda. Representante conspicuo de la movida rockera de Los Angeles, el grupo consiguió prolongar su carrera hasta mediados de la siguiente década, cuando algunas de sus integrantes se abrieron para lanzarse en solitario. Llegada esa instancia, muy poco quedaba ya de aquella furia inicial: hits bailables y baladas melosas dominaban por esos años la escena internacional.
Decidida a pegar su gran salto como cantante, Belinda Carlisle encajaba con precisión dentro de los parámetros de aquellos días: su voz sensual y su belleza clásica la colocaban en una ventajosa posición, que era potenciada por un equipo de compositores de fuste; elementos que alentaron el lanzamiento de su primer disco en 1986. El single “Mad About You”, extraído de ese álbum, se metió en el top ten de la revista Billboard, donde llegó al tercer lugar, como parte de un podio que tenía en lo más alto a Peter Cetera con “Glory Of Love” y en segundo puesto a “Papa Don´t Preach” de Madonna.
Con ese plafón, la vocalista encaró la grabación de su segundo disco, “Heaven on Earth”, donde repitió la fórmula compositiva, aunque profundizó su mímesis con el espíritu de la época, esas melodías edulcoradas que llenaban largas horas de programación en las emisoras de FM. En la primera semana de diciembre de 1987, Belinda Carlisle dio el batacazo: el single “Heaven Is A Place On Earth”, que abría su flamante álbum, aterrizó en la cima del Hot 100, desplazando de ese lugar a otra canción que hizo historia: “(I’ve Had) The Time Of My Life”, de la banda de sonido de “Dirty Dancing”.
Apenas una semana le duró su reinado al tema, que a pesar de todo ha hecho mérito para figurar en cualquier playlist que pretenda reflejar con fidelidad cuál era la tendencia sonora en ese entonces. Si hasta en Córdoba se escuchó a rabiar ese single, tal como lo puede comprobar cualquiera que se tome el trabajo de revisar los libros de actas donde los locutores de turno anotaban los títulos, los intérpretes y los autores de las piezas que salían al aire en las radios.
No llama la atención entonces que se haya elegido ese hit de Belinda Carlisle como leit motiv para el episodio de “Black Mirror” titulado “San Junipero”, el cuarto de la tercera temporada de esa serie que presenta contenidos de ficción unitarios en clave de ciencia ficción. Ambientada en 1987, la historia de amor entre dos chicas centra parte de su atractivo en una banda de sonido en la que se escuchan los grandes éxitos de 32 años atrás, desde el más alternativo “Girlfriend In A Coma” de The Smiths, hasta el convencional “C’est La Vie” de Robbie Nevil.
Desde su estreno en 2016, “San Junipero” se transformó en un episodio de culto para los seguidores de “Black Mirror”. Y de ese fanatismo da cuenta la realización de una fiesta temática basada en la estética y la música que se utilizan en el capítulo de Black Mirror donde “Heaven Is A Place On Earth” es reivindicada como una canción memorable. Mañana por la noche en Studio Theater, la fiesta de San Junipero pondrá proa hacia los más felices años ochenta, aunque para ese viaje retrospectivo se utilice como combustible el rescate de una producción tan anclada en el presente como la de Netflix.



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