Frente de Todos: Alberto pide cautela, Córdoba hace ruido

La conducción nacional indicó seguir los lineamientos discursivos del candidato presidencial en la coyuntura difícil pos Paso: mesura y calma. Molestó el llamado de Eduardo Fernández al PJ, que fue casi un pedido para que se baje la lista corta.

Por Bettina Marengo
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Mientras desde el búnker de Alberto Fernández de San Telmo baja una línea de cautela lingüística y política (que puede ser lo mismo) para todos los distritos electorales, en el Frente de Todos de Córdoba pasan cosas.
El albertismo quiere que los candidatos y la dirigencia del espacio sigan los linemientos discursivos del presidenciable, que se mantienen en el plano de la cautela y la mesura frente a fuerte devaluación posterior a PASO, que el oficialismo intentó imputarle al PJ y al kirchnerismo. Cualquier error puede hacer perder votos en una sociedad desconcertada, afirman, y en medio de una crisis económica profunda. Eso es lo que bajó uno de los responsables de la campaña nacional a la lista cordobesa que encabeza Eduardo Fernández Lo mismo se planteó para todas las provincias, pero con énfasis en Córdoba, donde si bien el domingo se redujo la diferencia con Mauricio Macri (pasó de la brecha de 19 a 53% de octubre de 2015 a la distancia del 30 a 48% de las PASO del domingo), se perdió por 18 puntos y no se logró llegar al votante de clase media urbana ni a los sectores vinculados a la producción. Justamente en ese electorado se hará foco en la campaña que se viene, en clave de mensaje “clasemediero y de centro” que apele a la autoestima social.
Un primer ruido de Córdoba se manifestó a partir de las declaraciones públicas de Eduardo Fernández, cabeza de lista y virtual diputado nacional electo, quien con los primeros resultados de la PASO convocó al PJ provincial y al gobernador Juan Schiaretti a sumarse el Frente de Todos. “A los compañeros justicialistas, a los del PJ, les digo que vengan, que éste es su lugar. No hay lugar para medias tintas”, le reclamó el titular de Apyme nacional a un peronismo cordobés que tiene su propia lista de diputados, con la que sacó el 16,7% de los votos y dos posibles lugares en el Congreso.
El virtual pedido para que el gobernador Juan Schiaretti baje su lista corta cayó mal en el peronismo que apoya y milita por Alberto Fernández y por los diputados de Hacemos por Córdoba. Ese sector del PJ (mayoritario, por cierto), sobre todo los intendentes y jefes comunales, tuvo que moverse en un precario equilibrio entre su decisión de trabajar para la fórmula presidencial del peronismo y las presiones del Centro Cívico, que se mantuvo prescindente. Quien condujo ese equilibrio fue el presidente del PJ provincial y senador Carlos Caserio, quien habría sido uno de los más molestos por los dichos de Eduardo Fernández, que fueron levantados por portales de noticias nacionales.
Con cifras electorales que lo colocan en la puerta de la Casa Rosada, va de suyo que Alberto Fernández buscará un acercamiento con Schiaretti y con el PJ. Incluso algunos dirigentes cordobeses y nacionales creen que el candidato presidencial debería pedirle al gobernador cordobés que baje su lista en el marco de una negociación política y de mutuas necesidades. Pero remarcan que esa trama no es materia de Eduardo Fernández, quien no pertenece al PJ. Hasta ahora, el schiarettismo ha dicho que el objetivo para octubre es consolidar los dos diputados que les daría el sistema D’Hont con los votos obtenidos el domingo. En cualquier caso, en el Frente de Todos van a tratar que los votantes del Hacemos por Córdoba no corten boleta en el turno de octubre y, a partir de la seducción del triunfo nacional, opten por lista completa F-F-F, lo cual a priori significará una tensión con el PJ albertista.

Del interior profundo
El otro ruido provino del interior profundo del Frente de Todos, concretamente de la militancia territorial que asegura representar al kirchnerismo duro cordobés y que, según afirman sus referentes, es el responsable de los mejores números que obtuvo el Frente para Todos en la ciudad de Córdoba. Concretamente, se refieren al 57% de los votos que se obtuvieron los Fernández en Villa Boedo, Seccional 5°, donde donde tiene militancia el Peronismo Militante, organización que integra el Consejo de Organizaciones de Unidad Ciudadana Córdoba (aunque en esos barrios también trabajan agrupaciones PJ que responden a Natalia de la Sota). Ayer, el Consejo emitió un comunicado en el que solicitó el adelantamiento de las elecciones de octubre vía Congreso, si el gobierno actual no puede garantizar el turno electoral en condiciones democráticas. Además, hizo un llamado “de alerta popular ante el golpe de los mercados y la falta de respeto al voto popular por parte del gobierno de Macri”. Y a contramano de la cautela que reclamó el albertismo porteño, el Consejo habló de “terrorismo económico” del macrismo y anunció que está “en alerta y vigilia cívica, prestos a convocarnos para defender la voluntad popular si hiciera falta”.
Como el llamamiento de Eduardo Fernandez, el posicionamiento de este sector cayó mal en los responsables de la campaña. El electorado de Córdoba es considerado una pieza delicada que hay que tocar con guantes, y la intención a futuro es más bien deskirchnerizar el discurso y seducir con la historia industrial de Córdoba, la producción del campo, la Universidad cuatricentenaria, y hasta la tradición festivalera y turística de la provincia. Como se dijo, línea de centro. En este marco, muchos ya blanquean que será difícil una visita de Cristina Kirchner a la ciudad de Córdoba, donde el 75% no eligió a los Fernández.



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