Alberto apunta a clase media independiente y al voto lista corta

En Córdoba, el Frente de Todos pondrá el foco en los sectores urbanos con mensajes clasemedieros. Y a nivel territorial, buscará al votante de Hacemos por Córdoba para engrosar la performance de la lista larga y asegurar tres bancas. En el PJ, en tanto, ajustarán torniquete a los intendentes.

Por Bettina Marengo
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albertoEn un clima de optimismo por los 30 puntos obtenidos en Córdoba en las PASO del tramo presidencial (31,6% si sólo se cuentan los votos positivos, como se computa en las generales), el Frente de Todos en Córdoba comenzó a reorganizarse para las elecciones presidenciales del 27 de octubre. El objetivo, como adelantó ayer este diario, es mejorar al menos cinco puntos para la fórmula Alberto Fernández-Cristina Fernández, y llegar a tres bancas en el Congreso de la Nación. La lista de diputados que encabeza Eduardo Fernández obtuvo el 23% de los votos, siete puntos porcentuales menos que el candidato presidencial, lo que según el sistema D´Hont le daría al Frente de Todos dos lugares en la cámara baja. “Se hizo una gran elección pero se puede crecer más”, repiten en Córdoba y en Buenos Aires. Y crecer significa, para las generales, incrementar la tropa propia en el Congreso de un Alberto al que ya consideran futuro presidente.

Pero además de objetivos electorales, los objetivos para Córdoba son políticos. El segundo distrito electoral del país perdió importancia cuantitativa en el total nacional por la amplia ventaja sobre Juntos por el Cambio lograda por Alberto Fernández en provincia de Buenos Aires y en Santa Fe. Pero aunque el albertismo logró romper la pared de cristal del antikircherismo furioso a nivel provincial, Córdoba sigue siendo “amarilla”. En el bunker central del Frente de Todos hablan de “vocación para reconstruir vínculos con todos los sectores” productivos, económicos y sociales en los 75 días que faltan para el turno de octubre. Para el presidenciable, dicen, Córdoba es una provincia clave, más allá de los votos. Esa viene siendo la línea de su discurso en la provincia mediterránea. En ese sentido, está previsto que el candidato ganador de las PASO baje más de una vez a estas tierras, más allá de la línea de acercamiento que se pueda retomar con el gobernador Juan Schiaretti.

A dónde irán a buscar los votos nuevos para lograr los objetivos numéricos y políticos es la pregunta que hoy se hacen en los búnkeres cordobés y nacional del albertismo. Un foco estará puesto en el voto independiente, de las clases medias urbanas castigadas por el ajuste del gobierno de Mauricio Macri, que en las Paso votó a otras fuerzas no peronistas. Por ejemplo, los 165 mil electores de Roberto Lavagna (7,9%) que fueron 105 mil para su lista de diputados nacionales (5,16%). Para esos sectores, la moderación de Alberto Fernández es ideal. Es el voto de gran parte de la ciudad de Córdoba, donde el 74% no votó Frente de Todos y más del 50% reeligió a Macri. El mensaje a la clase media cordobesa (o a la autopercibida clase media, fruto de la expectativa de movilidad social que promovió el peronismo y el propio Alberto suele destacar en sus discursos) será casi el hilo conductor de la campaña que aún no inició.



Por otra parte, a nivel territorial, el Frente de Todos irá por el voto peronista que el domingo eligió la lista corta de Hacemos por Córdoba, que fue un 16,7%. Acá se puede venir una pelea con el PJ provincial y la dirigencia que apoya a Alberto Fernández.

La aritmética indica de los 16.7% obtenido por el schiarettismo, unos siete puntos porcentuales eligieron a Fernández como candidato presidencial, otros siete a Macri y los otros dos puntos fueron para Lavagna. En el espacio albertista-kirchnerista creen que pueden atraer votantes de la lista corta hacia la lista larga de Eduardo Fernández, seducidos por el efecto victoria nacional.  “La identificación va a ser con la lista de diputados nuestra, con la lista larga, porque el triunfo de las Paso favoreció la identidad como Frente de Todos”, especuló una fuente albertista.

La dirigencia del PJ cordobés, en tanto, considera que seguirá sumando al tramo presidencial desde la estrategia Fernández-Fernández-Carlos Gutiérrez. Desde las oficinas centrales del Centro Cívico ya bajaron el mensaje: habrá torniquete para aquellos intendentes y jefes comunales que en sus ciudades y pueblos no hayan llegado al porcentaje general. Y al que llegó al 16,7%, se le exigirá más.



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