Crisis económicas y realidades de Europa. (lX)

“El problema que subyace es que el desarrollo es siempre un proceso de largo plazo, dado que el crecimiento económico, no es sólo resultado de la tasa de inversión, sino, fundamentalmente, de la relación entre cultura, conocimientos necesarios y desarrollo institucional.”

Por Eduardo Dalmasso.*

Atento a lo descripto en notas anteriores, el modelo de crecimiento económico que nace en la posguerra se desarrolla en dos fases muy claras: la de los 30 felices años, y los posteriores tumultuosos años que se generan a partir de mediados de los setenta.
Se destaca el hecho de que la productividad de Alemania y de Japón, entre los años 70 y los 90, provoca el desplazamiento de importantes sectores Industriales de los EE.UU en los mercados mundiales y en los propios EE.UU, logrando por esto importantes excedentes financieros. El tema, es que dicho proceso de sustitución centrado en el mercado norteamericano también encuentra límites, que en paralelo se reconocen en el mercado mundial. En consecuencia, una disminución del ritmo de expansión de dichas economías y de sus índices de crecimiento, aunque en diferentes grados. Por otra parte, en los noventa aparece un fuerte competidor: la república popular de China, quien desde los ochenta desarrolla una inteligente política respecto a la radicación en su territorio de las inversiones de multinacionales con importantes aportes tecnológicos. Este país, posteriormente, se irá transformando en el principal acreedor del Imperio de Occidente, desplazando en magnitud a los países referidos como vanguardias del crecimiento económico.
Para comprender la situación descripta es importante recordar que a partir de 1985 las tasas de crecimiento en los EEUU bajan lenta pero inexorablemente, con su lógico efecto sobre la oferta de los países europeos y que, al respecto, políticos y economistas hablaban de un «aterrizaje suave» que consideraban necesario para detener un mecanismo de endeudamiento, que en la apreciación de Richard Parker,( Estratos de sus clases: Auge y decadencia de los Estados Unidos como potencia mundial), se alimentaba a sí mismo como una bola de nieve, provocando una especulación cada vez más incontrolable.
El dólar, tras años de reevaluación, se devalúa bruscamente cayendo entre 1985 y 1987 en más de un 50%. Esto alivia momentáneamente el déficit americano y logra reducir el pago de intereses de la deuda, pero la contrapartida es el hundimiento brutal de la Bolsa de Nueva York que en octubre de 1987 cae un 27%. Comienza en esta década a manifestarse La inestabilidad de todo el aparato financiero mundial. Las tasas de crecimiento decaen. Es la década también en que USA se convertía en un país deudor (OCDE)
Desde nuestra mirada, esa etapa se constituye en punto de inflexión por la lasitud de una demanda global que ya no induce el crecimiento económico, tal cual funcionó en el largo y beneficioso período de la pos guerra. El agotamiento del modelo de posguerra dentro del mundo capitalista determina la necesidad de encontrar nuevos caminos para reencauzar el sistema. Esto, de hecho, es lo que plantean los principales países Europeos ante la situación vigente y la debacle de la guerra fría por la caída del muro de Berlín y la implosión de la URSS. Todo comenzaba a ser diferente!
Dentro del obligado realineamiento, el proceso de unidad Alemana, si bien significaba un direccionamiento de los esfuerzos de inversión hacia el Este, también le implicó al sector Occidental detraer ingentes recursos del Estado con posibilidad de recuperación en un tiempo no demasiado previsible. Estos límites, considero, precipitan la aceleración de los procesos de unidad Europea bajo el liderazgo de Francia y Alemania, con el objetivo de resguardar y acrecentar mercados de su esfera de influencia. Sur de Europa, Europa del Este, Norte de África, el área Turca y, bajo otras condiciones, la propia Rusia, supliendo así también la necesidad de paliar el bajo crecimiento demográfico.

Algunas observaciones:
El intercambio Intra Europeo, llega casi el 70 % en la actualidad, y el 30 % va al resto del mundo. Esto tiene un significado muy especial porque implica que para mantener la tasa de expansión el proyecto Europeo necesita mantener una tasa de crecimiento aceptable y genuino, por lo que se concibe como un medio fundamental con ese objetivo, la creación de la moneda única como medio transaccional y también una definición de la concepción del área de influencia..
El tema es que la moneda única supone que las productividades de los sistemas económicos que lo integran sean similares o al menos convergentes, y para esto que las políticas fiscales e institucionales coincidan. El problema que subyace es que el desarrollo es siempre un proceso de largo plazo, dado que el crecimiento económico, no es sólo resultado de la tasa de inversión, sino, fundamentalmente, de la relación entre cultura, conocimientos necesarios y desarrollo institucional.
Las diferencias muy acentuadas ente diferentes países provoca que el intercambio sea desigual, lo que ocasiona un endeudamiento creciente en algunos de ellos (los menos desarrollados) para mantener el nivel de vida de la población, y si a esto se le agrega una errónea aplicación del gasto, lo único que puede suceder es que el sistema presente estallidos puntuales o requiera de salvatajes financieros a partir de la exigencia de contención del Gasto. Esto aparece en distintos grados: en Grecia, Portugal, España e incluso en Italia que ostenta un nivel de desarrollo superior a las mencionadas. Vale decir, la Unión Europea fija reglas, pero también crea expectativas y necesidades que no todos los integrantes pueden solventar en términos de Alemania.
Lo anterior se corresponde también con el hecho que dentro del cuadro descripto, tampoco las inversiones Europeas de los tres países más importantes, (Alemania-Francia-Italia) han dejado de tener un desplazamiento hacia el sudeste asiático y la Europa del Este por razones de costos relativos, dimensión creciente de los mercados y el acervo acumulado de éstos en términos de cultura del trabajo y educación adquirida desde los sesenta. Vale decir, desplazamiento de Inversiones, luchas competitivas en condiciones de desigualdad intra Europea, por lo que aún con mayor capacidad de resistencia social que la que presenta la realidad de los EE.UU., comienzan a aparecer déficits fiscales por fuera de lo acordado en los tratados y endeudamientos ajenos a la dimensión de cada mercado en dónde se produce. Su consecuencia más seria es el bajo crecimiento de la oferta de empleo y el paro en el extracto de los jóvenes.

* Doctor en Ciencia Política por la UNC- CEA. Sus últimos libros han estado referidos a la interpretación del significado del Liderazgo auténtico y sobre las Raíces y Valores del discurso del movimiento reformista de18



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