Arrasadora e infértil victoria de Negri en la interna radical

Sacó una amplia ventaja en una elección desigual

Por Alejandro Moreno
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Mario Negri obtuvo la rotunda victoria que se esperaba en la interna de la alianza Juntos por el Cambio, que consistió básicamente en un duelo entre los partidos coaligados y dos núcleos radicales que formaron sus propias listas.
La boleta que encabezaba Negri en el tramo de precandidatos a diputados nacionales obtuvo el 95,71 por ciento, dejando muy atrás a las que lideraban Javier Fabre (Línea Córdoba) y Miguel Nicolás (Fuerza Renovadora), que consigueron el 2,27 y el 2,00 por ciento, respectivamente.

Negri tendrá su reelección en octubre al frente de una coalición que incluye a la mayoría de la Unión Cívica Radical (el mestrismo esta vez forma parte del acuerdo), al PRO, al Frente Cívico y a la Coalición Cívica-ARI. La número dos de la lista es la macrista Soher El Sukaria, el tres es el mestrista Hugo Romero, la cuatro es la lilista Leonor Martínez Villada, y cierra Luis Juez la nómima de expectables aunque con su banca comprometida por la debacle macrista. Nicolás pudo expresar apenas una módica resistencia, y Fabre se conformó con el rejuvenecimiento del angelocismo y su extensión territorial.
El triunfo de la boleta ganadora en la interna de Juntos por el Cambio era muy previsible porque Negri ha sido uno de los máximos referentes de la defensa de la administración Macri en la Cámara de Diputados de la Nación, y su imagen es mucho más conocida que las de Nicolás o de Fabre, además de que el conglomerado que lo impulsa es más amplio. Pero la amplitud se explica también porque esa boleta era la única de las tres que iba pegada a la de la fórmula nacional Macri-Pichetto, lo que le otorgó un notable desequilibrio a su favor.
La cuestión de las tres boletas de precandidatos a diputados nacionales tuvo un largo peregrinaje en la Justicia Electoral, desde el Juzgado Federal de Córdoba y pasando por la Cámara Nacional, hasta desembocar en la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que tendrá que resolver con el resultado puesto.
Nicolás y Fabre protestaron porque al ser condenados a la boleta corta, despegados de Macri, sus posibilidades quedaron muy lesionadas. Su cosecha, así, dependió de la disciplina de los votantes, que debieron tomarse la tarea de cortar el tramo presidencial para añadir el de los disidentes. Por cierto, de haber ido unidos ellos también a Macri, habrían recogido algo por efecto de la desatención de los electores y sus números estarían ahora inflados.
Las PASO se realizan en Argentina desde 2011, y en Córdoba, las internas han dejado siempre algún ganador. Aquella primera vez, Negri ganó contra cinco rivales la interna de la UCR y se fortaleció justo cuando Mestre se preparaba para asumir la Intendencia de Córdoba. En 2013, Martín Llaryora compitió contra Juan Schiaretti y por su digna derrota, De la Sota dijo que “se recibió de dirigente provincial”. En 2015, José Manuel de la Sota, en el tramo presidencial, ganó en Córdoba y exhibió una proyección nacional que truncó el accidente en que murió. Y en 2017, Dante Rossi mordió parte del voto de Cambiemos contra Héctor Baldassi.

¿Ocurrió en este 2019?
Las PASO de Juntos por el Cambio podrían haber tenido algún tipo de consecuencia dentro de la Unión Cívica Radical cordobesa. La UCR, una vez superadas las elecciones nacionales, comenzará a discutir su futuro, que quedó tan afectado por las derrotas provinciales de Mario Negri y de Ramón Mestre.
Por ahora, en la Casa Radical hay una tregua, pero hacia fin de año comenzará el duelo y los pases de facturas, y el primer capítulo será la elección del presidente del Ente de Intendentes de la UCR, cargo que actualmente tiene Ramón Mestre pero al que no podrá aspirar porque concluye su mandato en el Palacio 6 de Julio. En 2020 deben renovarse las autoridades partidarias, y Mestre es también presidente del Comité Central.
En las elecciones nacionales, el cabeza de lista de Macri en Córdoba tiene garantizado un alto porcentaje, que podría luego exhibir en las discusiones internas, pero no parece que Negri, a pesar de semejante victoria, haya ganado ese capital.
Precisamente su éxito judicial, la de impedir que sus rivales internos compitan en igualdad de condiciones, le arrebató peso político al triunfo en las urnas; no habrá nada que tirar sobre la caliente interna radical.
Y, para peor, si octubre confirma el desastre macrista, los que más apostaron por la sumisión a la alianza podrían pagar un costo interno.



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