Ultimas puntadas de Alberto para sumar voto cordobés (y a Schiaretti)

Por Bettina Marengo

El candidato presidencial del Frente de Todos, Alberto Fernández, dio anoche la últimas puntadas en el estadio Orfeo de Córdoba para acercar al esquivo electorado del segundo distrito electoral del país. Eligió esta provincia para dar su último mensaje antes de las Paso del domingo, luego de que el miércoles, en Rosario, se mostrara con catorce gobernadores, entre los cuales no estuvo Juan Schiaretti. Justamente al mandatario provincial se dirigió, sin mencionarlo, al sostener su presunción de que Córdoba se sumará en breve al resto de los gobernadores peronistas que apoyan su candidatura. «Me he comprometido con los gobernadores a construir una Argentina integrada y como nos merecemos. Ayer tuvimos diecisiete firmas (en el acta compromiso que el Frente de Todos presentó en Rosario). Falta Córdoba, pero sé que va a estar firmando pronto para integrarse al proyecto que queremos», alentó el presidenciable.
Alberto F destinó su mensaje a dos cuestiones: ponderar el lugar de Córdoba en el país, y su calidad de «docta», y criticar la gestión de Mauricio Macri y su propuesta a futuro. Dijo que el Presidente propone «saltar al precipicio» y le pidió que «estudie» para comprender la estructura económica del país, si es que quiere bajar la inflación. Prometió ocuparse de los trabajadores y jubilados e insistió con brindar medicamentos a los viejos con el equivalente a «diez días de intereses de la Leliq» .
El Frente de Todos reunió a entre 8 y 9 mil personas en el Orfeo. Un grupo importante quedó afuera. Alberto estuvo acompañado por los candidatos a diputados nacionales de su lista, y por los dirigentes Victoria Donda, Felipe Solá y Sergio Massa. Finalmente, por una cuestión de horario (el aspirante a suceder a Mauricio Macri iba a hablar a las 19 horas y finalmente lo hizo cerca un rato antes de las 20), solo se dirigió al público (además del presidenciable), el primer candidato de la lista del Frente de Todos, el titular de Apyme nacional Eduardo Fernández.
Tal como se adelantó, no hubo presencias de la dirigencia del PJ cordobés que está militando por los Fernández pero que también apoya la lista de diputados del schiarettismo. El de ayer fue un acto con foco en la lista propia del Frente de Todos y de neto corte K. Pese al deseo del albertismo nacional, la alquimia del kirchnerismo y el peronismo cordobés deberá esperar.
«Vengo a Córdoba a proponerles el mismo contrato que al resto del país», señaló el candidato presidencial, que (deliberadamente) no nombró ni una vez a la candidata a vicepresidenta Cristina Kirchner, que fue el imán en el cierre de Rosario. En tren de acortar distancias del kirchnerismo con los cordobeses, insistió en pedir que «las rencillas queden en el pasado» y convocó a los presentes a convencer al resto de los cordobeses hasta el día de la elecciones.
El discurso de Alberto tuvo dos momentos altos. Uno fue cuando hizo hincapié en la educación y en la universidad pública, al vincular el eje Reforma Universitaria-gratuidad otorgada por Perón. Con esto, referenció a Córdoba como señera en materia educativa.
El otro fue cuando planteó la dicotomía de educación, salud, producción y trabajo con el sector financiero. «Entre la educación y los bancos, elijo la educación», afirmó el candidato.

¿Qué se juega en Córdoba?

Alberto comenzó su campaña en esta provincia con un encuentro frío con el gobernador Juan Schiaretti en las oficinas centrales de El Panal. El cordobés es el único gobernador peronista que no lo apoya (a excepción del salteño Juan Urtubey, que integra otra fórmula presidencial), con el argumento de que más del 40% de quienes lo reeligieron el 12 de mayo son votantes de Mauricio Macri. Sin ningún guiño de Schiaretti, el presidenciable del Frente de Todos jugó a full con el peronismo aliado que le acercó el senador Carlos Caserio, que enfrentó la posición del schiarettismo y se alineó con los Fernández. «Soy peronista y quiero que gobierne un peronista», suele decir el presidente del PJ. Con ese paraguas, gran parte de la estructura del PJ provincial trabajó para la candidatura de Alberto, mientras a la par militaba por la lista corta de diputados que presentó el oficialismo provincial, en una dificultosa maniobra de corte y armado de voto. Dificultosa por la falta de hábito y porque el peronismo cordobés viene impulsando el voto por tramo completo con la boleta única de sufragio que se utiliza en los comicios provinciales.
De esta manera, el candidato peronista recolecta votos de dos canastas: las del Frente de Todos, con la lista propia de diputados que encabeza Eduardo Fernández y que va pegada el tramo presidencial, y la del peronismo que está militando para su fórmula.
El resultado del domingo develará la capacidad de Alberto de superar en Córdoba la depresión electoral post 2011, cuando la expresidenta Cristina Kirchner obtuvo en esta provincia su récord de 37% de los votos (y el PJ Córdoba bajó su lista de diputados tras las Paso, porque no llegó a siete puntos). Después de esa elección, donde CFK ganó con el 54% a nivel nacional, se profundizó la distancia histórica entre Córdoba y los K, y en las legislativas de 2013 la lista de Carolina Scotto sacó 15 puntos (aun con los seis puntos de mejora respecto al medio término de 2009). Y en octubre 2015, cuatro años despues de su única victoria en Cordoba, el Frente para la Victoria, con Daniel Scioli como candidato, descendió a 19 puntos, para volver a caer en las legislativas del 2917 al 10% que obtuvo la boleta de Pablo Carro.
Por el lado del peronismo, la pregunta es cuanto aportará ese voto militado por la estructura partidaria territorial. Dirigentes con extensa experiencia en campaña sostienen que el aparato partidario puesto a full puede aportar entre 8 y 9 puntos como máximo; algunas creen que menos. Ese es el piso al que aspira Schiaretti para su lista sin tracción de tramo presidencial. Habrá que ver qué de eso va para Alberto o si, en el mejor escenario para el Frente de Todos, la militancia de intendentes y dirigentes territoriales logra captar más porcentaje de votante schiarettista que no gusta de Macri.
Al inicio del proceso electoral, cuando Caserio recién comenzaba a trajinar la campaña para los F-F, acordó con el presidenciable que un 35% en Córdoba sería un porcentaje más que ideal, siempre con la certeza de que Juntos por el Cambio ganará el distrito y lo ganará bien, con cifras cercanas al 53% de hace cuatro años. Sin embargo, duplicar el 14% que Scioli sacó en Córdoba en las Paso 2015 es considerado un piso interesante, sobre todo teniendo en cuenta de que en Santa Fe se espera un buen resultado y descontando un triunfo en provincia de Buenos Aires. Un 28 o 30% en Córdoba le permitiría a Alberto, además de dañar nacionalmente al macrismo, soñar con «quebrar» o al menos suavizar la visceralidad anti K del electorado cordobés, cuestión clave para las elecciones generales del 27 de octubre. La ausencia notoria de CFK durante toda la campaña pre Paso de explica por ese objetivo.



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