La emotividad lucrativa

A poco de conmemorarse los sesenta años del natalicio de Gustavo Cerati, la compañía discográfica Sony Music ha anunciado que editará un álbum en vivo donde se incluirá material obtenido durante la última gira que el músico realizó antes de sufrir un ACV, del que nunca pudo recuperarse.

Por J.C. Maraddón
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La moda de los discos en vivo forma parte del periodo en que el rock se estableció como la música preponderante en todo el mundo y, como consecuencia de ese poderío, se ensoberbeció hasta el punto de registrar sus conciertos y editarlos como testimonio de su grandeza. Pero también tiene que ver con el avance de la tecnología en la grabación, que posibilitó captar esas actuaciones y trasladarlas al formato de los discos long play con una fidelidad que anteriormente no había estado garantizada. De la combinación de esos dos factores surgieron álbumes colosales; y también obras presuntuosas de las que ya nadie se acuerda.
Después de experiencias pioneras a comienzos de los sesenta, como la de James Brown en el teatro Apollo o la de Ray Charles en el Shrine Auditorium, hubo tomas memorables de los festivales de Monterey y Woodstock, y discos consagratorios de grandes bandas de hard rock, como Deep Purple y Led Zeppelin. Pero quizá el que llevó a su máximo esplendor a este tipo de álbumes haya sido “Frampton Comes Alive”, de 1976, uno de los más vendidos de la historia, entre otras cosas gracias al tema “Baby I Love Your Way”, cuya versión de estudio había pasado casi desapercibida.
Pocos meses más tarde, los Beatles fueron objeto de un raro tributo, a través de dos títulos discográficos que pretendían reflejar lo que había sido su potencia en directo, pero que presentaban defectos técnicos insalvables. Los Rolling Stones, por su parte, han apelado periódicamente a este recurso, desde hace por lo menos medio siglo, hasta conformar una categoría aparte dentro de su por demás extensa discografía. Y el rock ochentoso se apoyó en obras como “Arena” de Duran Duran y “Alchemy” de Dire Straits, que reunían versiones de sus grandes hits, registradas en concierto.
En cuanto al rock nacional, más allá del rotundo suceso que fueron en 1975 los discos de “Adiós Sui Géneris” que testimoniaban la despedida del dúo en el Luna Park, hubo un par de álbumes que batieron récords de ventas diez años después, cuando el arribo de la democracia fomentara la popularidad del género. “Los Abuelos en el Ópera”, de los Abuelos de la Nada, y “Rocas vivas”, de Miguel Mateos/ZAS, ambos de 1985, reflejan el apogeo de esa movida y permiten apreciar el fervor del público por esas canciones que eran acompañadas por el coro casi unánime de la multitud.
Tras varias décadas de vigencia, el disco en vivo de rock pareciera representar hoy una especie en extinción, sobre todo porque el propio objeto discográfico está desapareciendo, bajo la fuerza arrolladora del streaming. Además, la facilidad con que hoy se cargan y visualizan videos que dan cuenta de la performance de los artistas, nos ha familiarizado con la chance de observar y escuchar esas filmaciones como si estuviésemos en el mismo lugar donde fueron capturadas, lo que va en desmedro del ansia por prestar oídos a un álbum donde se haya plasmado la espontaneidad de un show de nuestra banda favorita.
A pesar de todo, Sony Music ha anunciado que editará un disco en vivo de Gustavo Cerati, donde se incluirá material obtenido durante la última gira que el músico realizó antes de sufrir un ACV, del que nunca pudo recuperarse. A poco de conmemorarse un nuevo aniversario del natalicio del cantante, que el próximo domingo hubiera cumplido 60 años, se supo que el álbum se llamará “Fuerza natural en vivo” y que será publicado en los próximos meses. Para los fanáticos, será una manera de recordar a su ídolo, aunque más bien constituya el lanzamiento vintage de una compañía que, con seguridad, procura así desatar una emotividad lucrativa.



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