Kirchnerismo “toma” sus feudos en UNC en víspera electoral

La decana (y candidata) Mirta Iriondo cede Famaf para que el Frente de Todos arme su centro de cómputos. “Keka” Bossio, secretaria adjunta de Adiuc, reparte votos de Alberto Fernández en el aula en Sociales.

El kirchnerismo de la Casa de Trejo ha recuperado, en la recta final hacia las Primarias Abiertas de este domingo, la consigna culminante del cristinismo: “vamos por todo”. Aprovechando el control territorial que ostenta sobre un tercio de las Facultades de la UNC, la militancia y la dirigencia K parecen dispuestos a todo para aportar a un mejor desempeño de sus candidatos, Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner.
En este ciclo electoral, la decana de Famaf, Mirta Iriondo, es quien se alza como principal referente, por ocupar el cuarto puesto en la lista mediterránea de diputados nacionales del Frente de Todos. La precandidata no escatima en los aportes a su espacio, aun cuando se trate de recursos públicos: el domingo quieren instalar un centro de cómputos partidario en las instalaciones de la Facultad que ella conduce.
En el extremo opuesto de Ciudad Universitaria, la secretaria adjunta de Adiuc, María Teresa “Keka” Bosio, eligió una polémica forma para militar. La profesora se paseó por aulas de su Facultad de Ciencias Sociales interrumpiendo clases para repartir votos de la dupla Fernández-Fernández. El obsceno aprovechamiento de su situación de autoridad sobre los estudiantes fue capturado en video por uno de los estudiantes, y rápidamente se viralizó en las principales redes sociales (video disponible en la versión web de éste artículo).
Si bien podría pensarse que estos actos son intentos “desesperados” por arrimar votantes a la boleta del Frente de Todos, por el contrario, son defendidos en redes sociales por los universitarios K como prácticas comunes, lícitas y que en nada maculan el proceso democrático en marcha. Parecen constituir, en cambio, un ejemplo nítido de sus aspiraciones para el funcionamiento institucional tanto de la Universidad como del país.

La candidata Iriondo

En los mentideros universitarios nunca se deja de recordar las características que delinearían la personalidad de Iriondo como decana: adusta, autoritaria y, por sobre todo, militante. Tras su paso por el gabinete de Fernández de Kirchner, de la mano de la dirigente montonera Nilda Garré, recayó en el decanato de Famaf a pesar del desagrado del entonces rector Francisco “Pancho” Tamarit.
Poco tiempo después, Iriondo se destacaría entre sus pares cuando, en plena campaña por la reelección de su colega Tamarit, se despachó con una polémica sentencia: “me importa un carajo lo académico”. La titular de Famaf estaría aplicando ahora dicha máxima a su propia suerte electoral.
Los principales sondeos de opinión deberían estar infravalorando la intención del voto del Frente de Todos por al menos diez puntos porcentuales para que la decana tuviese alguna chance de hacerse con una banca en la Cámara Baja del Congreso por el distrito cordobés.
A pesar de ello, Iriondo se muestra comprometida al 100 por ciento con sus compañeros de lista. En el marco de la campaña nacional del kirchnerismo por desprestigiar el sistema de escrutinio provisorio que actuará en los comicios del domingo, la decana pondría a disposición las instalaciones de su Facultad para que se monte un centro de cómputos paralelo desde el cual influir en los medios de comunicación.

Banco por banco
El video viralizado ayer muestra con nitidez la operación proselitista de la dirigente gremial Bosio, relatando en primera persona que están repartiendo votos en las aulas, estudiantes por estudiantes, mientras interrumpen una clase.
El abuso de su posición de docente, como figura de autoridad, por sobre los estudiantes es evidente. Sin embargo, el Régimen de Infracciones del Personal Docente, en su artículo segundo, lo deja bien claro: los profesores no deben “valerse directa o indirectamente de facultades o prerrogativas inherentes a sus funciones para fines ajenos a dicha función”.
Las acciones de Bosio obligaron a la propia Facultad de Ciencias Sociales (FCS) a expresarse al respecto. “Particularmente, en relación al material difundido en redes sociales, si bien cada miembro de la comunidad universitaria tiene el derecho a expresarse, a reivindicar sus ideas, a unirse e invitar a otros/as a sumarse, la FCS no considera adecuado el reparto de votos de ninguna fuerza política en las aulas”.
El reto público a Bosio, quien forma parte del grupo político que llevó al decanato a María Inés Peralta, se parece mucho a un intento por cubrirle la espalda a la trabajadora social a cargo de la Facultad. El comunicado no menciona ninguna acción que tendiente a llamar la atención (al menos) a la profesora Bosio.



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