El PJ medirá su estructura; el delasotismo, sus oportunidades

Hacemos por Córdoba ultima detalles para que su estructura, sobre la cual pesa la difícil tarea de traccionar la boleta corta, funcione a todo vapor el domingo. El delasotismo permanece expectante.

Por Felipe Osman

Con todos los competidores ya en las gateras y casi sobre el inicio de la veda, Hacemos por Córdoba balancea los últimos engranajes de su maquinaria electoral, que deberá ofrecer una performance sobresaliente para garantizar al oficialismo provincial un resultado -cuanto menos- cercano a los dos dígitos, a partir del cual trabajar con la mirada puesta en octubre.
La decisión -casi obligada- del PJ provincial de ir con una boleta amputada, sin tramo presidencial, y de declararse prescindente en ese apartado, acarrea la enorme dificultad de llevar adelante una campaña electoral sin referenciarse en ningún candidato a ocupar la Casa Rosada y, más aún, la de conseguir que el electorado corte boletas en el cuarto oscuro para acompañar su decisión por el tramo ejecutivo con los candidatos a diputados que respalda Juan Schiaretti.
Y por si esto fuera poco, esta titánica tarea debe ser afrontada en el marco de una profunda polarización, inducida desde cada extremo de la grieta.
Este escenario, de una polarización que concentraría -apenas en las PASO- el 80 por ciento de los votos en los dos principales competidores, fue precisamente el que hizo necesario, para el oficialismo local, apostar fuerte por su estructura. El voto estructural del PJ -aquel que el partido movilizó durante sus últimas elecciones internas-, es el voto que no queda atrapado en la polarización y es, también, el piso que el aparato de Hacemos por Córdoba debe garantizarse.
Para hacerlo, el PJ desplegó un complejo programa de trabajo territorial que ahora deberá rendir sus frutos. Y las primarias ofrecen una oportunidad inmejorable no sólo para saber quien trabajo la campaña y quien no lo hizo -seccional por seccional-, sino también para ver, finalmente, cual es el peso real de la estructura del partido y que ajustes necesitarán realizarse antes del 27-O, fecha en que se definirán las bancas alcanzadas por cada fuerza.
Pero lejos de ser una mera prueba, o una encuesta “del tamaño de una elección”, las PASO seguramente producirán algunos efectos inmediatos puertas adentro del oficialismo provincial.
Como se conoce, una considerable porción del delasotismo disintió con lo decidido por el congreso del PJ y optó por pronunciarse públicamente a favor de la fórmula Fernández-Fernández, aunque sosteniendo su apoyo a los diputados de Schiaretti.
Así las cosas, el senador nacional Carlos Caserio echó a rodar un armado de intendentes peronistas para militar por la fórmula F-F. De este espacio participa -entre otros- el intendente villamariense Martín Gil.
Ahora bien, ¿qué escenarios cabe imaginar para la medianoche del domingo?
Si la boleta corta de Schiaretti logra un buen resultado que no la deje demasiado por detrás del tramo legislativo del Frente de Todos, traccionado por los Fernández, se habrá cumplido con las expectativas del Centro Cívico y el schiaretismo podrá decir que la decisión de sostener a sus propios candidatos a diputados manteniéndose prescindente respecto del tramo presidencial fue un acierto.
Por el contrario, sí la boleta corta enviada al cuarto oscuro por Hacemos por Córdoba no logra un desempeño respetable y queda muy atrás de la lista k y, a su vez, la fórmula Fernández-Fernández supera al binomio Macri-Pichetto quedando próxima a alcanzar los 45 puntos porcentuales, al PJ local le resultará más difícil explicar su posición de prescindencia, y las “acciones” del delasotismo cerrarán en alza.