Viviendas: Nación apuesta a fondos de inversión y promociones

Confían en que los fondos comunes de inversión cerrada (una nueva herramienta) atraigan recursos para proyectos de desarrollo. Para construcciones sociales hay un esquema especial de exención tributaria. Además, las aseguradoras de vida y de retiro deben destinar parte de su cartera a este sector.

Por Gabriela Origlia

El secretario de Vivienda, Iván Kerr, espera que -a mediano plazo- una porción importante de la inversión en viviendas para sectores medios llegue a través de los fondos comunes de inversión cerrados que ya están en marcha. Las otras herramientas son el programa de promoción fiscal para desarrollistas de estos planes y un fondo de garantías a recursos del Fonavi para que las provincias apalanquen inversiones privadas.
Los fondos comunes de inversión cerrados fueron aprobados en 2017 pero reglamentados hace pocos meses. Martín Ayerra, presidente de la Comisión Nacional de Valores (CNV) explicó que ya hay tres operativos (a diez, cinco y dos años de plazo) y 20 en proceso, incluyendo de construcción, agrícolas y de tarjetas de crédito.
Los funcionarios participaron -junto al secretario de Finanzas, Santiago Bausilli, de una jornada sobre financiamiento para desarrollo de mercado de capitales organizado por la Bolsa de Córdoba, la Cámara de Desarrollistas y la CNV.
Las principales características de los fondos cerrados es que tienen una cantidad máxima de cuotapartes, un plazo determinado de duración, la colocación es por oferta pública, hay negociación secundaria de cuotapartes y posibilidad de invertir en activos sin oferta pública y en valores negociables con oferta pública. Están previstos para financiar proyectos de la economía real.
La ventaja de estos instrumentos es que tienen exención fiscal total de Ganancias si son a diez años y pagan 15% si son a cinco años. Están ideados para invertir en viviendas de hasta 220.000 UVAs ($8 millones). “Es una barrera fiscal hasta que cobro, recién ahí pago”, graficó Ayerra.
Además, Kerr tiene expectativas en el impacto que generaran los $15.000 millones que deben destinar a proyectos de desarrollo las compañías de seguros de vida y de retiro. Subrayó que estos esquemas funcionan en varios países con buenos resultados.
El programa de promoción fiscal es para desarrollo de viviendas de hasta 140.000 UVAs ($5,5 millones) que prevé la devolución del 10% del IVA sobre el valor de venta; cifra equivalente según Kerr a la rentabilidad que tiene un desarrollista.
Fondo de garantía para Fonavi
El otro reclamo de Kerr a las provincias fue que se sumen al Fondo de Garantía y Administración para el Financiamiento de la Vivienda Social (Fogaviso) que actúa como una Sociedad de Garantía Recíproca (SGR), y que esté integrado con recursos que las provincias reciben del Fondo Nacional de Vivienda (Fonavi).
Cada provincia tiene su cuotaparte del Fonavi (este año en total son $24.000 millones) como transferencia directa del Gobierno Nacional y el objetivo de la Nación es que destinen un segmento de lo que reciben a ese fondo de garantía, “para así poder garantizarle más vivienda a los desarrolladores que construyen viviendas en sus provincias”.
En los próximos días Neuquén será la primera en firmar la adhesión. Los aportes al fondo, además del Fonavi, pueden provenir de otras fuentes que serán colocadas en calidad de fiduciantes. El fiduciario es BICE Fideoicomiso, un rol que antes ocupaba Nación Fideoicomiso.
“En vez de gastar uno por uno es más rentable este formato -subrayó Kerr- porque permite a los desarrollistas contar con avales para financiarse y, de esa manera, encarar proyectos más ambiciosos”.
A la hora de hablar del déficit habitacional, indicó que 60% tiene menos de dos salarios mínimos por lo que requieren del apoyo del Estado para poder llegar a una vivienda; el resto cuenta con más de dos salarios y pueden pagar una cuota.
“Tenemos que planificar más; la población crece al uno por ciento por año; las familias al dos por ciento y las ciudades al tres por ciento -describió-. El 92% de los argentinos vivimos en ciudades, la mitad del déficit habitacional se concentra en Gran Buenos Aires, Gran Rosario y Gran Córdoba”.



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