Una ironía simpática

Fabio Zerpa murió ayer a los 90 años, y en la mayoría de los medios la noticia fue anunciada sobre la cortina musical de aquel viejo tema musical que publicó en 1984 Andrés Calamaro, donde no sólo se menciona al experto en Ovnis, sino que además se escucha su voz hablando sobre los marcianos.

Por J.C. Maraddón
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En 1982, como una metáfora de lo que estaba sucediendo en el país, el grupo Los Helicópteros lanzaba su hit “Radio Venus”, donde se reseñaba la historia de una nave interplanetaria que reclamaba ayuda y que era captada desde la Tierra. Con su llamada “música pep”, la banda liderada por el periodista Uki Goñi se inscribía en la senda de canciones jocosas que había abierto Virus un año antes y que continuarían Los Twist, quienes bajo la batuta de Pipo Cipolatti publicaron en 1983 su disco debut “La dicha en movimiento”. Eran los ecos argentinos de la “new wave”, que había aportado frescura y desenfado al panorama internacional.
Como tecladista y compositor dentro de Los Abuelos de la Nada, Andrés Calamaro compartía espacio en esa formación con Daniel Melingo, quien en esos años también era integrante estable de Los Twist. Por supuesto, Calamaro adhería a esa comicidad rockera que representaba el espíritu de una etapa coronada por el retorno de la democracia. De hecho, entre los temas que él aportó al repertorio del grupo de Miguel Abuelo, se cuentan “Sin gamulán” y “Mil horas”, cuya lírica exhibe la picardía típica de las piezas de esos años, cuando la censura empezaba a ceder ante la presión de quienes pretendían expresarse libremente.
Tanto fue el éxito de las composiciones que Calamaro puso a disposición de Los Abuelos de la Nada, que Charly García lo incorporó a la formación que lo acompañaba y se ofreció para producirle un disco solista, con la plena seguridad de que allí habría hits en cantidad y calidad. Sin embargo, por más que varios de sus tracks sonaron con asiduidad en la frecuencia modulada de esos años, “Hotel Calamaro” no alcanzó el suceso esperado y el brillo de su intérprete se vio opacado por un deslumbrante Fito Páez, que con “Del ‘63” se llevó todos los aplausos.
En su ópera prima, Andrés Calamaro había ahondado en la veta del pop rock que mejor combinaba con las expectativas del público ochentoso. Muy lejos de la música de fusión con la que se había iniciado en los años setenta, dentro el grupo Raíces, en su primer álbum ofrecía un ramillete de canciones simples y melodiosas, aunque tal vez la competencia en el mismo segmento de intérpretes como Soda Stéreo, Virus, Suéter, GIT o el mismo Charly, terminaban saturando las expectativas de un mercado que por ese entonces recién estaba tomando forma.
Uno de los temas que más se escuchó del disco fue “Fabio Zerpa tiene razón”, que con un tono de broma inocultable, reivindicaba lo que ningún rockero podía tomarse en serio: las teorías de Fabio Zerpa sobre la existencia de seres extraterrestres. Habitué de los programas televisivos de esa época, Zerpa autorizó que se usara su nombre en la canción, y además se prestó a ponerle su voz. Allí se lo oye decir: “Sí, quizá los marcianos sean como los humanos, donde hay buenos y hay malos. Pero yo estoy seguro que los extraterrestres deben venir en son de paz. Por eso les pedimos que traigan amor, mucho amor a esta civilización tan necesitada de paz”.
“Hotel Calamaro” salió a la venta el 7 de agosto de 1984. Y en una rara coincidencia, exactamente 35 años después, Fabio Zerpa murió ayer a los 90 años, y en la mayoría de los medios la noticia fue anunciada con el tema de Calamaro como cortina musical. A la par de “Radio Venus”, “Fabio Zerpa tiene razón” es uno de los pocos éxitos del rock nacional que refiere a seres de otro planeta; aunque más no sea para provocar una sonrisa, a través de una ironía que tuvo la virtud de caerle simpática… al propio Fabio Zerpa.



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