Macri carga sobre Córdoba el peso de su reelección

El Presidente cerró la campaña local con un acto en la Plaza de la Música. “Ustedes tienen más responsabilidad que hace cuatro años. Tienen que decir que esto vale la pena”, el pedido sin rodeos al electorado.

Por Yanina Passero
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El presidente Mauricio Macri se siente cómodo en Córdoba pese a que el antimacrismo ya tiene cuerpo propio por los desaciertos de la gestión nacional. El crecimiento de su oponente, Alberto Fernández, es un dato objetivo del fin del idilio del hombre que buscará su reelección con el apoyo del peronista Miguel Ángel Pichetto y la “neutralidad” del gobernador Juan Schiaretti. Igual, sabe que el gen anti K de los comprovincianos todo lo perdona.
La provincia adquirió otra vez la centralidad propia de los grandes conglomerados, aunque el triunfo de Juntos por el Cambio está atado al comportamiento del electorado en la provincia de Buenos Aires donde Cristina Fernández y La Cámpora juegan fuerte. Pero si los sondeos de Marcos Peña no fallan –nota al pie: antes de dejar la ciudad, Pichetto fue muy crítico con el método predilecto del duranbarbismo- el mandatario cosechará en este suelo mucho más de lo que logró en las PASO de 2015. Ilusiona que Córdoba pueda equilibrar la desventaja que Macri asume en tierras de María Eugenia Vidal.
Los macristas prometen 50 puntos contra 30 que podría sacar quien se ubica en el otro extremo de la grieta. ¿Cómo se comportarán los votantes huérfanos de Schiaretti? Es la única incógnita que manejan los campañistas del Presidente en Córdoba. Esperan, que el titular del Panal juegue a fondo después del domingo electoral, con el diario del lunes. Por eso la PASO huele ya a primera vuelta y Macri necesita alta concurrencia porque en ese votante independiente, interesado a último momento, puede estar la llave para la etapa que sigue.
Al atardecer, en el mismo escenario del cierre de la campaña de 2017, Macri pidió otro golpe en las urnas contra el kirchnerismo. De manera sutil, metió el dedo en la llaga que aún arde por la mala relación institucional y política entre Cristina Fernández y los gobernadores de la entonces coalición llamada Unión por Córdoba, también por las operaciones de Carlos “Chino” Zannini, hombre que hoy sigue siendo igual de cercano a la compañera de fórmula de Alberto F. y actual senadora.
Eligió el contraste entre pasado y futuro para colocar sobre los hombros de los cordobeses el peso de su reelección. “Ustedes tienen más responsabilidad que hace cuatro años. Tienen que decir que esto vale la pena”, uno de los párrafos medulares del discurso de Macri.
“Todo esto empieza a decidirse en pocas horas. Se decide si seguimos avanzando hacia el futuro o volvemos al pasado; si seguimos dando batalla contra las mafias, la delincuencia y la corrupción (…) Todo esto se define con tu voto. Por eso es importante que todos vayamos a votar el domingo”, pidió.
“La Argentina que soñamos está en el futuro, no en el pasado. Los argentinos somos juntos imparables”, cerró en un tomo calmo que contrastó fuertemente con la euforia del cierre de campaña en la Ciudad de Buenos Aires.
El responsable de recordar con datos concretos el pasado kirchnerista estuvo a cargo del candidato a diputado Mario Negri, quien recibió al presidente en una Plaza de la Música repleta, sin el elemento icónico del macrismo como lo son los globos y con una selección musical que no incluyó el tema “Ahora mírame” del cuartetero Ulises Bueno, tampoco se escuchó Peteco Carabajal ni al Indio Solari.
“Sí la memoria nos embarga vamos a recordar lo que pasó en la provincia en 2015. Aquí dijimos basta a la demagogia y populismo en la Argentina. El presidente vino 21 veces a Córdoba; ella (Cristina Fernández), la que está en Rosario, vino cuatro veces”, comparó. El presidente no viene a pedir disculpas (…) Viene a Córdoba a ratificar que el federalismo vino a quedarse en la Argentina”, comenzó el radical, quien aprovechó para pedir que se vote la lista completa.
“No se está jugando el destino de una provincia acá se juegan los próximos 30 años de los argentinos. No hay que conformarse con boletas cortas, hay que votar la boleta larga”, aprovechó en clara referencia a la lista de diputados de Juan Schiaretti y de los promotores (incluso de Juntos por el Cambio) que con que voten a Macri no importa que la nómina legislativa no sea la propia. Al fin y al cabo, con los números que maneja el oficialismo, ganaría cinco bancas.
Seguidamente, Negri hizo una larga enumeración de desaciertos kirchneristas que cerró con la cita de 100 funcionarios procesados por sospechas de corrupción. Anticipándose al pedido de Macri recordó: “Estás no son pasos con internas. No es para elegir candidatos. Es para elegir el futuro”.
Del acto organizado por la senadora Laura Rodríguez Machado participaron todos los candidatos a diputados. El responsable de romper el hielo fue el presidente de la Juventud del PRO, Gonzalo Torres. Siguió el presidente del Frente Cívico y quinto en la lista, Luis Juez, quien pidió salir a buscar a los enojados con el gobierno. “No podemos condenar a los argentinos sino damos estos pasos; no podemos volver a ser gobernados por cuchuflitos y pindongas”, bromeó.
La diputada de la Coalición Cívica, Leonor Martínez Villada, ponderó el trabajo de Cambiemos contra las mafias y la corrupción. “Los argentinos necesitamos juicios justos y ejemplares. De esta forma se cierra la grieta entre los argentinos”, reflexionó.
El candidato mestrista, Hugo Romero, afirmó que “es necesario fortalecer a este gobierno federal”. Y volvió sobre el destrato sufrido por los cordobeses: “Sabemos lo que significa la discriminación. No teníamos ni para pagar los sueldos a los maestros ni para darles facilidades a los jubilados.
La presidenta del PRO Capital, Soher el Sukaria, prometió “reventar las urnas” el domingo 11 de agosto “para demostrar el país que queremos”. Y destacó la aplicación de la paridad en la distribución de los espacios en las listas para ingresar al Congreso de la Nación.



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