Asfixia a listas rivales de Negri (una campaña sin fondos)

Ninguno de los precandidatos a diputados nacionales de Juntos por el Cambio recibieron dinero estatal para las PASO. Afectó a los opositores.

Por Alejandro Moreno
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Para espanto de las listas opositoras a Mario Negri (las de Miguel Nicolás y Javier Fabre), la campaña de las PASO concluyen hoy sin que la cuenta bancaria de la alianza Juntos por el Cambio de la provincia de Córdoba haya recibido fondos para financiar los gastos, como por ejemplo la impresión de las boletas, que es uno de los más sensibles.
La situación es sorprendente: mientras el precandidato a diputado nacional de Encuentro Vecinal Córdoba, Rodrigo Agrelo, anunció la devolución de más de un millón de pesos que le sobró de la impresión de las boletas, la coalición oficialista Juntos por el Cambio no contó con dinero para sufragar las erogaciones de la campaña.
Un presunto inconveniente administrativo trabó el flujo de fondos hacia la cuenta madre de la alianza, por lo que las tres subcuentas también quedaron secas.
El problema, en realidad, no afectó por igual a las tres listas. La boleta de precandidatos a diputados nacionales que encabeza Mario Negri es la única aceptada políticamente por la Casa Rosada, por lo que, a diferencia de las otras dos, irá pegada a la del binomio presidencial Macri-Pichetto. Esa lista es el resultado de las órdenes establecidas desde Buenos Aires, y reúne a la mayor parte del radicalismo, al PRO, al Frente Cívico y a la Coalición Cívica-ARI. Claramente, en tales condiciones, es la gran favorita a ganar por un amplio margen, sin dejar chances a sus rivales de acceder a la lista definitiva que competirá en octubre.
La estrategia nacional del PRO, y que obedecen la UCR y los otros socios, consistió en que la campaña esté enfocada exclusivamente en Macri y su reelección. Es lógico en el sentido de que el oficialismo necesita un escenario polarizado para que Macri no pierda votos por derecha, a manos de José Luis Espert, Roberto Lavagna o Juan José Gómez Centurión.
Por ello, la campaña de Negri para su propia reelección pasó casi inadvertida. Todos los focos apuntaron a Macri, quien por su cargo no necesita hacer demasiado esfuerzo para recoger el interés periodístico. Además, realizó tres visitas a la provincia de Córdoba.
La suerte de Negri va ligada a la de Macri, y como el presidente/candidato ganaría ampliamente en Córdoba, la boleta de diputados del oficialismo aliancista tiene también el éxito asegurado.
Los opositores
Más difícil la tuvieron que llevar los integrantes de las otras dos listas. Nicolás encabeza la nómina auspiciada por el grupo interno de la UCR Fuerza Renovadora; Fabre, la del sector angelocista Línea Córdoba.
Despegados a su pesar de la boleta de Macri-Pichetto -situación que ambos radicales han protestado hasta llevar sus recursos a la Corte Suprema de Justicia de la Nación (que fallará luego de las elecciones)- ambos necesitaban fortalecer sus propias candidaturas para achicar la enorme diferencia que los separa de Negri.
Pero la falta de recursos que afectó a toda la alianza, y que a Negri no lastimó, a Nicolás y a Fabre les causó un enorme perjuicio. Aunque la normativa nacional establece que los fondos a gastar son los estatales, al no llegar éstos en tiempo y forma, los precandidatos debieron recurrir al fiado y a los gastos a cuenta para financiar las campañas.
Las tres listas se vieron perjudicadas por esta situación, el daño no es igual para todas, y tanto Nicolás como Fabre sospechan de una maniobra de la Casa Rosada (o del propio Negri) para que la competencia sea aún más despareja.



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