11-A, el día en el que el PJ tomará examen a sus estructuras

Después de ganar las elecciones provinciales con la fusta bajo el brazo, Hacemos por Córdoba se enfrenta a un escenario mucho más complejo en las PASO.

Por Felipe Osman

Después de las PASO de 2017, en las que sufrió una dolorosa derrota, el peronismo se vio obligado a resetearse. Sobre todo, en la capital, donde la distancia entre Cambiemos y Unión por Córdoba había sido de 25 puntos a favor del primero (46 a 21).
Fue entonces cuando el comando de campaña capitalino creó la figura de los “coordinadores”, enviando a veedores externos a cada una de las 14 seccionales en las que se encuentra dividida la ciudad para ordenar las actividades proselitistas y la fiscalización.
Estos coordinadores tenían una misión expresa: cohesionar a los diferentes grupos que cohabitaban en cada una de las seccionales y que, en muchas de ellas, no respondían a sus presidentes, logrando así que toda la estructura del justicialismo traccionara conjuntamente en el territorio, sin zancadillas ni resquemores. En otras palabras, los coordinadores debían solucionar las internas que existían en cada seccional.
En un primero momento el plan tambaleó. Los presidentes sintieron que esos coordinadores no eran sino interventores que venían a disputarles el territorio. Pero con el tiempo el sistema probó su eficiencia, y en las legislativas de octubre de 2017, si bien Unión por Córdoba no pudo eludir una dura derrota, si logró mejorar sus números en capital y retener las tres bancas que ponía en juego.
En las elecciones provinciales del 12-M el esquema de coordinadores se mantuvo, y éstos, junto a los presidentes de cada seccional, ordenaron la campaña y la fiscalización. Pero, en rigor de verdad, la (muy) alta imagen del gobernador Juan Schiaretti fue más que suficiente para llevar a buen puerto al oficialismo provincial y, más aún, traspasar la marca histórica lograda por el radicalismo en tiempos de Eduardo Angeloz (54 puntos), cosechando el 57 por ciento de los votos.
Ahora, sin Schiaretti en una boleta que, trascartón, carece de tramo presidencial, y en un marco de alta polarización, el PJ se ve obligado a apostar fuerte a su voto estructural.
Desde el comando de campaña de la capital se ha ideado un riguroso plan de trabajo para respaldar a la boleta corta que el oficialismo llevará al cuarto oscuro el domingo, y es este el momento en el que la estructura del justicialismo tendrá que probar su peso en el territorio.
Los responsables de cada seccional deben repartir la boleta corta junto al tramo presidencial de preferencia de cada elector al que llegan los referentes territoriales de la capital y, sobre todo, mantener una fuerte presencia durante el día de los comicios.
La adversidad será el contexto en el que la maquinaria electoral del PJ tendrá que demostrar su eficacia. Y cada uno de los referentes territoriales contará, además, con la atención de quienes orquestan la campaña, que estarán atentos al desempeño de la boleta corta en cada seccional.
Allegados a la campaña que por estos momentos despliega Hacemos por Córdoba resaltan un aspecto que no debe dejarse de lado: si durante la campaña que llevó a Martín Llaryora a ganar la Intendencia y al actual gobernador a repetir frente a El Panal a los referentes territoriales se les pidió abandonar el triunfalismo de los días previos y avocarse a las actividades proselitistas en cada seccional, prometiendo que el trabajo sería recompensado “a cosecha”, no debería suponerse que esa “cláusula” a perdido vigor.
El gabinete provincial con el que Hacemos por Córdoba afrontará su próxima gestión aún no está definido. Menos aún el que Llaryora pondrá a rodar el próximo 10 de diciembre desde el Palacio Municipal.

Cierre de campaña
Aunque el PJ no ha anunciado el plenario de fiscales que hoy celebrará en la Plaza de la Música como un acto de cierre de campaña, destacados dirigentes de la capital entienden que, de cierto modo, la cita en la ex Vieja Usina terminará fungiendo como tal, ya que contará con la presencia de todos los candidatos de la boleta corta y la del propio gobernador, Juan Schiaretti, junto a Alejandra Vigo, primera dama provincial y jefa de la capital.



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