Con verborragia, Pérez vuelve a la carga en Belgrano

El ex gerenciador y presidente de Belgrano insistió en subrayar su vocación de presentarse en las elecciones y volver a ser conducción del club de Alberdi. Luce distanciado de Franceschi y del oficialismo.

Por Federico Jelic

Siguen los tiempos álgidos en Alberdi y no solo con el descenso de Belgrano a la B Nacional, ahora llamada Primera Nacional. Es que salieron a la palestra los cuestionamientos de diversos arcos políticos, lógicamente del lado de la oposición que amaga con armarse y con un ambiente en la última asamblea general que distaba demasiado de los sueños de unidad. El dilema es que quizás ni la misma comisión directiva pudo prever o entender. Es que ahora en esta contienda electoral se encuentran casi solos porque el hombre más importante a nivel dirigencial en tiempos contemporáneos del “Pirata” ahora parece estar en otra vereda.
Así lo dejó entrever Armando Valentín Pérez en sus últimas apariciones públicas. El hombre que fue primero aportante, después gerenciador en tiempos de quiebra del club para posteriormente proclamarse presidente en las urnas, nunca desatendió su vocación de regresar como mandatario. No obstante, llama la atención su distanciamiento político con quien supo ser su pupilo, hoy la máxima autoridad de la institución, Jorge Franceschi. Y ni hablar del resto de los pares de comisión.
¿Cómo seguirá la novela? El hombre fuerte de los cosméticos repite una y otra vez ante cualquier micrófono que tiene por delante la intención de regresar a Belgrano, pero como presidente o nada. De hecho, dejó el cargo en su momento simplemente porque el estatuto del club no le permitía una re-reelección, luego de dos períodos consecutivos, sin necesidad de las urnas. Así llegó Franceschi al poder, con su bendición. Ahora, con 75 años, apunta a que nuevamente los socios lo puedan ungir otra vez en el trono de Alberdi. Y para eso, preparó una estrategia particular, lejos del fuego de la Asamblea y despegando su imagen de la gestión actual, aunque lo mismo no podrá quedar impoluto del todo. Pero mientras se autodeslinda de las responsabilidades por el descenso, como si no hubiera participado (en gran medida, tiene razón) pero parece ser este el lema de su nueva campaña camino al despacho principal de Belgrano.
“No me hago cargo”
“Yo no tengo por qué cargar con un descenso, si no participé”. Frases cruzadas, contundentes, las que lanzó Pérez a modo de Poncio Pilato, como buscando “lavarse las manos” tal cual se dice en la jerga popular, acerca de la condena sobre el equipo por culpa de los promedios y la caída a la segunda división del fútbol argentino. Y, en parte, aprovechó que en el segundo semestre no tuvo injerencia total en la llegada de refuerzos y menos con la llegada del DT Diego Osella. Aunque a ciencia cierta tampoco puede darse por aludido si le consultan sobre la designación con todos los miembros en comisión en contra, de Lucas Bernardi como técnico y cabeza del proyecto. El ex volante de Newell’s llegó de su mano, fue el encargado de conformar al plantel y ese fue el primer paso en falso para desembocar en la pérdida de la categoría.
Es cierto que llegaron 10 refuerzos en enero y que allí no tuvo real participación; no obstante, aunque sea en menor medida, no puede deslindarse del fracaso deportivo.
Vale aclarar que a esa altura ya muchos integrantes de la comisión le tiraron en contra y buscaban directamente dejar de consultarle con algunas decisiones deportivas y económicas también. Los vices Sergio Villella y Ramón De La Rúa, provenientes del núcleo “Amás Belgrano”, armaron su discurso y su metodología, con la anuencia de Franceschi, situación que terminó de dejar a Pérez de otro lado del río. Asumieron las responsabilidades pero la fortuna deportiva no quedó de su lado. Y eso que a Pérez le habían otorgado el honorífico y simbólico cargo de Director Ejecutivo después de que el oficialismo venciera en las elecciones al opositor Santiago Montoya.
“Hubo generación de cambio dentro del club. Belgrano tiene que estar por arriba de todos”, remarcó Pérez en sus últimas declaraciones, también tomando una distancia del presidente Franceschi, su otrora aliado. “Franceschi no era un empleado mío. No tenemos relación con Franceschi. No tengo ni buena onda ni mala onda con los miembros de la comisión”, sostuvo.
Y dentro de ese escudo, el propio ex presidente de la Comisión Normalizadora de AFA evitó involucrarse en la polémica de los arbitrajes perjudiciales contra el equipo “Pirata” y a la vez, aclaró sobre su ausencia en la pasada Asamblea General Ordinaria, que fue rechazada de plano por todos los socios y que aún no tiene fecha de reprogramación. “Salvo contra Banfield, nunca vi que hayan perjudicado a Belgrano. Belgrano no se va al descenso por los árbitros”, arrancó diciendo, para completar: “Fue una asamblea difícil, pero hay que entender que un descenso es difícil, muy complejo, la verdad, para responder a simple vista. No me pareció correcto ir a la asamblea. Yo no tengo por qué cargar con un descenso, si no participé”, se defendió.
Sobre su eventual candidatura a los comicios del año próximo, adelantó: “Claro que evalúo postularme en las elecciones. Hay que competir con el que sea. En una elección se gana o se pierde. Me voy a presentar con la mejor gente”.
Como siempre en sus últimas alocuciones, dejó un dardo envenenado para la dirección actual: “Belgrano marcó un camino en los clubes del interior. Muchos vinieron a ver qué hacíamos. Nos superaron, crecieron y siguen creciendo”, afirmó.
La mejor campaña proselitista de la dirigencia y del presidente Franceschi es la realidad deportiva, y la verdad, la eliminación por Copa Argentina a manos del modesto y humilde Real Pilar, de la C Metropolitana, es decir, dos categorías inferiores, no ayudan en nada. En eso, están hoy corriendo desde atrás, salvo que a fin de temporada, el proyecto se cristalice en un ascenso. El dilema de las críticas tiene sustento en la cantidad de jugadores transferidos en el último semestre más otros ingresos, que dejarán en las arcas más de ocho millones de pesos (no está todo cobrado, es cierto). Se vendieron Matías Suárez, Renzo Saravia, Tomás Guidara, Juan Brunetta, Gabriel Alanís y Federico Lértora, más el cobro a futuro de un porcentaje de Cristian Romero, por la operación que lo depositó desde Genoa de Italia a la poderosa Juventus. En total más de 8 millones de dólares.
¿Y qué se hizo con ese dinero? Esa es la pregunta de muchos socios, aunque queda superflua si se entiende que en el fútbol no es muy común el pago de contado. De todas maneras, es una gran primavera en lo económico que Belgrano debe aprovechar en lo deportivo si pretende regresar cuanto antes al fútbol grande.
Dentro de los opositores figuran Montoya, el ex delantero, goleador e ídolo Luis Artime, el núcleo “Belgrano es de todos” y la Agrupación “Solo por Belgrano”, pero no caben dudas de que el peor opositor que puede tener Franceschi y el oficialismo se llama Armando Valentín Pérez. Y eso ya se viene masticando hace rato.



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