Los porteños con el doble de ingresos pagan todavía hasta la mitad menos de transporte

En la Ciudad de Buenos Aires la remuneración promedio en el conjunto de las empresas privadas asciende a $28 mil mensuales; en las provincias del norte esta remuneración es de $15 mil. En las provincias se preparan nuevas subas de boleto.



Las diferencias de ingresos y de pagos por servicios son significativas en la Argentina. Un caso concreto es el precio del boleto de colectivo (pese a las subas del boleto en CABA, el transporte sigue siendo más caro en el resto del país: Bahía Blanca, $29,85; Córdoba, $28; Rosario, $27,50; Bariloche, $27 y Santa Rosa de La Pampa, $26,80 son las ciudades que lideran el ranking. Debajo de $18 –los más baratos- quedan Ushuaia y Resistencia ($17) y La Rioja, $12). La clave es que los porteños siguen pagando menos y ganando más.

En la Ciudad de Buenos Aires la remuneración promedio en el conjunto de las empresas privadas asciende a $28 mil mensuales; en las provincias del norte argentino esta remuneración es de $15 mil mensuales. Es decir, un trabajador en blanco porteño cobra casi el doble que un norteño.

Un trabajo de Idesa –en base a datos oficiales- muestra que en CABA se pagan salarios mucho más elevados que en las regiones menos desarrolladas. La explicación es la mayor productividad ligada al tamaño de mercado, la formación de los recursos humanos, la infraestructura y las mejores tecnologías e innovación, entre otros factores. “Frente a brechas de productividad tan grandes resulta inviable para un amplio espectro productivo del interior aplicar un convenio colectivo centralizado definido según los parámetros de la Ciudad de Buenos Aires”, señala el informe.

Para Idesa, el caso de los colectivos es sólo un testimonio de un problema muy antiguo y generalizado del modelo de negociación colectiva en Argentina: El Estado otorga el monopolio del poder de negociación a un solo sindicato central, que puede ser por actividad, rama u ocupación. Estas entidades y sus pares representantes de los empleadores suscriben acuerdos que tiene extensión automática y obligatoria a todas las empresas, independientemente de si los empleadores y empleados están asociados a las entidades que firman el convenio colectivo.

Desde la consultora indican que, como el tejido productivo es muy heterogéneo, para muchas empresas –especialmente las pequeñas que son las prevalecientes en el interior– los salarios fijados en los convenios colectivos resultan imposibles de pagar. Esta es una de las principales razones por las cuales en el norte del país más de la mitad de los asalariados privados trabajan en la informalidad.

Para Idesa la solución de fondo es romper con la “anacrónica regla de imponer convenios colectivos centralizados a todo el país”. Un paso importante se daría si la Secretaría de Trabajo habilitara instancias de negociación a nivel descentralizado. En el caso de los colectivos urbanos, por ejemplo, las seccionales sindicales de cada ciudad deberían negociar con las cámaras empresarias de la región las remuneraciones y demás condiciones laborales en función de la capacidad de pago del boleto de los habitantes de la localidad y de las posibilidades del municipio de subsidiar el boleto. Así, se podrían adaptar los salarios a las condiciones de cada lugar, tanto en la modalidad de los servicios, los costos de vida de cada ciudad y la situación fiscal de cada municipio.

Además, insiste en que es imprescindible también que el gobierno nacional deje de subsidiar el boleto de colectivo en la región metropolitana: “Mantener esta mala práctica legitima las presiones del interior que piden subsidios nacionales para eludir la solución de un problema que debe ser resuelto en cada ciudad. El gobierno nacional debe hacer con el transporte urbano lo que hizo con la electricidad: transferir su regulación a la Ciudad y a la provincia de Buenos Aires”.

Para este año, en el presupuesto nacional se creó el Fondo de Compensación al transporte urbano de pasajeros del interior por $5000 millones que se distribuyeron conforme a una resolución del Ministerio del área del 20 de mayo. El 65% se concentró en Córdoba ($1238 millones); Mendoza ($ 765 millones); Santa Fe ($643 millones) y Tucumán ($642 millones). Después se ubicaron Salta ($ 414 millones); Misiones ($333 millones) y Santiago del Estero ($217 millones).

Buenos Aires recibió $163 millones porque la tarjeta SUBE está extendida (incluye la tarifa social federal que no existe en las localidades donde el plástico no está) y el transporte interjurisdiccional que se concentra entre Caba y provincia está bajo la órbita de la Nación.

Al fondo compensador se le suman los ingresos que la Nación transfirió con la quita de los subsidios que el Ejecutivo instrumentó como parte del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y la meta del déficit cero. Además, se creó un fondo de emergencia de $1500 millones para asistir a los municipios.



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