Transporte: parche municipal a un problema nacional

La Municipalidad logró salvar, sobre la línea, el paro de UTA, que firmó una tregua hasta el 4 de agosto. Para hacerlo, el Palacio 6 de Julio aportó 23M de pesos, satisfaciendo la primera cuota del bono a los choferes.

Por Felipe Osman
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Pasada la medianoche del miércoles, la Municipalidad encontró una hendija a través de la cual maniobrar y logró dejar en stand by la medida de fuerza que UTA había anunciado para jueves y viernes. Mediante un aporte de 23 millones de pesos el Palacio 6 de Julio garantizó el pago de la primera cuota del bono de 16.000 pesos que los choferes lograron en su paritaria, que también prevé un reajuste salarial del 20 por ciento retroactivo a junio. Pero esta tregua tiene fecha de vencimiento. El cuatro de agosto las empresas nucleadas en FETAP deberán depositar en la cuenta de cada uno de sus choferes los haberes de julio reajustados y el 20 por ciento de reajuste sobre los salarios de junio, mes hasta el que se extiende retroactivamente la paritaria. De no hacerlo. El conflicto recrudecerá. Se trata, a fin de cuentas, una solución provisoria aportada por el municipio a un problema que lleva impresas en su matriz las huellas del Gobierno Nacional, que a partir del miércoles convirtió lo que en principio fue una discriminación por omisión hacia las ciudades del interior en una palmaria intromisión en los sistemas de transporte urbano de cada jurisdicción. Después de financiar un acuerdo paritario diferencial para los choferes en CABA y AMBA, la Casa Rosada decretó, a través de la Secretaría de Trabajo de la Nación, que la paritaria lograda por la UTA en Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Conurbano Bonaerense se extendiera a todas las jurisdicciones del interior. En otras palabras, el Gobierno Nacional solo subsidia la nueva paritaria de UTA en Buenos Aires, pero hace vinculante ese acuerdo para todas las localidades del interior, a las que no proveerá de los mismos fondos para afrontar los mayores costos.

En el interior, los usuarios tendrán que financiar sus propios sistemas de transporte a través del pago de una tarifa (todavía) más cara o, en última instancia, con los tributos que pagan en la órbita local; pero además deberán subsidiar un sistema de transporte ajeno, el de CABA y AMBA, mediante el pago de los impuestos nacionales. Una “muestra gratis” del federalismo practicado por el oficialismo nacional. En medio de este conflicto generado por el desequilibrio con el que impera Balcarce 50 -y también en el medio de la campaña electoral-, quedan el Municipio y la Provincia. Ramón Mestre viajó a Buenos Aires y se entrevistó con el propio presidente en busca de que la Nación le dispensara un trato similar al que dispensa a María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta, pero no lo logró. Y si quiere eludir el costo político que implicaría un nuevo aumento del boleto –a menos de dos meses de la última suba- sólo le queda esperar que la Provincia incremente los ya cuantiosos subsidios que destina al sistema de transporte urbano.

El Panal, por su parte, no sólo atraviesa las mismas dificultades financieras que también atraviesan las demás jurisdicciones a causa de la recesión y la consecuente caída de la recaudación, sino que además no logra encontrar una buena razón por la cual debería agravar su aporte al sistema de transporte capitalino. El sistema de transporte interurbano, a cargo de la Provincia, viene de sufrir un nuevo aumento para financiarse. Y la Provincia ha debido soportar el costo político que esto conlleva. ¿Por qué debería entonces cargar con los mayores costos del transporte urbano, a cargo del municipio? Más aún, el justicialismo gobernará la ciudad a partir del 10 de diciembre. Si la Provincia -en el caso de que sus finanzas se lo permitieran- asistiera ahora al sistema de transporte urbano para que Palacio 6 de Julio no necesite enviar al Concejo Deliberante un pedido de aumento del boleto ¿qué lograría? ¿Sostener artificialmente un boleto urbano deficitario para que luego sea Martín Llaryora quien pague el costo político de aumentarlo? No parece un escenario razonable.



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