Cristina, ángel o demonio en la campaña de los F-F

Córdoba aparece como el distrito más complicado para el armado electoral del Frente de Todos y la “lista larga” está en el centro de las miradas. El albertismo cree que es un “disparate” traer a la expresidenta, pero si los números propios no dan, sería la estrategia será reforzar el voto K.

Por Bettina Marengo
[email protected]

Las tensiones por la campaña electoral del Frente de Todos para las Paso del 11 de agosto no se agotan en Córdoba, pero este distrito, el segundo numéricamente hablando luego de provincia de Buenos Aires, es uno de los más difíciles de organizar y donde aparecen los mayores signos de interrogación. En el albertismo nacional aseguran que el principal conflicto a resolver proviene de la “lista larga”, donde hay cinco candidatos a diputados y cinco campañas en marcha, según suelen graficar.

El comentario es que la mayoría quiere afiches a su medida: no todos están dispuestos a compartir imagen con el resto de los candidatos y muchos reclaman su propia foto con el candidato presidencial o con Cristina Kirchner, según el caso. Es que si bien la tracción la ejerce el tramo presidencial, en este caso hay temor a una “detracción” desde la lista larga, planteada de la siguiente manera por una fuente preocupada: “No queremos que Córdoba sea nuestro Pearl Harbor”.
Mientras se esperan directivas desde Buenos Aires, en el kirchnerismo se habla de la necesidad de “equilibrar” la lista propia y hacerla rendir lo máximo posible, frente a un peronismo embalado que impulsará el voto conformado de los F-F + boleta corta de Juan Schiaretti. Es decir, con corte en detrimento de la lista del Frente de Todos. De hecho, una variable posible de la campaña es focalizar la promoción de la lista larga en la figura del primer candidato a diputado, Eduardo Fernández, jugando con la “triple F” de Alberto Fernández Cristina Fernández- Eduardo Fernández. En general, hay coincidencia en que los intendentes y dirigentes del PJ alineados a la fórmula presidencial de Alberto Fernández y Cristina Kirchner están mucho más acomodados y son más orgánicos con Carlos Caserio y Martín Gill que los propios candidatos de la boleta que encabeza Fernández.

El senador y presidente del PJ Córdoba llegó anoche de viaje y a partir de hoy organizará a los caciques territoriales para la visita de Alberto Fernández a Córdoba, confirmada para este jueves y viernes. En ese escenario, la visita o no de Cristina Fernández a esta provincia es evaluada desde distintos costados en Buenos Aires. La ex presidenta habría confirmado a la diputada nacional Gabriela Estévez su intención de presentar el libro “Sinceramente” en un tiempo que se extendería “entre las Paso y las elecciones de octubre”. En casa central, el albertismo viene diciendo que sería un “disparate” traer a la candidata a vicepresidenta antes o después de las Paso, porque su presencia conspiraría contra la “descristinización” que promueve Alberto Fernández para ampliar las bases electorales en la provincia mediterránea.



Desde afuera, los peronistas que trabajan para los F-F también ponen reparos, porque consideran que la presencia de la exmandataria podría poner “incómodos” a los intendentes y referentes departamentales del PJ (no podrían explicarlo a sus bases, sostienen) y que profundizaría el ruido con el gobernador Juan Schiaretti. De hecho, en la reunión que se realizó la semana pasada en El Panal, Alberto Fernández y Schiaretti conversaron puntualmente sobre la resistencia que provoca la senadora en el electorado cordobés y, según algunas versiones, el titular del Ejecutivo le habría dicho a su visitante que el principal problema en el vínculo de Córdoba con el PJ K era justamente CFK. Sin embargo, visto de cerca, las cosas podrían cambiar. Y la visita de Cristina pasar de disfuncional a funcional.

Si la lista que encabeza Eduardo Fernández no rinde en las encuestas lo que se espera/necesita de ella, o no se acerca al piso de los diez puntos de Pablo Carro en 2017 (sin contar la fallida candidatura a intendente de Daniel Giacomino en 2015), y si los números indican que afectaría los números de la fórmula presidencial, la figura de Cristina podría ser “revalorizada” en la campaña cordobesa para reforzar el perfil K y fidelizar al voto duro de ese espacio. Si el albertismo y el fernandismo no juntan votos, pues haremos cristinismo, sería el mensaje.

Jueves movidísimo en Córdoba
El jueves regresa Alberto Fernández a Córdoba en tren de campaña y se quedará hasta el viernes. Coincidirá con Roberto Lavagna. El candidato presidencial de Consenso Federal llega el miércoles por la noche y, también en campaña, se tomaría la consabida foto con Schiaretti. Al cierre de esta nota, ntre Córdoba y Buenos Aires se armaba la agenda del presidenciable del Frente de Todos, quien se mostrará con los candidatos propios a diputados y también con intendentes peronistas. Esta última actividad podría realizarse el viernes en Río Cuarto o Río Tercero, pero el tema aún no está cerrado. Santiago Cafiero, del grupo Callao, monitorea todo desde Capital Federal. En principio, como informó Alfil en la edición de ayer, Alberto Fernández mantendrá reuniones con industriales y con referentes del movimiento obrero “en sentido bien amplio”, según se informó. “Nada destinado a nuestro núcleo duro, todo para ampliar”, indicó una fuente que vio el borrador de la agenda. Además, los candidatos vinculados a organizaciones territoriales actuarán de nexo con los barrios. Lo que estaría confirmado, sostuvo la fuente mencionada, es un acto tradicional de campaña el jueves por la noche, en un local tradicional de la ciudad de Córdoba.



2 Comentarios

  1. El albertinismo como le pusieron , debe hacer valer la Boleta y Propuestas de la Lista 136 A. F y F del frente de Todos y no descriminar. Si realmente quieren llegar Y no dejar de lado a Cristina. en esta debemos estar todos Juntos.

Dejar respuesta