PJ aspira a blindar sus dos bancas (necesita un 18%)

Ese es el número al que el peronismo cordobés debe llegar para cumplir con la exigencia del gobernador Juan Schiaretti.

Por Yanina Soria
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bancas
Claudia Martínez, Carlos Gutiérrez y Carlos Massei.

A sabiendas del riesgo que asume al jugar los comicios nacionales con boleta corta, el gobernador Juan Schiaretti trazó un objetivo electoral que no admite pérdida de tiempo y que demanda un gran esfuerzo territorial de la dirigencia y militancia peronista: conservar las dos bancas que arriesga en la Cámara Baja.

De los nueve diputados que renueva Córdoba, el oficialismo provincial pone en juego dos: salen Adriana Nazario y Juan Brügge. Y como lo viene diciendo el propio mandatario, en el próximo Congreso donde, se presume, gane quien gane difícilmente el oficialismo pueda tener la mayoría en las Cámaras, la consolidación de un bloque provincial propio toma mayor relevancia. Schiaretti, el peronista con mayor peso territorial, quiere conservar su bancada Córdoba Federal con cinco miembros.

Sin embargo, absolutamente pragmático, el mandamás del PJ Córdoba tiene muy en claro que enfrenta un escenario nacionalizado donde la grieta está explotada al máximo, por ende, la vara que pone es alta. En el Centro Cívico reconocen el complejo desafío de pretender que, en elecciones generales donde la gente vota priorizando el candidato a presidente y el corte de boleta en el cuarto oscuro es bajo, la opción de la lista acéfala de referentes nacionales se imponga. Sin embargo, el líder de la ex Unión por Córdoba decidió correr con esa adrenalina.



En el caso del oficialismo provincial con el agravante de que el último antecedente que registra de presentarse con lista propia sin tramo a presidente, no fue bueno. En 2011, la cosecha electoral de la nómina que por entonces encabezaba Carlos Caserio fue tan magra en las PASO, que Unión por Córdoba decidió retirarse antes de juego y bajó a sus candidatos para las generales.

Ese es un escenario que no se puede volver a repetir, insisten desde el Panal. Y para evitar tal fracaso, esta vez, Hacemos por Córdoba trabaja sobre una hoja de ruta mejor armada y más definida, con claras instrucciones y con una exhaustiva radiografía territorial que incluye los números que se necesitan aproximadamente por departamento, para blindar el capital legislativo que pone en riesgo.

Con calculadora en mano y números propios, en el Centro Cívico parten de la base de que el escenario es absolutamente distinto al del 12 de mayo con lo cual el 57 por ciento de Schiaretti no es traspolable linealmente a sus actuales candidatos.

Aún así, sostienen que la figura de Schiaretti domina la escena cordobesa y su gestión tiene un nivel de aprobación del 79% (superior al que tenía durante la campaña provincial). Ese posicionamiento, aseguran, supera al de todos los candidatos presidenciales en la provincia mediterránea con lo cual “esa foto le da espacio para influenciar qué se elige en agosto”. Además, según se desprende de los estudios realizados por el Gobierno, tomar partido por alguna opción nacional le significaba al mandatario cordobés poner en riesgo dos tercios de su electorado.

Esos son algunos de los argumentos que tanto el ministro de Gobierno, Carlos Massei, como el primer candidato a diputado, el legislador Carlos Gutiérrez, exponen frente a la dirigencia a la hora de explicar la decisión de presentarse con boleta corta.

Ambos dirigentes están encabezando reuniones departamentales donde reúnen a intendentes del PJ, jefes comunales electos, legisladores y funcionarios, no sólo para organizar la campaña sino para bajar el manual de procedimiento que debe seguir Hacemos por Córdoba.

Particularmente sobre los intendentes y caciques del interior recae una responsabilidad mayor, la de trabajar y militar la nómina corta. Esto es, identificar las preferencias nacionales del electorado en cada uno de sus pueblos o ciudades y ensamblar ese tramo con la papeleta del peronismo cordobés. Es decir, entregar casa por casa el voto ya armado.

Pero además, en función a la marca electoral provincial que se logró en tal o cual sector del interior cordobés, se les pide garantizarle al gobernador determinado piso para que en la suma total, se llegue al objetivo trazado. Eso es, sacar un 18 por ciento de los votos el próximo 11 de agosto.

Por suerte, dicen algunos de los que ya advierten tal presión, las PASO serán la foto previa que permitirá ajustar algunos puntos antes de jugar partido que realmente cuenta, el del 27 de octubre.