Lábaque no habla de refundación en Atenas

El presidente de la entidad de barrio General Bustos y también vice comunal de Córdoba apunta a mantener la política de austeridad del plantel en la Liga Nacional, con un proyecto que no vaya en detrimento de los avances institucionales, como el estadio propio y la Escuela. Decisión algo riesgosa, después de la última campaña, pero con convicciones de base.

Por Federico Jelic

atenasPasó la peor parte de la pesadilla de la Asociación Deportiva Atenas, en un año que en lo deportivo desestabilizó la estructura general después de terminar en el último escalón en la Liga Nacional de Básquetbol aunque con final feliz, después de superar en el play off por el descenso a Quilmes de Mar del Plata. Fue un alivio. Una virtual caída al torneo Nacional hubiera provocado un golpe fuerte a la imagen de la institución, la más ganadora de la historia con nueve trofeos en sus vitrinas, y también sobre todo al presidente Felipe Lábaque, hoy también viceintendente de la Municipalidad de Córdoba y titular del Concejo Deliberante.

¿Se imaginan las barbaridades que hubieran dicho del “Felo” si el club de barrio General Bustos caía en esa “desgracia deportiva”? En muchos aspectos, las críticas tienen asidero, aunque el barco se encaminó y se llegó a buen puerto. Pero el riesgo existió y pudo ser realidad. Con blanco predilecto en Lábaque, existieron diatribas y críticas en relación a su actividad pública, como dando por sentado que le dio prioridad a su vida política, desprotegiendo a la entidad que lo tiene como máxima autoridad. Y en parte es lógico dentro del juego discursivo de todos los años en ese ambiente.

Más allá de las amenazas constantes del año pasado y sobre todo de los cuestionamientos, Lábaque no habla de necesidad de refundación, de inversión soberana para salir del fondo o de transformación general para levantar el aplazo. Al contrario, busca profundizar la política de austeridad, sin reventar el presupuesto en pos de salvarse de la hoguera. Pero necesitará de mejor puntería o de un poco más de ajustes en la idoneidad a la hora de captar los refuerzos. La intención es clara: competir en la Liga Nacional mientras el proyecto institucional culmina las primeras etapas que se habían planteado el año pasado: inaugurar el estadio propio y la escuela.



 

El estadio “Verde”, a un paso

De todas maneras, en lo deportivo, el concepto no se modifica para Lábaque (padre): no se trata de una refundación sino una profundización de lo que se viene realizando.

La política apunta a ser la misma en concordancia con el proyecto institucional, como plan estratégico de desarrollo: la finalización de las obras de la casa propia, en la misma sede, y de la Escuela también, que tendrán financiamiento con recursos genuinos y no con créditos. Inaugurar el estadio lo inmortalizará como dirigente de Atenas, solo que no está dispuesto a exponer o comprometer los activos ni los números contables con tal de sacarse la foto cortando la cinta. ¿Qué falta para la finalización del estadio? De acuerdo a lo suministrado desde el club, necesitan cerca de 50 millones de pesos. Vale aclarar que el hogar “Verde” tuvo su construcción con recursos genuinos, sin hipotecas ni préstamos de inversores privados. El plazo de habilitación estimativa es de ocho a diez meses. Existen demoras en los avances en los planos, en pos de soñar con un estadio propio para 3500 personas.

¿Y la Escuela? También hay aspectos burocráticos por resolver, sobre todo a nivel ministerial con requerimientos y papelerías que deben presentarse para lograr habilitaciones globales. Pero su estructura también fue solventada por recursos propios, esponsoreo y otros ingresos. El año que viene podría tener recién aprobación fina.

Sin romper la alcancía, ni inversiones desmesuradas, la apuesta es centrar los esfuerzos en esas dos planificaciones inmobiliarias como prioridad de desarrollo institucional. Por eso, el armado del plantel tendrá que amoldarse a esos factores.

 

Que el básquet no tape al bosque

Respecto del plantel, la primera determinación del manager Bruno Lábaque en consenso con “Felo” fue ratificar al DT Osvaldo Arduh, como recompensa por haber salvado al equipo de caer en el infierno y por aceptar la brasa calientes. En su momento se coqueteó con Rubén Magnano, de gran significado en Atenas y en la Selección Argentina con el oro olímpico en 2004 en (vaya casualidad) Atenas, aunque finalmente se optó por una nueva oportunidad para Arduh.

De todas formas, ya hay cuatro refuerzos no como para ilusionarse con el título pero sí como para reforzar esperanzas: llegaron el base Juan Zurschmitten; el alero Lucas Arn; y dos extranjeros: Daviyon Draper (2,01 m) y Horace Spencer (2,03 m). Por razones presupuestarias, Atenas bajó de cuatro foráneos de la temporada 2017-18 donde terminó tercero, a uno solo, por el incremento del precio del dólar. Terminó la temporada con dos, con un dólar tope. Ahora la apuesta es similar, mejorando en jerarquía.

“Si Atenas descendía, me tenía que ir de Córdoba. Atenas no puede prometer algo que no puede pagar, y quedar debiendo… No podíamos traer jugadores porque no se podía. La plata salía del bolsillo de los mismos directivos, y nunca se paró la construcción del estadio. Fue muy difícil, yo estaba desesperado. Tomaba pastillas para dormir por esta situación. No podía dormir…”. La fuerte declaración fue de Bruno Lábaque, en “Tercer Tiempo”, programa de Radio Mitre Córdoba.

Lo concreto es que Atenas y sobre todo su presidente no renuncian al sueño del estadio propio antes de que culmine la temporada, y con la Escuela modelo acompañando de cerca. Son sus dos bastiones simbólicos institucionales. Por eso no hablan de refundación. Reconstrucción puede ser la palabra más adecuada, pero lo fundamental es comprender que no buscarán soluciones mágicas ni créditos para endeudar al club ni para el armado de una plantilla súper competitiva, en rigor de cambiar rápido de imagen y que la gente olvide el mal trago pasado. La política a desarrollar es la misma, con criterio más austeridad y con los riesgos que existen de repetir errores, pero con la convicción de que el resultado final será más satisfactorio con el proyecto institucional concretado a la par del deportivo, a pesar de la responsabilidad y la obligación que lleva el escudo de Atenas por ser el equipo más ganador de la historia de la Liga Nacional de Básquetbol.



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