Macri arranca campaña con deuda en alza en Córdoba

El presidente retomará el fin del cepo institucional que se logró con su llegada al poder. Si bien las relaciones y las partidas mejoraron, la Provincia no forzará las negociaciones para reclamar un pasivo por obras impagas cercano a los $8.500 millones.

Por Yanina Passero
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La campaña del presidente Mauricio Macri en Córdoba se realizará por contraste. Tratará de exponer los hitos de gestión de manera que resalten las malas decisiones (o las que no quiso tomar) su antecesora Cristina Fernández de Kirchner. El ping-pong entre el pasado y el futuro, los bolsos o las obras, cruzarán los discursos de los integrantes de Juntos Somos el Cambio. El duranbarbismo agitará el gen anti k de los habitantes de la provincia mediterránea, permitiéndose algunas licencias, claro.
“Nosotros no hablamos de federalismo, lo practicamos. Esto parte de reconocer los recursos que otros gobiernos les habían sacado a las provincias y ahora el gobierno de Mauricio Macri se los restituye”, la frase corresponde al ministro del interior Rogelio Frigerio. Fue pronunciada apenas confirmó que giraría las partidas para la Caja de Jubilaciones tras el fallo de la Corte.
Este federalismo practicante se escuchará con fuerza de boca de Macri o sus candidatos a diputados. Explicarán los progresos de Córdoba en clave de la relación institucional que el gobernador Juan Schiaretti parece corresponder con su neutralidad para las PASO.
Macri avanzará para seducir a los votantes de la lista corta de Hacemos por Córdoba porque oficiaría de empalme perfecto. Les recordará que Alberto Fernández es parte del modelo anterior aunque en el Frente de Todos y el mismo Alberto Fernández legitime su rol de liderazgo y autonomía política.
En el Panal no tensarán la cuerda, por ahora. Saben que ese federalismo tiene algunas deficiencias como se muestra en el recorte de partida para solventar desarrollos urbanos comprometidos por la Casa Rosada o la inequidad en materia de distribución de subsidios para la energía o el servicio de transporte urbano.
Inobjetables fuentes de la Casa del Gobierno confirmaron a Alfil que se está renegociando la deuda, que ya fueron presentadas todas las certificaciones para que el Ministerio del Interior habilite los pagos, pero no hay un escenario de pago en vistas. Con corte a abril, la Nación debía a Córdoba $ 8.016 millones. Por la ruta 36, terminada en octubre de 2017, la gestión de Macri debe $ 975 millones; mientras que por la variante Costa Azul-Lago San Roque el rojo sube a $ 2.199 millones; por Circunvalación $ 3.622 millones y por Altas Cumbres, $ 1.219 millones. Si bien no hay datos cerrados con corte actual, a mano alzada fuentes del Panal sitúan la deuda en poco más de $ 8.500 millones.
A la fecha, los nuevos ingresos impactados en las arcas públicas de Schiaretti suman cero. Si bien no puede hablarse de un cepo económico a institucional, las finanzas públicas de la Provincia atraviesan los efectos adversos de la pronunciada crisis económica.
Recientemente, la cartera de encabeza el ministro Osvaldo Giordano difundió un informe que mostró al mes de junio con una caída de la recaudación más alta del último año, sólo superadas por las contracciones experimentadas en febrero y marzo. La recaudación total de junio presentó una variación nominal de 35,5% respecto al mismo mes de 2018. Al descontar la inflación implica una caída de 12% en términos reales y se convierte en la peor recaudación en términos reales de los últimos 17 años.
“La profundidad y persistencia de la crisis nacional impacta decisivamente sobre las finanzas públicas de la Provincia. Por un lado, porque desde hace 12 meses los recursos de la Provincia vienen perdiendo frente a la inflación. Por el otro, porque no se percibe que la intensidad de la caída tienda a menguar. Acumulando las variaciones negativas de los últimos 12 meses se llega a una pérdida de 18.103 millones de pesos; esto implica más de un mes de recaudación”, señalaba el documento citado.
Pese a las necesidades, asoma el dato político. Schiaretti no buscará cobrar lo que le deben de manera violenta. La campaña es terreno sensible y, es probable, que no haga nada que comprometa el futuro en los próximos cuatro años. El diálogo seguirá siendo la receta pese a que las urgencias son otras. Y todavía, quedan las primarias o como varios las presentan, la primera vuelta electoral encubierta.



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