En el Panal no hubo mieles: trato frío a Alberto F

Entre Schiaretti y Fernández hubo coincidencias sobre la crisis económica pero no acercamiento político. Sin embargo, se comprometieron a trabajar juntos si el Frente de Todos llega a la Presidencia. El candidato dijo que el responsable de juntar los votos en Córdoba es él y no el gobernador. Los entretelones.



Por Bettina Marengo
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El candidato presidencial del Frente de Todos, Alberto Fernández, logró algunas coincidencias con el gobernador Juan Schiaretti, sobre todo en términos de escenario económico, pero ninguna señal política para su postulación. El cordobés le comentó a su visitante sobre la caída de la recaudación fiscal en Córdoba y su impacto en las finanzas públicas. “Profundizaron mucho sobre la crisis económica”, indicó una fuente cercana al encuentro. Hasta ahí habrían llegado las simetrías en la cumbre que ayer se realizó en El Panal. Sin embargo, aunque algunos calificaron de “frío” al encuentro, y sostuvieron que “Schiaretti no le dio mucha bola”, el peronismo vinculado a Alberto F se mostró conforme. “Schiaretti admitió que todo el PJ trabajará para los F-F y dijo que no hará nada para impedir el vínculo de Alberto con los gobernadores peronistas”, explicaron, a modo de síntesis

La expectativa de los armadores nacionales del Frente de Todos era mayor: lograr un canal de diálogo con el schiarettismo para evitar “chocar la elección” en Córdoba. Un guiño para que los intendentes del PJ alineados a la formula F-F pudieran trabajar sin presiones la variante FernándezLista Corta de Hacemos por Córdoba. Para descomprimir, Alberto estaba dispuesto a ofrecerle al mandatario la promesa de que Cristina Kirchner no vendría a esta ciudad en plan de campaña. “Todo lo que sea para evitar daños al PJ”, comentaron cerca del postulante. Pero básicamente, al electorado cordobés. El voto duro de CFK llega al 10% hoy en Córdoba, y nadie en el Frente de Todos cree que crecerá de la mano de la expresidenta. De hecho, parte de la reunión de ayer giró en torno a la “mala experiencia” cordobesa durante el gobierno de Cristina. En ese sentido, Fernández se comprometió ante su anfitrión a no repetir, en caso de ser elegido presidente, los “errores del pasado”.

En una breve conversación off the record, Alfil le preguntó al presidenciable si le había solicitado al gobernador que liberara oficialmente a los intendentes peronistas para que armen y entreguen el voto conformado en dos tramos. “Eso está sucediendo y estamos bien”, respondió el candidato. Durante la conferencia de prensa posterior a la cumbre, Alberto F hizo mención explícita a la cuestión política de fondo: la posición “prescindente” pero básicamente refractaria al PJ nacional del gobernador cordobés, que a su vez contrasta con el apoyo cauteloso (pero mayoritario) a los Fernández por parte de la estructura partidaria.

El gobernador puede creer que eso es lo mejor para Córdoba porque puede entender que el escenario nacional no es lo suficientemente claro, y lo entiendo. El que tiene que ganar los votos de los cordobeses soy yo, no el gobernador. No le pido a ningún gobernador que haga lo que tengo que hacer yo. Espero que los que eligieron a Schiaretti, me elijan a mí”, fue la síntesis que se permitió Fernández. Toda una definición que dejaría en claro que el hombre del Frente de Todos se fue sin nada concreto en Córdoba y, a la vez, un intento de quitar presión al PJ provincial. Por lo demás, Alberto F reiteró la promesa del new deal con Córdoba, que incluye un posible pedido de perdón por los “errores del pasado”. “Dar vuelta la página”, “Córdoba es muy importante para el país y para quien quiera gobernar el país”, fueron algunas de las frases que dejó antes de volver a Capital Federal. También ponderó la “gran relación” que mantiene con Schiaretti.

La única actividad en Córdoba de Fernández (como lo adelantó el diario Alfil ayer) fue la cita con Schiaretti. El candidato llegó a alrededor de las 15 horas al Aeropuerto Córdoba y desde allí se encaminó al Centro Cívico, donde estuvo hasta las 18 horas.

La charla con el gobernador se extendió alrededor de 45 minutos y fue en el despacho central. Afuera esperaban, cafés en mano, el dirigente Fernando “Chino” Navarro y el ministro Carlos Massei. Navarro, del Movimiento Evita, agrupación aliada del PJ Córdoba, fue quien finalmente entró con Alberto Fernández a El Panal. El dirigente bonaerense tiene buena relación con Alejandra Vigo y con el propio Massei y podría ser uno de los “articuladores” a futuro con el albertismo. Viajó a Córdoba el martes por la noche y regresó a Buenos Aires con el candidato. En el medio, se permitió calificar de “espectacular” a la reunión.

El Panal impuso algunas condiciones al albertismo para llegar a la foto. En primer lugar, no aceptaron mediadores: ni al presidente del PJ provincial, Carlos Caserio, expresamente definido en el PJ nacional, ni a la dirigencia de La Cámpora. Caserio ayer partió al exterior. En segundo lugar, se pidió un marco de institucionalidad y no de campaña. Alberto Fernández se comprometió a no tomarse fotos con los candidatos a diputados del Frente de Todos ni a mostrarse con referentes del kirchnerismo local. Así lo hizo, pero el acuerdo generó un fuerte malestar entre los integrantes de la lista. Algunos, como la segunda candidata a diputada nacional, Gabriela Estévez, permanecieron en Buenos Aires y desde allá expresaron su enojo por lo que consideró un “ninguneo”. De todos modos, Fernández confirmó que volverá a Córdoba “la semana próxima o la otra”. y que se quedará dos días para hacer campaña con su lista de diputados



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