El Suoem se peroniza para agradar a la próxima gestión

Daniel “Chiquito” Fernández, secretario adjunto y representante del ala juecista del gremio, presumió de su diálogo con el PJ ante las Áreas Operativas. Raúl Díaz y Claudio Alamo, de histórica filiación radical, hablan de descentralización con el PJ y atizan conflictos en los CPC.

Por Felipe Osman

icEntre los efectos colaterales del triunfo peronista en la capital cordobesa puede contarse uno nuevo: la “peronización” del Suoem o, mejor aún, de varias figuras relevantes dentro de la mesa directiva del sindicato.
Si se va hacia atrás en el archivo, lo primero que destaca es que el peronismo no gobierna en la ciudad de Córdoba desde la intendencia de Juan Carlos Ávalos, concluida con su muerte en 1974, y que tras el regreso de la democracia en 1983 se sucedieron al frente del Palacio 6 de Julio cuatro administraciones radicales (dos de Ramón Bautista Mestre, dos de Rubén Américo Martí), dos juecistas (de Luis Juez y de Daniel Giacomino) y otras dos gestiones de la UCR (Ramón Javier Mestre).
Esto implica que la gran mayoría de los empleados municipales que ingresaron a planta desde el ’83 a la fecha respondan a una filiación radical o juecista, y la conducción del sindicato, como no podría ser de otra forma, reproduce mayoritariamente esa matriz.
Así las cosas, la conducción del gremio se asienta sobre dos agrupaciones o espacios principales: la agrupación radical y la agrupación juecista.
Esta composición no traería aparejada ningún conflicto si el municipio hubiera quedado en manos de alguna de estas dos fuerzas. Pero al asunto es que la próxima administración será peronista, y estará encabezada por Martín Llaryora.
Ante este panorama algunos integrantes de mucho peso dentro del oficialismo sindical empiezan a recalcular, advirtiendo que su encuadramiento partidario podría ser un inconveniente a partir del 10 de diciembre. Sobre todo si esperan mantener vivas su expectativas de competir por la conducción del sindicato o, al menos, de transitar lo que les quede de actividad, en una u otra repartición, sin mayores sobresaltos y al resguardo de los reclamos de muchos de sus pares, que les enrostrarán -adivinan- cierta pasividad con la patronal.
Uno de los primeros en leer esta situación parece haber sido Daniel “Chiquito” Fernández, secretario adjunto de la actual conducción y (cuestionado) referente de las Áreas Operativas. Fernández, acérrimo juecista, que no sólo comulga con el espacio que lidera Luis Juez sino que además trabajó activamente durante la campaña para hacer posible un nuevo desembarco del ex intendente en el Palacio Municipal, ya no parece sentirse tan juecista como antes.
El adjunto del Suoem empezó por asistir a un encuentro de las 62 Organizaciones Peronistas -un espacio que respalda (y respaldó en el 12-M) al peronismo provincial-, y ahora presume ante las Áreas Operativas de sostener un diálogo fluido con referentes de Hacemos por Córdoba.
Fernández, confesó pretensor de la Secretaría General del Suoem, adivina que su traje de juecista no será el mejor atuendo para competir por la conducción del Suoem y, sin mucho disimulo, lo cambia por un camuflaje peronista. Pero no es el único.
Diversas fuentes internas del gremio apuntan que otros dos integrantes de la conducción, el secretario gremial Raúl Díaz y el subsecretario gremial de los CPC Claudio Alamo, ambos de extracción radical, también esperan “achicar” con el peronismo para que la llegada de Llaryora a la Municipalidad no los agarre “a contrapierna”.
Así las cosas, no sólo habrían ofrecido a dirigentes del PJ su colaboración para idear la descentralización de las Áreas Operativas -que es largamente resistida por los municipales ya que implica por desmembrar el ala más beligerante del Suoem-, sino que además avivarían algunos reclamos en los CPC.
Pero tales reclamos no tendrían causas nuevas. En su mayoría estarían vinculados a falta de insumos, infraestructura y diferencias salariales. Es decir -explican- a situaciones que se vienen dando desde hace años. Lo nuevo, en realidad, es que la gestión mestrista está llegando a su fin, y la oportunidad para lucir duros con Mestre –y congraciarse con sus representados, que les endilgan años pasividad con la patronal- se está terminando.
Sin embargo desde el Suoem no debería dejar de atenderse a un hecho de capital importancia para comprender cómo llega Llaryora a la Municipalidad. El ex intendente de San Francisco se impuso en las elecciones del 12-M, en buena medida, arrastrado por el capital electoral de Juan Schiaretti, actual y futuro gobernador de Córdoba. Y seguramente necesitará de él respaldo financiero y cobertura política, ya que la presión salarial bajo la que se encuentra el municipio no le permitiría, de otro modo, llevar adelante una gestión exitosa.
Ahora bien, si la Municipalidad espera recibir este respaldo de la Provincia, es claro que tendrá que adoptar las mismas directrices que ésta adopta para gestionar el control de su gasto. En otras palabras, deberá cuidar los recursos municipales que actualmente ponen en jaque el Suoem y, en menor medida, el Surrbac, tal como El Panal lo hace en cada negociación paritaria con los sindicatos estatales. Valga por ejemplo el duro conflicto que desde hace más de un año la Provincia sostiene con el sindicato de Luz y Fuerza.



Dejar respuesta