Posturas discordantes en la lista K

La boleta para diputados que presenta el kirchnerismo en la provincia fue definida con puntería como una “Armada Brancaleone”. Muchos de sus integrantes tienen enfoques discordantes sobre temas centrales de la campaña, como quedó en evidencia en la última edición de Alfil TV.

Por Gabriel Osman

La boleta para competir en el tramo de diputados que el kirchnerismo presentará en las ya inminentes PASO es un verdadero mosaico de candidatos. No hay peronistas notorios, al menos en la cabeza de la nómina, en un distrito donde la lista corta del PJ cordobés es la que genera las mejores expectativas al presumir, razonablemente, que en Córdoba existe un verdadero botín, como lo demuestra la presencia, hoy, de Alberto Fernández en El Panal y una posible foto con Juan Schiaretti.
La provincia fue el distrito más victimizado en los doce años de kirchnerismo y, comprensiblemente, el gobernador no quiso ni pudo suscribir un ensamble con la fórmula FF. El único escape que tenía fue el escenario que surgió en las dos semanas posteriores al rotundo triunfo de Schiaretti el 12 de mayo, que rápidamente naufragó. Por eso, la deriva de una tercera vía con fórmula propia del peronismo federal, lo llevó al extremo de la apuesta de mínima de la lista corta.
Alberto Fernández ha entendido que es necesario incluir en su oferta electoral un capítulo autocrítico, especialmente para este distrito que fue la capital electoral del Macri en la jornada del balotaje de 2015, cuando obtuvo el 75% de los votos en la ciudad Capital y un 73% en el promedio provincial.
Sin embargo, la postura y las definiciones de quien encabeza la nómina kirchnerista, Eduardo Fernández, es, por lo menos, ligeramente distinta a la de Alberto Fernández, según sus definiciones en la última edición al programa Alfil TV, que se emite todos los sábados a las 20 por Canal 10.
Allí reconoció con generalidades algunos errores del gobierno nacional de Cristina de Kirchner, pero enfatizó que no iba a ser insistente en esas autocríticas cuando tenía por delante la defensa de su sector, las pequeñas y medianas empresas (Pymes), la acreditación con las que este ex cuadro del Partido Comunista llegó al juecismo, allá por 2003.
En las antípodas de la postura de Eduardo Fernández, el tercero en la boleta, Pablo Chacón, colocado en la nómina por Sergio Massa, se reunió recientemente en Buenos Aires con su mentor y el propio ex intendente de Tigre y el ex jefe de gabinete de Néstor Kirchner. Fue en una reunión que juntó a más de un centenar de candidatos de todo el país de Frente Renovador, donde se trabajó para unificar consignas y tareas.
“Somos socios, no concubinos” del kirchnerismo, dijo tajante Chacón al ser consultado sobre el capítulo autocrítico que en Córdoba hará él como candidato. “Nunca haríamos lo que hicieron diputados nacionales kirchneristas por Córdoba, de declarar y eventualmente votar contra los intereses de Córdoba, en especial contra los intereses de los jubilados y trabajadores”, dijo, haciendo así referencia al conflicto con los giros a la Caja de Jubilaciones que debió laudar finalmente la Corte Suprema de Justicia.
Estas discordancias pintan el diseño armado de esta boleta como una “Armada Brancaleone”, película italiana satírica de los años ’60, con la que su director, Mario Monicelli, ironizó sobre los condottiere, mercenarios al servicio de las ciudades-estado italianas de finales de la Edad Media.
Probablemente sea una decisión explícita para disimular la filiación K de esta boleta, esta composición tan diversa y sin cuadros políticos notorios y sin kirchneristas notorios en esta distrito, a excepción de Gabriela Estévez, segunda en la boleta.
Chacón no quiso extenderse en las diferencias de enfoque con Eduardo Fernández. Es un peronista de extracción gremial, entrenado en negociar. Uno de sus recientes acuerdos fue achicar con el quinto en su boleta, Franco Saillén, con el que ha tenido discusiones públicas notorias. Todo un logro porque negociar con los Saillén es como abrazarse a una tuna.



Dejar respuesta