Aunque el Concejo Deliberante sigue inmerso en el extenso coma inducido al que lo ha confinado una extraordinariamente larga transición municipal, algunos ediles del oficialismo se las arreglan para seguir siendo noticia, contrariando al bloque que integran por asuntos -vale decirlo- menores.
Y la ordenanza que establece el Nuevo Marco Regulatorio para Taxis y Remis, que naufragó dos veces en el recinto por desencuentros entre los ediles del oficialismo, sigue siendo -incluso después de aprobada- motivo de disputas en la bancada mayoritaria.
Haciendo un breve repaso de su derrotero por el Concejo debe decirse que el primer proyecto que busco actualizar el ordenamiento en materia de “autos de alquiler” fue el presentado por Lucas Balaán y Lucas Cavallo, que introducía la figura de los “remises periféricos”, una nueva categoría de remises que sólo tomaría pasajeros afuera de la Avenida Circunvalación.
A consecuencia de la norma el Palacio Municipal repartiría miles de nuevas licencias y debería -de algún modo que jamás pudo explicarse- fiscalizar que, aún circulando libremente por la ciudad, los licenciatarios se abstuvieran de tomar viajes dentro del anillo de Circunvalación. Con gran oposición de los actuales titulares de chapas, la ordenanza no fue votada.
Después se debatió un proyecto presentado por Gustavo Fonseca. Juntos por Córdoba intentó encolumnar a todos sus ediles detrás de él, pero tampoco consiguió hacerlo, ya que la iniciativa prohibía la utilización de aplicaciones móviles que intermediaran entre prestadores y consumidores del servicio, vetando el desembarco de Uber en Córdoba.
Esto hizo que, momentos antes de empezar la votación, Juan Negri y Héctor Carranza alertaran a sus compañeros de bloque de que no acompañarían el proyecto y este debió volver a comisión. Allí sufrió algunos cambios y el artículo 5 pasó a decir que la utilización de aplicaciones sería posible “bajo ciertas condiciones”. Hubo acuerdo, la ordenanza se aprobó, y parecía que el tema estaba zanjado… hasta ayer.
En la última sesión del Legislativo Municipal en dos semanas -la semana próxima un oportuno “receso legislativo” completará el finde largo- el Concejo se dispuso a tratar en nuevo aumento en la tarifa de taxis y remis. Un asunto menor, casi rutinario. Pero aún así el bloque oficialista no pudo evitar votar dividido.
Llegado el momento de expresar las voluntades toda la oposición acompañó y levantó la mano para que el precio del servicio pudiera actualizarse, a la caza de la inflación. Pero Juntos por Córdoba no tuvo la misma suerte con sus propios concejales. Y aunque el proyecto se aprobó, Laura Sesma -como es habitual- aprovechó para votar en contra de lo que el bloque que la llevó a su banca votó. La excusa fue, como era de esperarse, su rechazo hacia lo establecido por la flamante ordenanza de taxis y remis.
Pero que Sesma vote en contra de Juntos por Córdoba, claro está, no es novedad. Lo que si resulta novedoso -aunque cada vez menos- es que la autodenominada socialdemócrata haya encontrado eco en otro compañero de bancada. En este caso, Juan Negri.
El hijo del primer candidato a diputado nacional por Juntos por el Cambio tuvo, en la anterior sesión del Concejo, un fuerte cruce con Gustavo Fonseca -autor de la actual ordenanza de taxis y remis- y algunos dicen que aprovechó para “pasar factura”. Es que Fonseca, enojado con qué Negri hubiera respaldado una serie de pedidos de informe al Ejecutivo planteados por ediles de Hacemos por Córdoba, apuntó que el oficialismo había caído frente a “12 votos opositores”, contando como opositores a Negri y a Carranza. Carranza replicó al final de la sesión. Negri no.
Ahora, una semana después, el radical votó en contra del reajuste tarifario, y al momento de fundar su voto señalo que la ordenanza impulsada por Fonseca jamás fue reglamentada.



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