El dólar alto ya tiene efectos positivos en el turismo interno

Por Marcos Cohen Arazi
Economista
IERAL / IERALPyME
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olarLas cifras de turismo emisivo y receptivo han sido objeto de diversos análisis en escritos previos de quien suscribe. A modo de síntesis, vale la pena recordar que con el salto cambiario de 2018 el ajuste de la balanza turística ha sido muy importante, en especial por la disminución en la salida de residentes al exterior desde mediados del año pasado. En lo que va de 2019 el turismo emisivo se redujo 18,5% y el receptivo creció 20,4%, en tanto que el saldo de turistas, que sigue siendo deficitario se redujo en 56% (considerando flujos de turismo por vía aérea). Algo similar ocurre con el saldo monetario de ingresos y egresos turísticos, que sigue siendo negativo, pero se redujo fuertemente.
La incógnita hasta ahora era acerca de si este encarecimiento del turismo de los argentinos en el exterior traería algo de mejora en el turismo interno, pues esto tiene implicancias favorables para el sostenimiento (en primer término) y la eventual creación de nuevos puestos de trabajo. La respuesta es que sí, aunque conviene examinar los datos cuidadosamente.A continuación,las cifras corresponden a cantidad de turistas, que es el puntapié para luego poder pensar en facturación, rentabilidad, inversiones, análisis que quedará para otra ocasión.
En lo que va del año hay un primer aspecto a resaltar casi en forma unánime: en todas las regiones del país salvo en Córdoba se incrementó el turismo receptivo, es decir, se aprecia mayor número de extranjeros realizando actividades turísticas en casi todo el territorio. No en todas las regiones el turismo internacional aporta una fracción significativa, por cierto. En primer lugar, se destacan las regiones Litoral (+26%), Norte (+23%) y Patagonia (+20%), en las que creció el turismo receptivo más de 20% (cantidad de viajeros alojados)y además son regiones en las que ese tipo de turismo es muy significativo.
En segundo orden, se destaca Provincia de Buenos Aires (+26%), que creció mucho en turismo receptivo internacionalpero representa apenas 1% del total de viajeros que recibe. Luego, resultan significativas las cifras de Cuyo (+16%) y CABA (+9%), que además son regiones en las que el turismo receptivo explica una porción significativa de los viajeros. Por último, se ubica Córdoba, de acuerdo con la estructura de regiones del relevamiento de ocupación hotelera de INDEC, en la que se verificó una caída de 10% en el turismo receptivo, siendo que representa apenas el 3% del total de viajeros que visitan la provincia.
Entonces, salvo la excepción citada, resulta claro que Argentina está recibiendo un mayor influjo de turistas del resto del mundo que en los últimos años y es uno de los dinamizadores de la economía actual. Es muy probable que esto de lugar a la generación de puestos de trabajo asociados a ese perfil de turismo, requiriendo gran calificación de la mano de obra y también de inversiones en infraestructura de calidad (pública y privada), pues para sostener ese desarrollo se debe apuntalar la competitividad internacional de los destinos de todo el territorio nacional.
Por otra parte, es importante analizar qué ocurre con el turismo interno. Como fue señalado al comienzo, las posibilidades de hacer turismo en el exterior se han visto notoriamente desmejoradas, y la realidad es que la capacidad adquisitiva de los argentinos también ha tenido un retroceso en lo que hace a las posibilidades de hacer turismo interno. El turismo interno en su conjunto en Argentina en lo que va del año manifiesta una retracción de 5% en la cantidad de viajeros. Sin embargo, la caracterización de los flujos de turismo interno por regiones no es homogénea.
En el caso del turismo interno Córdoba y Cuyo son las regiones turísticas que manifiestan un incremento en el número de turistas, creciendo 3% en cada caso en lo que va del año, posiblemente son las depositarias de parte del turismo emisivo de otros tiempos que ahora optó por el turismo interno. Por su parte, en Litoral (-14%), CABA (-13%) y Patagonia (-8%) se manifiesta la peor performance en lo que a turismo interno se refiere, en las que se observa un predominio del factor recesivo (especialmente el menor salario real). En situación intermedia se ubican la región Norte y Provincia de Buenos Aires, regiones en las que el turismo interno cayó 2% en cada caso.
En suma, teniendo en cuenta el movimiento del turismo receptivo y el interno, el panorama queda de la siguiente manera. Cuyo es la región que vio crecer tanto el receptivo como el interno, aprovechando de ambas vertientes, y tuvo un crecimiento de 5% en la cantidad de viajeros totales en lo que va del año. Le sigue Córdoba, que creció un 3% sobre todo de la mano del turismo interno (creció el doméstico y con ello compensó la caída del receptivo, que es poco significativo para la región). En el balance, luego aparece la región Norte, que creció 1% en viajeros totales (perdió turismo interno pero compensó con turismo receptivo internacional). El resto de las regiones vio caer la cantidad total de viajeros, pues no pudieron compensar con incremento de turismo internacional la caída en el turismo interno: Litoral (-9%), CABA (-3%), provincia de Buenos Aires (-2%), Patagonia (-0,1%).
Como uno de los sectores con capacidad de generar puestos de trabajo genuinos y con cierta sostenibilidad, será prioritario el seguimiento del movimiento turístico y también atender a sus principales factores determinantes: en relación con el tipo de cambio, evitar el atraso será fundamental; en relación con la capacidad adquisitiva, una macro más ordenada permitirá crecimiento de los salarios reales y mayores facilidades de financiación. Complementariamente la posibilidad de establecer incentivos tributarios puede colaborar en la reestructuración de la cultura más favorable al turismo interno y promover la formalización de las actividades asociadas.