Mestre y Llaryora demoran transición para evitar desgaste

La comisión que articulará el paso de la gestión radical a la peronista se formará después de agosto, una vez que se haya sustanciado la proclamación de autoridades. El Código Electoral municipal no marca plazos. La decisión es política y persigue el objetivo del orden.



Por Yanina Passero
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Los concejales oficialistas y del peronismo se encuentran trenzados en discusiones propias de la transición política. Todo año electoral supone una merma en la actividad legislativa que se reemplaza con la rosca política. Contrataciones de personal, concursos para designar a jefes de área o la utilización transitoria de fondos municipales de afectación específi ca para realizar pagos por apremios financieros, son algunos de los temas que mantienen entretenidos a las bancadas que responden a la UCR y a Hacemos por Córdoba.

Lo cierto es que no hay voluntad política de hacer un show de un proceso que debe mantenerse ajeno a estrategias pirotécnicas de un grupo de ediles. Desde los equipos del intendente electo Martín Llaryora y, coinciden en los del actual responsable del Palacio 6 de Julio, Ramón Mestre, esperan que el traspaso sea ejemplar. Probablemente la voluntad manifiesta explique por qué aún la Junta Electoral no proclamó a Llaryora, Daniel Passerini, concejales y tribunos de cuentas como autoridades electas, pese a que sí se realizó la audiencia que estipula el Código Electoral Municipal “a los fines de receptar las observaciones que formulen las fuerzas políticas participantes, las que serán resueltas previa vista al observado”, según consigna el artículo 54. La instancia se resolvió sin objeciones. Fuentes municipales y del nuevo referente del municipio capitalino coinciden en que la formalidad se cumplirá en agosto y que es probable que la Comisión de Transición comience a funcionar en septiembre, tres meses antes del acto de asunción del vicegobernador en uso de licencia. Si bien las autoridades provinciales ya fueron proclamadas, la ordenanza municipal 10.073 no prevé, tampoco, plazos fatales para la entrega de diplomas a quienes triunfaron en los comicios locales del 12 de mayo. De esta manera, las discusiones se realizarán en un marco de tiempo razonable y con el claro objetivo de disminuir un desgaste que es doble.

Por un lado, Mestre no empezará a padecer el síndrome del pato rengo y su gobernabilidad no se verá mellada por la proximidad del recambio. Por el otro, Llaryora dilatará las presiones de propios y ajenos por el armado de equipos y controlará su exposición pública mientras el radical todavía gobierna. Sólo basta con observar algunos ejemplos de transición para evidenciar que suelen ser traumáticas y generar efectos indeseados. Por caso, en Tierra del Fuego los contrapuntos entre la gobernadora saliente Rosana Bertone y su sucesor Gustavo Melella concentran la atención mediática pero tensa la convivencia democrática. En el mestrismo aseguran que se entregará un municipio ordenado y que proporcionarán toda información necesaria a los equipos de Llaryora. Afirman que no se autorizarán pases de personal a la planta permanente y, si es necesario, deberán ser aprobados por el Concejo Deliberante. Además, el secretario de Finanzas y candidato a diputado por Juntos por el Cambio, Hugo Romero, habría recibido órdenes de no autorizar gastos que afecten el Presupuesto de 2020 que heredará quien fuera en 2015 compañero de fórmula del gobernador Juan Schiaretti. En concreto, desde el municipio anticipan que no están previstas contrataciones o adjudicaciones.



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