Con gestos oratorios, UNC olvida tema “procesados”

Las únicas reacciones al procesamiento de los estudiantes que el año pasado participaron en la toma del Pabellón Argentina fueron algunos comunicados estudiantiles.

El miércoles pasado, el juez federal Miguel Vaca Narvaja resolvió el procesamiento de 27 imputados por “usurpación por despojo” del Pabellón Argentina. Sin embargo, el hecho no trajo grandes consecuencias dentro de los muros de la Casa de Trejo, en donde pareciera que la mayoría ha ya olvidado (o perdonado) los perjuicios que la toma de varios edificios trajo a la universidad en la segunda mitad del año pasado.
Las únicas repercusiones se dieron en el claustro estudiantil, en el que hubo distintos documentos de posicionamiento. El denominador común de todos ellos es un repudio a lo que denominan “criminalización de la protesta”, sumando variantes más o menos cercanas a los usurpadores según de que extremo del arco político provengan.
En el plano institucional no ha habido ningún movimiento. Si bien la Universidad no necesita ninguna expresión de la Justicia y podría por si misma juzgar los acontecimientos del año pasado para sancionar a los implicados, la existencia de un procesamiento podría convertirse en el sostén para que la política actúe.
A pesar de ello, no se esperan acciones por parte de los órganos de gobierno de la UNC. La ausencia del rector Hugo Juri, por encontrarse de viaje en el exterior, y la postergación de las sesiones del Consejo Superior hasta el 23 de julio auguran silencio sobre este tema en los claustros universitarios.
Los primeros en expresarse fueron los centros de estudiantes de La Bisagra y sus aliados, quienes el jueves dieron a conocer un posicionamiento en el que expresan que “la judicialización e injerencia del Sistema Penal en el ejercicio del derecho a la protesta en el ámbito universitario deja sentado un precedente -hasta ahora inexistente- y pone en riesgo la autonomía de cualquiera de sus claustros a la hora de ejercer derechos legítimos”.
Posteriormente, el viernes, la Junta Representativa de la Federación Universitaria de Córdoba (FUC) aprobó por unanimidad un brevísimo documento al respecto. “Nos manifestamos en contra y expresamos profunda preocupación sobre la criminalización que efectue o pueda efectuar la Justicia Federal ante cualquier estudiante de la UNC”, reza el texto.
Las organizaciones estudiantiles no tendrían prevista ninguna otra acción al respecto, y considerarían saldada su participación al respecto. De acuerdo a operadores universitarios, recién podría haber algún otro tipo de movimiento al respecto cuando se conozca la absolución o condena de los ahora procesados.

Decana en la luna
Según los usos y costumbres del Consejo Superior, mañana debería celebrarse una sesión ordinaria del cuerpo, máximo órgano colegiado permanente de gobierno de la Casa de Trejo. Sin embargo, las distintas bancadas acordaron que las sesiones del cuerpo se suspendan hasta el martes 23 de julio, cuando haya concluido el receso docente y no docente.
Los argumentos tendrían que ver con que no hay proyectos importantes en discusión, y que los temas rutinarios se pueden ir resolviendo con medidas ad referéndum del cuerpo.
A estas motivaciones, una decana del cuerpo habría sumado otra. Sin mucho desparpajo y para sorpresa de muchos consiliarios, la decana fundamentó la postergación en no perder la oportunidad de presenciar mañana el eclipse total de sol.

Iriondo, con pocas esperanzas
La decana de Famaf, Mirta Iriondo, es la dirigente universitaria con más protagonismo en la contienda electoral por las bancas cordobesas de la cámara de diputados. Desde el cuarto puesto de la lista del Frente de Todos, la militante kirchnerista aspira a un escaño en la Cámara Baja.
Iriondo no es ajena al nivel nacional de la política argentina, puesto que ya pasó por el Ejecutivo nacional en tiempos de las presidencias de Cristina Fernández de Kirchner.
En una reciente publicación en sus redes sociales, Iriondo repasó algunos hitos de su trayectoria, incluida su llegada al Ministerio de Defensa en 2007. A las órdenes de Nilda Garré primero y Arturo Puricelli después, Iriondo pasó por la subsecretaría de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico y por Fadea. Finalmente se terminó yendo en 2012 por diferencias con Puricelli.
Su sexenio como decana (2014-2020) es recordado también, poniendo el énfasis en el rol de la agrupación estudiantil La Bisagra – El GURI como la hacedora de su primer triunfo. Es vox populi en Ciudad Universitaria que el ex decano y ex rector Francisco Tamarit no guardaba (ni guarda) simpatías por Iriondo, pero tuvo que ceder a las pretensiones estudiantiles para evitar que Daniel Barraco se hiciera con el decanato.
La extensa publicación concluye con una admisión: “las probabilidades que salga electa para diputada nacional son escasas”. Sin embargo, dice estar “dispuesta a ponerme esta campaña al hombro”.



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