Cita de Peña y Frigerio con intendentes (previenen traición)

Este martes, los funcionarios responsables de la estrategia electoral se reunirán con integrantes de Comupro, varios de ellos enojados por la falta de apoyo en los comicios municipales. El objetivo es limar asperezas para asegurarse el trabajo por la lista completa.

Por Yanina Passero
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Los intendentes macristas forman parte del núcleo crítico con las técnicas políticas del duranbarbismo nacional. Fueron los primeros en advertir que la prescindencia de la Casa Rosada en las elecciones locales que se desarrollaron desde el 17 de marzo al 12 de mayo en la provincia afectaría el poder territorial que con mucho esfuerzo se pudo construir.
En concreto, desde que Mauricio Macri ganó la presidencia con el diferencial apoyo de los comprovincianos, los efectos de la ola amarilla derramaron en ciudades y pueblos. Animados por el rápido crecimiento el entonces intendente de Jesús María fundó la Comupro, abril Frizza, el alter ego del Ente de Intendentes Radicales comandado por Ramón Mestre. Se necesitaba de una red con cierto músculo para lograr mejores posiciones en las negociaciones con los socios boina blanca.
La interna entre el diputado Mario Negri y Mestre se asumió como intratable en los principales despachos ubicados sobre Balcarce 50. Cambiemos se partió en dos y el jefe de Gabinete, Marcos Peña, replegó la línea de expectables de Macri, incluso recomendó a la máxima autoridad nacional ahorrarse palabras de apoyo al candidato de su preferencia mientras cumplía agenda en la provincia. Más tarde, el enojo inicial de los popes del poder central se convertiría en el puntapié inicial de un objetivo mayor: tributarían la ruptura que fue funcional al contundente triunfo del PJ para pedir los servicios de Juan Schiaretti en el armado nacional. Se sabe que Macri fue insistente para que el cordobés evitara cualquier acuerdo con Cristina Kirchner para mantener así al peronismo dividido.
Los intendentes, en especial los macristas, advertían que la espalda que les dio la Nación en ese contexto fue innecesaria. En otras palabras, que generaron daños que se podrían haber evitado si habilitaban a los gobiernos locales a tejer acuerdos más allá de la interna entre Negri y Mestre o de su impacto real con un peronismo jugando fuerte para aprovechar la ventaja objetiva.
Por caso, los líderes de la Comupro quedaron golpeados. El intendente de Oliva y jefe de la liga, Oscar Tamis, no pudo colocar al sucesor en el municipio que desde diciembre será gobernado por un joven dirigente de la Coalición Cívica. Recientemente, la sucesora del diputado Frizza perdió la elección de Jesús María en manos de Luis Picat, un radical que festejó con Mestre la noche del triunfo pero al día siguiente reconoció que trabajaba desde hace meses en la construcción de una nueva opción con el Gobierno de la Provincia. La declaración fue instantánea a la foto del ex presidente de la Sociedad Rural de la ciudad cabecera del departamento Colón junto a Schiaretti, en el amplio e iluminado despacho de la Casa Espejada.
La lista de reproches es más larga. Pero mañana, Peña y el ministro del Interior, Rogelio Frigerio darán la cara con los heridos del macrismo. Los intendentes de Comupro serán recibidos para dialogar con dos hombres de confianza del presidente que, precisamente, deben evitar que se les escape cualquier voto.
Ahora, si bien no se pone en duda que votarán y trabajarán para el tándem Mauricio Macri-Miguel Ángel Pichetto, se les pedirá un trabajo intenso, seguramente con alguna promesa compensatoria por los desaires de ayer. Saben que están heridos y que varios de ellos integran la porción del PRO que no quiso apoyar a Mestre en lugar de a Negri, Héctor Baldassi y Luis Juez. El jefe del interbloque Cambiemos en la Cámara de Diputados encabeza la boleta legislativa nacional que irá pegada a la fórmula presidencial.
Entonces, les insistirán en la necesidad de olvidar viejos rencores y trabajar por la boleta completa (por si hay alguna duda). Aplicarán carisma y promesas para contener los efectos de un peronismo que intentará cobrar la buena predisposición de ayudar a los intendentes en tiempos difíciles, incluso cuando desde la Casa Rosada pusieron en suspenso incluso a los propios.



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