La oposición (aún sin unidad) apunta a ganar en Capital



El 23 de agosto próximo, en una fecha disimulada entre la vorágine de la campaña nacional, los docentes de Córdoba elegirán a la conducción que manejará los hilos de la UEPC por los próximos cuatro años, y las aguas se dividirán entre quienes respaldan la continuidad de la lista Celeste, encabezada por Juan Monserrat, y quienes prefieran avalar a una de las dos ofertas opositoras: la Pluricolor, que representa a la primera minoría, y al recientemente surgido FURU (Frente de Unidad para la Recuperación de la Uepc).
Esta división implica una evidente ventaja para el oficialismo que la oposición deberá imputar a su propia torpeza, o a la obstinación de algunos de los sectores que la componen, que parecen preferir la derrota propia a la victoria compartida. Más aún cuando la chance que se presenta a los detractores de la lista Celeste resulta -o resultaba- muy prometedora.

El oficialismo gremial viene de recibir un fuerte revés cuando el pasado 26 de febrero la oferta de reajuste salarial que la conducción del sindicato había construido conjuntamente con el Centro Cívico cayó en las asambleas docentes. Fue un episodio sin precedentes, en el que la negativa al acuerdo prevaleció no sólo en Capital, sino también en Río Cuarto, Colón, San Justo, Punilla y General San Martín, los seis departamentos más grandes de la provincia. Esto abría una posibilidad única para la oposición, que tenía seis meses para negociar su unidad y aspirar a disputarle a la lista Celeste los principales departamentos de Córdoba con chances ciertas de lograrlo. Pero no lo hizo. Docentes en Marcha, agrupación que a nivel partidario se referencia en la Izquierda Socialista y que integra la lista Pluricolor, maximizó esfuerzos para que el resto de los espacios que componen la principal vertiente de la oposición conviniera con la Tribuna Docente una lista de unidad, pero sus esfuerzos chocaron, principalmente, con la reticencia de la lista Naranja a incorporar a esta organización, que se referencia en el Partido Obrero. Los “Naranjas” son una escisión de la lista Celeste, tienen un origen peronista, y son reacios a sumar a sectores más cercanos al trotskismo. Esta división de la oposición fomentó, al mismo tiempo, el surgimiento del FURU (Frente de Unidad para la Recuperación de Uepc), un aglomerado de unas seis agrupaciones menores entre las cuales se cuenta Tribuna Docente.

En términos cuantitativos, la lista Celeste es -desde luego- el principal espacio gremial; le sigue la lista Pluricolor, con los “Naranjas” a la cabeza; y lejos de ellos el jovencísimo FURU. La agrupación Docentes de Base, que responde al Partido de los Trabajadores Socialistas, aún no se ha integrado a ningún frente opositor, pero los allegados a la cuestión docente descuentan que terminarán uniéndose al FURU, ya que sus principales desencuentros se dan con la lista Naranja. Dada esta composición de situación, la Pluricolor aún guarda algunas esperanzas de disputarle al oficialismo la elección en algunos departamentos -principalmente en Capital, Colón y Punilla-, pero admite también que sus posibilidades descienden significativamente, y lo que bajo una unidad de todo el arco opositor parecía una chance cierta, ahora luce más como probabilidad lejana.



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