Grieta y cemento, ejes de campaña de Macri en Córdoba

Los candidatos a diputados liderados por el radical Mario Negri recibirán próximamente la bajada de línea sobre los tópicos de campaña. Aunque ya se conocieron los lineamientos principales: republicanismo versus populismo; pasado contrastado con el presente.



Por Yanina Passero
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Primera premisa: la campaña nacional se hará por WhatsApp. Lógico, hay más teléfonos inteligentes que votantes. El team duranbarbista ya decidió los lineamientos generales de una campaña que se moverá en un terreno conocido para los estrategas de la comunicación del presidente Mauricio Macri: el mundo virtual de las redes y la viralización.
Con los canales elegidos, la producción de contenidos seguirá los criterios de la híper-segmentación, herramienta del marketing político que prepara mensajes específicos para públicos determinados por intereses, rango etario y socio-económico, por citar los criterios universales.
Segunda premisa: no va a haber políticos hablando de política. El mensaje de las piezas publicitarias perseguirá la sutileza. Serán vecinos los protagonistas para ahorrarle al electorado el fastidio de ver los rostros de los candidatos, varios de ellos protagonistas de la pasada elección provincial y municipal del 12 de mayo.
En el territorio, el armador de la estrategia presidencial, Marcos Peña, soltará a los “defensores del cambio”. Se trata de militantes y tropas juveniles que buscarán el contacto directo con la gente, mientras escuchan sus descargos o palabras de aliento. Hasta allí, una campaña que exuda ADN del asesor ecuatoriano Jaime Durán Barba.
Los candidatos a diputados liderados por el radical Mario Negri recibirán la semana que viene la bajada de línea sobre los tópicos de campaña. La obra pública y la grieta serán los dos componentes discursivos que atravesarán las exposiciones de los elegidos por la Casa Rosada para apuntalar con sufragios el objetivo general: la reelección de Macri.
Apelará a un recurso medular de la estrategia proselitista del peronista Juan Schiaretti y que, seguramente, explicó el triunfo, más allá de la división local de Cambiemos. La inversión en obra pública a pesar de la crisis fue contundente y de efectos positivos comprobables. Macri ya lo comprobó el Paseo del Bajo en Buenos Aires, arteria que alivianó y agilizó la circulación porteña al estilo de la Circunvalación cordobesa.
Pero la búsqueda del voto cemento encierra el anclaje perfecto para agitar el gen anti k de los comprovincianos. El macrismo nacional acudirá a las fotos del pasado y el presente para jerarquizar las obras hechas, de un estilo muy similar a la propaganda televisiva del Gobierno de la Provincia que invitaba a los cordobeses a observar cómo sería un x lugar si no se hubiera levantado el Parque del Kempes, rutas, gasoductos troncales, entre otros desarrollos. Nota al pie: la Provincia presentó todas las certificaciones por obras adeudas (entre ellas la Circunvalación), aunque el Ministerio del Interior aún no activó los pagos.
En los últimos posteos del mandatario nacional y sus alfiles ya se verifica esta línea de acción que, aplicada en un contexto electoral, no sólo destaca la inversión de recursos en emprendimientos necesario sino que es útil para enlazar el eje siguiente que se reduce en el versus entre pasado y futuro. En otras palabras, se electoraliza la consigna oficialista “haciendo lo que hay que hacer”.
Además, la incorporación de Miguel Ángel Pichetto a la fórmula reversiona la militancia de la grieta, tan eficaz para Macri y ponderada por Durán Barba. Ya no será macrismo-kirchnerismo la representación dominante; sino republicanismo contra el populismo que representa el modelo de gobierno anterior.



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