Esperando a Cristina

Hace falta forzar la memoria para recordar cuando fue la última vez que lo hizo. Tal vez haya sido en ocasión de la devastadora inundación de las sierras chicas en febrero de 2015, cuando se limitó a sobrevolar el área afectada y anunciar, de lejos, un crédito de quinientos mil pesos para los damnificados que, para mayor abundamiento, apenas que llegó un tercio.

Por Pablo Esteban Dávila

Luego de la victoria de Juan Schiaretti el 12 de mayo, Córdoba se convirtió en una especie de La Meca política. En forma unánime el gobernador captó todas las miradas y, lateralmente, muchos dieron por hecho que había nacido un tercer espacio con chances de disputar el poder.

Pero la ilusión duró poco, exactamente 7 días. El anuncio de Cristina Fernández el sábado 18 de que Alberto sería su candidato a presidente desmanteló el paciente armado que Schiaretti había llevado adelante. Muchos gobernadores peronistas que, hasta aquel momento, permanecían declarativamente al lado del cordobés, decidieron alabar la “apertura” de la expresidenta y apoyar su iniciativa, en tanto que Sergio Massa, por entonces acérrimo antikirchnerista, comenzó a pergeñar el retorno a sus viejos aliados.

Finalmente, la decisión de Miguel Ángel Pichetto de acompañar a Mauricio Macri sepultó cualquier esperanza que pudiera haber concitado Alternativa Federal. El senador sumó la inexorable pata peronista al armado del oficialismo nacional y, con tal jugada, terminó por polarizar el escenario exactamente igual como lo estuvo en 2015. Ambos acontecimientos no dejaron lugar a ningún otro experimento político; la suerte estuvo echada.



Sin embargo, la licuación del poder nacional que pudiera haber detentado Schiaretti hasta la ocurrencia de estos sucesos no tiene la magnitud que algún apresurado podría endilgarle. Aunque es cierto que el gobernador no tendrá un rol preponderante en la campaña presidencial, esto no significa que su influencia efectiva pueda ser soslayada alegremente. Córdoba es el principal distrito que gobierna el peronismo y que, al menos en forma nominal, tiene vacante sus referencias nacionales hasta las PASO. No es poca cosa.

Esta singularidad explica el hecho de que Pichetto haya aprovechado un compromiso con la Bolsa de Comercio para tributarle una visita. El actual candidato sabe perfectamente, y así lo dijo frente a la prensa, que los votos del gobernador reflejan una particular alianza social cordobesa, y que buena parte de ellos son compartidos con el presidente Macri. La lista corta anunciada por el peronismo es, en un sentido muy práctico, una suerte de coartada para que estos apoyos puedan fluir con libertad cuando no están en juego los grandes temas provinciales.

Juan Manuel Urtubey, otro de los socios nonatos de Schiaretti, también lo visitará, tal vez con la vana esperanza de que dedique un guiño a favor del binomio que integra con Roberto Lavagna. Aunque esto es decididamente improbable, no escapa al salteño que una nueva foto con su colega mediterráneo es altamente redituable, especialmente dentro del peronismo no kirchnerista y, lo que no es menor, para galvanizar asimismo el inexplicable dispositivo electoral montado por su compañero de fórmula.

No obstante, la gran novedad es que Alberto Fernández, el candidato inverso de Cristina, sea otro de los anotados para saludar al gobernador, tal como da cuenta Alfil en su edición de ayer. Al igual que Pichetto, el exjefe de gabinete de los Kirchner se imagina uno de los afortunados pescadores del cardumen que optará por la boleta corta del peronismo local y, por tal razón, no quiere dejar pasar la oportunidad que ofrece el río revuelto. Además, difícilmente Schiaretti le niegue la posibilidad de un diálogo civilizado. Alberto es conocido por sus dotes de cardenal y su nominación aspira, precisamente, a suavizar los excesos de todo tipo que ostenta su jefa política.

De ocurrir efectivamente sería una recepción protocolar y, tal vez, amena, pero sin ninguna importancia práctica. Cualquiera sabe que Alberto no es el candidato, sino Cristina. La pregunta, por lo tanto, no es si él visitará al Centro Cívico, sino si también lo haría ella. Parafraseando su libro: sinceramente… ¿vendría CFK a Córdoba?

Hace falta forzar la memoria para recordar cuando fue la última vez que lo hizo. Tal vez haya sido en ocasión de la devastadora inundación de las sierras chicas en febrero de 2015, cuando se limitó a sobrevolar el área afectada y anunciar, de lejos, un crédito de quinientos mil pesos para los damnificados que, para mayor abundamiento, apenas que llegó un tercio. Nunca más volvió ni, mucho menos, intentó congraciarse con los cordobeses (o con sus representantes) tras el tendal de agravios que sus dos mandatos dejaron para con la provincia.

Esta es una vieja cuenta por saldar y que, posiblemente, Cristina quiera dejarla como está. Porque, si por encontrar algún pretexto fuera, tendría muchos para llegarse hasta Córdoba, uno de ellos la presentación de su libro. Si lo hizo en Santiago del Estero, ¿porqué no aquí? Del mismo modo, sería un acto lícito de proselitismo en una campaña que se encuentra ya en las gateras. La contienda electoral es un intermezzo entre la ambición y las pasiones, en donde la primera puede sofrenar cualquier tiempo de animadversión que postulen las segundas. Nadie podría reprocharle que dijera “voy para allá” con tal de agenciarse algún voto.

Sin embargo no existe ningún anuncio de este tipo. Dentro del trajín literario en que la expresidenta se ha metido, bien podría recordarse un título de Samuel Beckett para ilustrar la “ansiedad” que podría tener el distrito por recibirla. “Esperando a Godot” -de esta obra se trata- es una trama que, intencionalmente, no tiene ningún hecho relevante y es altamente repetitiva, y que simboliza el tedio y la carencia de significado de la vida humana, tema recurrente del existencialismo. Los vagabundos que esperan a Godot (Vladimir y Estragon) lo hacen en vano aguardando que alguna vez aparezca, aunque no saben exactamente a que vendría ni que provecho podrían sacarle.

Es una parábola de la relación de CFK con la provincia. Puede esperarse su visita, pero nadie sabrá con certeza si alguna vez ocurrirá. ¿Habría autocrítica? O, mientras se la aguarda, ¿se repetiría a sí misma dándose aires de virrey a la distancia sobre el distrito? Hasta ahora no hay muchas señales, en ningún sentido. Es altamente probable que continúe con su estrategia de esquivar los territorios hostiles, como si no existieran, y se concentre en el único territorio del país que le responde pese a todo: el conurbano bonaerense. Después de todo, gobernó durante ocho años casi con exclusividad para aquella geografía con razonables dividendos políticos, ¿para qué arriesgarse ahora? Después de todo, Alberto es el que debe hacerse el buenito. Más adelante, si es que llegase a la vicepresidencia, tendrá tiempo para poner las cosas en su lugar con el estilo que mejor le plazca.



2 Comentarios

  1. ¡Le llegada de Cristina a Córdoba, sería una excelente oportunidad (si es que tiene dignidad), de Pablo Carro, y darle la bienvenida a Córdoba,….¡POR TELÉFONO!, el mismo medio que usaron para ordenarle que bajara la lista de Unidad Ciudadana Córdoba.

  2. Sólo el conurbano?Y el sur y sobretodo el norte del pais,que nunca recibieron tantas obras como durante los 12 años K?Si hasta habia pcias como Formosa que estaban fuera del sistema interconectado eléctrico nacional.En esas pcias mide no menos de 60% con picos de hasta el 80% en Santiago del Estero.Si solo se tratase de cálculo politico siempre le hubiera generado más rédito Córdoba o Santa Fe.No obstante fue en pcias como ésta,donde más gente se jubiló por moratoria,recibió una AUH o salio sorteada en un PROCREAR( y la autovia Cba-Rosario?),pero claro solo importa bancar el déficit de la caja pcial,si no se hace hay destrato(PD=si fuese que una pcia debe recibir de nación retribuciones en porcentajes similares a lo que le aporta a la economía del país,NUNCA terminaremos de se ese país federal de lo que tanto gusta hablar a los represwntantes de este partido pcial llamado cordobesismo(sea sus gobernantes radicales o peronistas)

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