Caserio reemplazó a Pichetto y blanqueó apoyo a los F-F

Fue designado por unanimidad para reemplazar a Miguel Ángel Pichetto en la presidencia del bloque del PJ en la Cámara Alta. El también titular del PJ Córdoba dijo que trabajará para la fórmula presidencial que encabezan Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner.

Por Yanina Soria
[email protected]

La jornada política de ayer cerró con un dato legislativo importante para el ecosistema del peronismo nacional y una confesión pública que, según muchos, tarde o temprano finalmente llegaría. Y aunque aún es muy prematuro para calibrar el impacto que ambas cosas provocarán, en la antesala de una elección nacional de envergadura como es la que se viene, cada pieza que se mueve provoca un sacudón en el tablero, en este caso no sólo en el escenario mayor sino también en el cordobés.
El senador Carlos Caserio fue noticia ayer tras resultar nombrado el reemplazante Miguel Ángel Pichetto en la presidencia del bloque PJ en la Cámara Alta, pero también, y sobre todo, por blanquear una posición que ya venía manifestando de manera subterránea: el apoyo a la fórmula presidencial que encabeza Alberto Fernández y secunda la ex presidenta, Cristina Fernández de Kirchner.
Es que además de ser un hombre de peso en el sistema político nacional, el legislador es el presidente del PJ Córdoba desde donde el gobernador Juan Schiaretti rechazó de plano el llamado de unidad impulsada por el PJ Nacional y, por el contrario, impulsó la boleta corta como táctica electoral para jugar la parada electoral que sigue.
Al declarar ayer que “en lo personal” trabajará por la candidatura de los F-F, Caserio puso blanco sobre negro sobre un asunto que generó controversias dentro del orgánico partido cordobés donde dirigentes de su talla, ya le habían manifestado al conductor su posición. Antes de la extinción de Alternativa Federal y frente a la robustez que venía tomando la opción de los Fernández, hombres del peronismo cordobés como Caserio decían que sostener una tercera vía flaca terminaría siendo funcional al proyecto de continuidad de gobierno encabezado por el actual presidente.
El gen antimacrista de una parte de la militancia y dirigencia local se disparó entonces generando un ruido que comenzó de abajo hacia arriba pero que luego se manifestó en la cúpula partidaria y se hizo visible entre algunos intendentes. De hecho, este fue uno de los elementos que derivó en la lista corta oficializada por el gobernador la semana pasada ya que, de alguna manera, también serviría para descomprimir ese malestar interno.
Lo cierto es que la declaración de apoyo de Caserio a Alberto Fernández, con quien tiene muy buena relación y un diálogo fluido, no serán inocuos para el peronismo cordobés. En el kirchnerismo nacional y local hay una gran expectativa de que esta confesión provoque un efecto cascada que le permita a otros dirigentes animarse a cantar públicamente para quien jugarán en las nacionales de agosto y luego octubre.
Es que si bien el gobernador Schiaretti dio libertad de acción a los suyos para votar a quién quieran en el tramo presidencial, la realidad es que desde el Panal cada tanto se recuerda cómo fueron los años de convivencia de la Provincia durante el cristinismo en el poder. Aunque nadie lo diga –naturalmente-, se sabe que el gobernador prefiere una relación institucional con la actual gestión nacional que con los K. El mandatario provincial no compra esta nueva versión de un kirchnerismo más soft.
Lo cierto es que Caserio abrió una tranquera por la que podrían comenzar a pasar varios de los peronistas de Hacemos por Córdoba (HpC). La ausencia de la incompatibilidad entre trabajar por la boleta corta para impulsar diputados propios y apoyar el binomio de Fernández al cuadrado, es la mejor síntesis que se comenzará a escuchar.
De hecho, tras el contundente triunfo del domingo pasado, el intendente reelecto de Villa María, Martín Gill, fue uno de los primeros jefes comunales de HpC en transparentar su posición nacional. “Estoy convencido de que el límite en la propuesta nacional es Mauricio Macri. Necesitamos generar una alternativa al modelo que hoy gobierna la Nación, que no supo, que no pudo o que no quiso, que no estuvo a la altura de las circunstancias para satisfacer lo que se había comprometido a hacer. Hoy, entiendo que esa alternativa la expresa Alberto Fernández. Lo vamos a poner a consideración del partido, por supuesto, pero en lo personal es mi decisión”, dijo Gill en declaraciones el lunes a El Diario del centro del país.

La nueva cúpula
Tras saltar al macrismo, la jefatura del bloque de senadores PJ que durante casi dos décadas ocupó Pichetto, quedó finalmente en manos del cordobés Carlos Caserio. Además, fueron elegidos vicepresidentes de la bancada los entrerrianos Pedro Guastavino y Sigrid Kunath, y el formoseño José Mayans.
La nueva cúpula del bloque justicialista se caracterizará por lo efímero de su mandato, ya que a fin de año se renueva un tercio de la Cámara alta, entre ellos, las bancas de Guastavino y de Kunath.
“Vamos a seguir siendo el bloque del Partido Justicialista, para seguir representando a los gobernadores y a los compañeros que no pertenecen a provincias gobernadas por peronistas”, dijo Caserio en la puerta de las oficinas del bloque del segundo piso del Palacio Legislativo.
El senador agregó que “si hay algo que nos une es que debería cambiar este Gobierno que no cumplió con sus promesas”. También agregó que “hay gran cantidad de senadores que apoyarán a la fórmula oficial del peronismo (los F-F) y otros que apoyarán a otras fórmulas, como (el salteño Rodolfo) Urtubey que apoya la candidatura de su hermano”, Juan Manuel, compañero de fórmula del economista Roberto Lavagna por Consenso Federal.
Aunque Caserio aclaró que no conformarán un interbloque con el kirchnerismo en el Senado, destacó que “la relación” con el kirchnerismo “es de respeto” y sugirió que “siendo un año electoral, hay cosas que nos van uniendo”.



Dejar respuesta